El Evangelio EL EVANGELIO DEL DOMINGO - Pbro. Mario Ramón Tenti

Dios ama al mundo

Jn 3, 16-18

11/06/2017 -

El evangelista Juan nos habla de un encuentro entre Jesús y un importante fariseo, llamado Nicodemo. Nicodemo va de noche a ver a Jesús reconociendo su cercanía a Dios por los signos que realiza.

Nicodemo representa a todos aquellos que lo buscan a Jesús, que ven sus signos, pero no reconocen en ellos la voluntad salvífica de Dios. Se quedan en los signos, y no logran descubrir que detrás de ellos está la voluntad de Dios de salvar al mundo por medio del amor, de la entrega de su Hijo. La cruz es signo de amor y de vida, aunque haya sido causada por el odio y la violencia de aquellos que no quieren que en el mundo se haga presente el reino de Dios. Los que creen en Jesús, en su muerte redentora tienen vida eterna.

¿Es posible creer que Dios ama al mundo? ¿Creer que como Padre de misericordia quiere que el mundo se salve y no que sea condenado? ¿Creer en Jesús acaso no es confiar en Dios, en su amor que todo lo abarca y todo lo transforma?

Nicodemo no lo puede entender, está demasiado atado a sus tradiciones y esquemas religiosos, es un buen hombre que busca a Dios, pero todavía se mueve en la esfera de la noche, Jesús lo guiará hacia la luz. Por eso le dice que tiene que nacer de nuevo, de lo alto, del Espíritu, para entrar en el Reino de Dios. Sin conversión, sin dejarse transformar por el amor de Dios es imposible entrar en el Reino.

Creer que Dios ama al mundo, que no quiere ver la destrucción del pecador sino su cambio de vida, que no ha enviado a su Hijo para juzgar al mundo sino para salvarlo, es un paradigma revolucionario, nadie antes lo había vivido así, nadie antes lo había anunciado de esa manera como Jesús. Cuando se acerca a los pobres, a los enfermos, a los pecadores, con sus gestos, sus palabras de misericordia, está gritando al mundo: ¡Dios es amor! ¡Dios es padre amoroso! La vida humana sólo es posible si se vive en el amor. ¡El que ama ha nacido de Dios, porque Dios es amor!

Justamente porque Dios es amor envía a su Hijo al mundo para salvarlo, lo entregó para que todos los que crean en él tengan vida eterna.

Jesús es un don, un regalo de Dios, un proyecto de amor para la humanidad de todos los tiempos. El amor lo cura todo, lo transforma todo, el amor es vida. ¡Sólo el amor es digno de fe!

Conclusión

La Iglesia celebra hoy el misterio de la Trinidad, Dios amor y vida en tres personas.

Qué lindo es pensar que Dios es familia, es amor hecho diálogo, es vida fecunda que se da, que se comunica dando y protegiendo toda vida, en la creación entera, pero sobre todo en la humanidad de sus hijos. Vivir este amor y celebrarlo con júbilo es entregarse a la presencia del Espíritu que hace nueva todas las cosas, y nos auxilia para ser parte de ese proyecto amoroso al que nos invita Jesús, para que también nosotros podamos dar amor, creando vínculos de fraternidad para que el mundo se salve. Tenemos que convencernos: ¡Dios es amor! ¡Dios ama al mundo!

 
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