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TESTIGO

Un joven capachero también fue "espantado" cuando estuvo trabajando en las casas de Pinto

“Lo que pasé allá no me lo olvido más”, aseguró uno de los trabajadores que no piensa regresar a Pinto, luego de ver el estado en que se encontraba su amigo, al que filmó.
Un joven capachero tambien fue espantado cuando estuvo trabajando en las casas de Pinto
Publicado el 15/07/2011 - A medida que pasan los días, los jóvenes del barrio Campo Contreras que fueron a trabajar en la construcción de un grupo de viviendas en Pinto, se animaron a revelar que también padecieron situaciones paranormales, tal como la que relató Marcelo “Negro” Ledesma a EL LIBERAL.
Su amigo y vecino, Omar García (22 años) fue testigo del episodio que ocurrió en la madrugada del pasado sábado. Pero no fue una situación muy diferente a la que le tocó vivir en mayo, cuando fue por primera vez a Pinto.

Él aseguró que una noche, cuando salió de la casa a realizar sus necesidades fisiológicas, se encontró en el camino con una extraña figura oscura que se asemejaba al espanto que describió Ledesma, un sujeto alto y semideforme.

En otra oportunidad, vio que su cuñado se retorcía en su cama y que pedía ayuda. Su pariente le contó que un espanto lo había querido ahorcar y que lo había golpeado. Pese a esas vivencias y a las de otros compañeros de tareas, lograron permanecer unos 20 días en la obra.

Sin embargo, lo que sucedió en la madrugada del pasado sábado 9 les hizo cambiar de opinión y de inmediato quisieron retornar a esta capital.

Sobre lo que aconteció entonces, García rememoró que se fueron a una misma habitación él, su cuñado, “Negro” (Marcelo Ledesma) y un amigo. Enviaron mensajes y hablaron con sus familiares, hasta que a las 23.30 decidieron dormir. “Tipo una (de la madrugada) se escuchó un grito –contó el joven-. Era mi compañero que saltó desde su cama a la de mi cuñado y de ahí a la mía. Yo lo abracé y quedó temblando como diez minutos, sin poder hablar. ´Negro´ miraba hacia arriba con los ojos bien abiertos; estaba como poseído”.

Un vecino llamó a la policía porque escuchó los alaridos desgarradores. A Ledesma lo llevaron en un móvil al hospital de Pinto, donde le aplicaron un calmante. “Nos quedamos haciéndole compañía, para que se durmiera tranquilo pero no lo hacía. Movía las manos como para pelear y chocaba los dedos índices”, contó García.

El entrevistado todavía no le encontró una explicación racional a la reacción de su amigo, quien reconoció que “nosotros no vimos nada, sólo el grito que también escucharon los vecinos”.
Apenas amaneció, el grupo de trabajadores que permaneció desvelado en el hospital, suplicó al capataz que los trajera de regreso a sus hogares en esta capital, algo que finalmente hicieron para tranquilidad de sus atribuladas almas.l
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