Buen día Santiago
Por Padre José Ceschi
Huida

¡Buen día! Aturdirse es una forma de huir, para no encontrarse con uno mismo. Y, de paso, para no cambiar. En su librito ‘Acuérdate de nosotros, Jesús’ Paul Guilmot tiene una plegaria sobre el tema. A usted le gustará rezarla, tal vez:
‘Señor, huyo del silencio; mi piel se eriza ante él. No lo aguanto, porque me obliga a la mirada interior, esa mirada que pone al descubierto mis fallas, esa presencia primaveral, esos ojos que lo iluminan todo, esa invitación apremiante a cambiar.
Señor, huyo del cambio; me siento bien tal como estoy; prefiero el ruido que estremece todo mi ser, sin reflexión; prefiero el sonido embarullante que sale de mis campanarios; prefiero el concierto de mis preocupaciones, de mis inquietudes; prefiero, Señor, una vida en mi superficie de mí mismo; prefiero mi música a la tuya; prefiero mis pasos en los asfaltos de la ciudad a las pistas arenosas del desierto. El único cambio que estoy deseando es correr la aventura de todas las rutas terrestres.
Y me estoy alejando de Ti, Señor; busco afanosamente mi destino fuera de ti, hundiéndome en el río de placeres que me ofrece el mundo de los hombres, desapareciendo en las muchedumbres que invaden los bares, los cines, los bailes, los casinos, los hipódromos, las canchas.
Señor, después de haber recorrido todas las rutas, después de haberme ahogado en los placeres, mi ser grita hacia ti como la fuente de vida. Tu llamado, Señor, sigue resonando en lo íntimo de mi corazón. Una campana sigue convocándome a la peregrinación interior. Nadie, Señor, puede satisfacer el deseo que tengo de Ti. Sólo, Señor, tu amor me colma y me conduce a la plenitud.
Señor, al volver a mi casa, en las noches de fiesta. Los oídos todavía llenos de ruidos de las orquestas, siento el peso de la soledad y grito hacia Ti. Estoy lleno de vergüenza y derramo lágrimas porque, después de tantas vueltas, después de tantos rodeos, te encuentro al final de mis aventuras, no como un juez implacable y soberbio, sino como un Padre que abraza a su hijo perdido y me estrecha en sus brazos.’
Vale la pena volverá para no irse nunca más.

¡Hasta mañana!

  Tapa Impresa
 
 

Miembro de:
© EL LIBERAL S.A.
Director Editorial: Lic. Gustavo Eduardo Ick
Santiago del Estero / República Argentina