Cómo tener buena salud

Por Bernardo Stamateas - Especial para EL LIBERAL

03/05/2017 -

Para disfrutar de una óptima salud física, necesitamos tener también una buena salud mental. Es decir, que nuestra mente esté sana ante tantos problemas a nivel social y personal, tantas situaciones de estrés y tanta locura generalizada, a todo lo cual somos sometidos a diario.

Comparto a continuación tres principios que podemos incorporar en nuestra vida para lograr y mantener el equilibrio mental:

1. Cuidarme de mí mismo y de lo que pienso Mucha gente se mueve por doctrinas, por lo que le dijeron que debía pensar. Pero una de las formas de cuidarnos a nosotros mismos es revisando nuestras creencias para ver si todas, en especial las que hemos heredado, nos siguen siendo útiles. El siguiente paso es soltar todo aquello que ya no nos beneficia y reemplazarlo por ideas que nos ayuden a crecer. No es egoísta amarnos y respetarnos. Porque cuando unos se ama a sí mismo, se pone en primer lugar y procura siempre lo mejor para su vida. Incluidos nuestros pensamientos. Hoy en día es fundamental ocuparnos de nuestra mente y ser conscientes de lo que permitimos que pase por ella y permanezca. Los pensamientos equivocados nos conducen a creencias equivocadas. Y las creencias equivocadas, a acciones equivocadas. De ahí, la importancia de prestar atención a lo que pensamos. Es una cadena: pensar mal me lleva a sentirme mal, creer mal y actuar mal. Porque los seres humanos actuamos sobre la base de lo que creemos. Y los resultados que obtenemos dependen de cómo actuamos. El éxito no se consigue por ser una buena persona (de hecho, hay exitosos que no lo son); sino pensando bien. Es decir, no se trata de ser bueno, sino de tener los pensamientos correctos, lo cual tiene que ver con cuidarse a uno mismo.

2. Tener el control de mi mundo emocional Alguien con una mente sana tiene el control de sus emociones. Dejar que estas nos controlen, o que otro determine cómo nos tenemos que sentir, nos convierte en personas frágiles y vulnerables que cualquiera puede lastimar. Si es necesario, buscá ayuda profesional pero tomá el control de tu vida emocional.

3. Decidir qué voy a pensar, creer y sentir ¿Sabías que tu felicidad no depende del trato que te dé la gente, como muchos suelen creer? "Me hizo enojar"; "lo que dijo me lastimó"; "él/ella me hizo actuar así"… son algunas de las frases que dan testimonio de esta creencia. Lo único importante es cómo te tratás a vos mismo. Cuando le entregamos nuestro mundo emocional a otra persona, pasamos a depender de la forma que ella actúe para decidir cómo nos vamos a sentir. Lo cierto es que nadie nos puede hacer sentir mal, si no se lo permitimos. Yo, y solo yo, decido lo que voy a pensar, creer y sentir, más allá de las acciones de los demás. Si anhelás tener buena salud física, necesitaremos hacer una prioridad del cuidado de nuestra salud mental. No le entregues el control remoto de tu vida a nadie, sé el dueño de tu mente, de tus pensamientos y emociones. Solo vos podés determinar la clase de vida que vas a vivir. ¡Hacé que esta valga la pena! Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a [email protected]

 
Compartí
esta nota

También te puede interesar