Las primeras grandes crisis nacionales nos señalan las decisiones del hoy

Por Ingeniero Castor López Fundación Pensar a Santiago

31/05/2017 -

C ada tanto, parece que el pais se acaba. Nos sucede practicamente desde que comenzamos a constituirnos como una nacion, a mediados del siglo XIX, hasta el mismo dia de hoy. La acumulacion de mas de una docena de graves crisis, todas originadas en desequilibrios macroeconomicos, con sus consecuencias politicas que, a su vez, las retroalimentan, determina el promedio historico de alrededor de una crisis por decada. Como muy bien lo refiere Juan Jose Llach, ese ¡§sendero recorrido¡¨ nos condiciona y nos obliga a adoptar el enfoque de la consideracion de esa estructural y pesada dependencia historica. Paradojicamente, desde hace varias decadas que somos simultaneamente acreedores netos del mundo. Existe la dualidad de las crisis y de una importante porcion del ahorro argentino, que se podria estimar en hasta unos 500.000 millones de dolares, similar a un actual PIB nacional, que esta posicionado en divisas y en propiedades, ya sea en el exterior o en el pais, pero fuera del sistema financiero formal de Argentina. De los cuales, exitosamente, mas de 100.000 millones de dolares han sido recientemente registrados en el ultimo ¡§blanqueo¡¨ convocado. Pero, ese importante capital argentino acumulado no se conecta con la inversion interna de largo plazo de nuestro pais, la principal generadora de los empleos productivos y formales, que cualquier programa de recuperacion economica y desarrollo sustentable de Argentina necesita. La principal causa de esta dualidad es que nuestra moneda nacional fue estructuralmente danada, desde mediados del siglo XX, en la condicion mas valiosa de un signo monetario: su confiabilidad como reserva de valor economico real. El metodo fue una continua utilizacion de una excesiva emision de dinero para financiar los recurrentes deficit fiscales de la nacion, de las provincias y de los municipios. Mas precisamente, el proceso que lleva ya unos 70 anos, hizo que desde el ano 1969 necesitemos quitarle 13 ceros a nuestro signo monetario, que asi cambio varias veces su denominacion. La moneda nacional solo es utilizada para evitar una muy primitiva economia de trueques, pues aun no puede recuperar la confianza general y sostenida como instrumento de administracion del ahorro del trabajo productivo efectuado y de su reinversion en el largo plazo. Asi, su tenencia precisa de la retribucion de una elevada tasa de interes, necesariamente superior a la inflacion domestica, historicamente alta. Con la pesada carga de ¡§esa huella historica¡¨ de un indisciplinado comportamiento fiscal y monetario, es que venimos transitando sucesivos procesos de busquedas de equilibrios, economicos y politicos, que siempre resultan muy inestables. Ante cualquier expectativa negativa, cada vez mas frecuente en el contexto de un mundo globalizado, inmediatamente surge la incertidumbre que hace que se demoren o se posterguen los planes de las inversiones productivas y, por ende, de la generacion de los empleos genuinos, ralentizandose nuestro desarrollo relativo. Se estanca primero y luego se reduce el consumo interno; se atesoran en el comercio los stocks de los bienes ya producidos y se vende solo aquello de lo que se tiene la relativa certeza que sera posible reponer en el corto plazo. Las exportaciones netas tambien disminuyen, el superavit comercial tiende a desaparecer, los temores crecen y se retroalimentan, cobrando cada vez mas fundamentos; demorandose asi finalmente la produccion general de bienes y servicios del pais. El estado argentino, esa perenne quimera de la que todos pretendemos echar mano, con un deficit fiscal cronico, no solo no esta en condiciones de cumplir con uno de sus principales roles: el de disponer de la suficiente reserva de credito interno o externo y de la solvencia de su propio fondeo publico anticiclico, para compensar el periodo de recesion economica en el que se esta ingresando, sino que, con sus sucesivos desequilibrios macroeconomicos, ha sido el principal responsable de estas penosas genesis. El gasto publico, con la mayoritaria aprobacion social y politica, fue casi permanentemente superior al ingreso fiscal e historicamente se financio mediante 2 grandes vias: a) hasta el agotamiento del acceso a los creditos externos, con tasas de interes crecientes con el tambien creciente riesgo de la cesacion de los pagos. Culminando siempre en las criticas situaciones de la escasez de la disponibilidad de divisas para afrontar los intereses y la amortizacion de la deuda publica externa asi contraida; y b) con una continua y excesiva emision monetaria, hasta la misma desaparicion de la demanda de dinero domestico, causando las no menos criticas situaciones de una elevada inflacion que, imposibilitado de adecuar los salarios al mismo ritmo, derivan inevitablemente en graves conflictos sociales y politicos. Son nuestras crisis nacionales. Ya nuestra primera cesacion de pagos, anunciada por Manuel Dorrego en 1828, fue tambien al primer prestamo externo tomado por el pais en 1824, pero fue recien alrededor de 50 anos despues, entre los anos 1874 y 1876 cuando el presidente Nicolas Avellaneda enfrento la que podriamos llamar la primera gran crisis nacional. Al decir de Felix Luna, la Argentina de aquellos tiempos disponia de solo alrededor de un tercio del actual territorio, los ¡§malones¡¨ de indigenas aun asolaban tanto el norte como el sur, y los historicos y graves recelos entre las provincias y la nacion, identificada esta ultima en Buenos Aires y su puerto, aun continuaban. Habia ocurrido un cambio externo que no habia sido previsto. El precio internacional de la lana de ovejas, por entonces nuestro principal producto de exportacion, habia disminuido abruptamente. Nuestro pais, todavia sin los suficientes colonos, ni los alambrados y los riegos, no producia carnes ni cereales en cantidades significativas. Los ingresos fiscales estaban fijados casi exclusivamente sobre el comercio exterior. Se debio recurrir a un exceso de emision monetaria para financiar el gasto publico de un pais que aun estaba en los inicios de su construccion como tal. Por la excesiva liquidez resultante, se hizo imposible mantener la conversion fijada del papel moneda al oro, quedando el peso sin el suficiente respaldo en metalico. El presidente Avellaneda decidio llevar adelante lo que fue el primer antecedente de un plan de estabilizacion macroeconomica de nuestro pais. En aquellos anos se habia fundado el llamado ¡§club industrial¡¨, compuesto por empresarios locales notables e influyentes como los Bieckert, los Bagley, los Prat, etc, entre muchos otros. Contaban con el apoyo de politicos muy relevantes como Vicente Fidel Lopez, Carlos Pellegrini y Miguel Cane, entre otros, todos ellos nombrados como socios honorarios, y solicitaron, en aquella muy critica coyuntura, las primeras protecciones estatales al sector, a las que Avellaneda resistio. Los criticos a aquella posicion de austeridad fiscal, de disciplina monetaria y de honramiento prioritario a los compromisos de la deuda externa, olvidan las fuertes restricciones que aquella Argentina enfrentaba: era todavia muy dependiente de la importacion de la casi unica fuente de energia de entonces: el carbon mineral. La solucion de Avellaneda a aquella grave crisis economica incluyo un acuerdo de conciliacion politica entre los 2 grandes partidos de entonces: el Autonomista y el Republicano, posibilitado solo por el liderazgo derivado de la conducta del presidente nacido en Tucuman, que logro el consenso de no permitir un demagogico oportunismo politico en tan graves circunstancias. Ello posibilito que la crucial recuperacion del credito externo al pais retornase en muy pocos anos. Casi inmediatamente, la siguiente decada de los anos 1880-1890 fue una epoca de un extraordinario progreso, pero que tambien desemboco en otra gran crisis nacional. Esta vez fue una crisis ¡§de crecimiento¡¨, por causas diametralmente opuestas a la anterior crisis ¡§de agotamiento¡¨ enfrentada por Avellaneda, pero con la desmesura, que habria de caracterizarnos. Argentina habia tomado ahora una posesion efectiva de casi todo su territorio, los campos se comenzaban a cuadricular con los derechos de propiedad que fijaban los alambrados, surgian los riegos con los primeros molinos de vientos, las pasturas crecian y con ellas la cria y el engorde del ganado vacuno, los arados multiplicaban las siembras; comenzaban los tendidos de las primeras lineas ferreas y los barcos incorporaban el frio en sus bodegas. Una desmedida euforia provocada por las nuevas expectativas, ahora muy positivas, dio lugar a la formacion de una inmensa ¡§burbuja¡¨ en los valores economicos inmobiliarios, tanto urbanos como rurales, e incluso en la cotizacion de los papeles de la Bolsa de Comercio local; el ingreso de capitales y un nuevo endeudamiento externo habian financiado este proceso. Los varios bancos oficiales de entonces, asegurados en las garantias estatales que disponian, habian expandido desmesuradamente la moneda nacional y debieron cerrar ante ¡§las corridas¡¨ de los numerosos y simultaneos reclamos de los fondos; se sucedieron asi las quiebras y las cesaciones de los pagos. Muy pocos bancos pudieron luego reabrirse, muchos otros debieron ser liquidados definitivamente ante la magnitud de la crisis. Por la renuncia de Juarez Celman, habia asumido la presidencia Carlos Pellegrini. Nuevamente fue necesario un racional plan de estabilizacion macroeconomica, pero ahora liderado politicamente por un presidente ¡§industrialista¡¨, secundado ademas por un emblema del nacionalismo argentino: Vicente Fidel Lopez, si bien ya un anciano de 76 anos de edad, pero mas sabio. Ambos sabian que la insuficiencia del ahorro nacional continuaba siendo la principal restriccion al crecimiento del pais. Crearon entonces el Banco de la Nacion Argentina y la caja unica de conversion. Entendian que resultaba imprescindible el orden monetario. La construccion de un pais productivo aun necesitaba de las inversiones europeas. Decidieron tambien que necesitaban honrar la deuda externa, pero no solo por el concepto victoriano de la epoca, sino porque tenian una estrategia de desarrollo sustentable para la nacion en el largo plazo. Sabian de las inmensas posibilidades de nuestro pais y que todo lo que necesitaban era solamente un plazo razonable para reorganizar las finanzas publicas, la plataforma basica de cualquier plan de desarrollo nacional. Estas 2 primeras, casi sucesivas, grandes crisis de nuestro pais fueron circunstancias muy graves y ambas fueron resueltas por presidentes de muy disimiles pensamientos politicos como lo fueron Avellaneda y Pellegrini. Ambos resistieron las fuertes criticas de entonces, era muy usual la referencia al destino de ¡§pais granja¡¨ que sus decisiones propiciarian. Pero ambos presidentes eran tambien intelectualmente muy honestos, visualizaban con toda claridad que, al margen de sus ideologias, las politicas fiscales y monetarias inflacionarias, con sus consecuencias de volatilidad macroeconomica, impedirian cualquier futuro del pais. Sus liderazgos politicos estuvieron sustentados en lo que podriamos denominar sus ¡§realismos patrioticos¡¨. Mas de 100 anos despues, nuestra nacion continua siendo uno de los muy pocos paises del mundo que pueden expandir su produccion de alimentos en un +30% en solo 5 anos, como ya lo hizo entre las temporadas de los anos 2011/12 y 2016/17. Lo saben muy bien todos los emiratos arabes, la India, China y el Japon, entre otros paises. Hace mas de 30 anos que Asia crece y su necesidad de proteinas para las proximas decadas es una cuestion estrategica central de sus planes de desarrollo. El nucleo actual de las cadenas productivas alimentarias argentinas y sus eslabonamientos industriales lo constituye el conocimiento cientifico local aplicado en cada region del pais, el emprendimiento y las innovaciones tecnologicas propias. Nunca como hoy, el producir alimentos para el pais y el mundo, resulta ser la mas genuina modernidad. Australia nos viene senalando la posibilidad desde hace decadas. La racionalidad global nos esta convocando una vez mas. Nuestra reaccion sera determinante, como nunca, que nuestro permanente gran futuro comience a ser realidad. ƒÜ

 
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