Buen día Santiago
Por Padre José Ceschi
Tractor

Buen día! “No me gustan los tractores. Acabo de ver uno, ahí en el campo, y me indignaba. El tractor es orgulloso. Anonada al hombre con su fuerza, avanza sin mirarlo siquiera. Sólo me alegra el pensar que avanza arrastrándose”. Así Michel Quoist introduce una plegaria sobre el tractor y sobre todo lo que las máquinas pueden hacer de bien o de mal al hombre. Ella se encuentra en “Oraciones para rezar por la calle”. Tómese dos minutos para leerla:
“El tractor es más fuerte que el hombre, Señor. Imperturbablemente, regular, arrastra su carga que mil brazos humanos no podrían ni mover, se carga a hombros lo que ni mil manos humanas podría levantar.
Es feo el tractor, pero es fuerte y yo lo necesito. Más él también necesita de mí, necesita del hombre; lo necesita para existir: el hombre lo fabrica, para echarse a andar: el hombre es quien lo pone en marcha, lo necesita para avanzar el hombre es quien lo guía.
Pero sobre todo lo necesita para ser ofrecido y convertirse en oración, pues el tractor no tiene alma, Señor, y es el hombre quien le presta la suya.
Yo te ofrezco, Señor, este día de trabajo de todos los tractores de la comarca, de todos los del mundo. Yo te ofrezco el esfuerzo de todas las máquinas que no tienen alma para ofrecerse a sí mismas.
Te pido que las máquinas no anonaden al hombre con su fuerza orgullosa, sino que lo sirvan. Yo te pido que el hombre, en pie, las domine con toda su alma libre y así ellas te alaben con su trabajo y te glorifiquen, que tomen parte de esta gran misa solemne del mundo que cada día celebra el trabajo del hombre, y seguirá celebrándose hasta el fin de los tiempos.

¡Hasta mañana!

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