Puntos de Vista DRA. CLAUDIA ACUÑA (Jueza de Faltas – La Banda)

“Es muchísimo el trabajo que ejecutamos, pero sin el apoyo de la familia no logramos solucionarlo”

09/07/2017 -

En La Banda tenemos tres grandes locales bailables con una capacidad de 7.000 personas y otros con menor capacidad, en donde se debe controlar todos estos boliches más las fiestas clandestinas.

Entonces, se hace un control que comienza con Calidad de Vida en conjunto con la División de Prevención del Alcoholismo de la Policía de la provincia y con Proyecto Padres.

Se hacen operativos en cualquier fiesta ilegal, previo a un trabajo de investigación o por denuncias de los vecinos. Los menores entran a boliches, aunque esté prohibido, y consumen alcohol dentro y fuera del local y hasta en la casa misma.

Ante esto, en La Banda realizamos medidas preventivas con visitas a las escuelas, por ejemplo. Si bien la función del Tribunal de Faltas es sancionatoria, el interés superior del niño y la seguridad de los adolescentes constituyen la misión principal.

La Banda es el único lugar en la provincia donde después de estudiar el expediente citamos a los padres con los menores, tomamos audiencia y luego hacen un taller de educación sobre el consumo de alcohol y sus consecuencias. Participan psicólogos, médicos, integrantes de Proyectos Padres, les hablamos como padres. Generalmente asisten y salen admirados de las consecuencias que produce el alcohol y de no saber que sus hijos están haciendo determinadas cosas.

Muchos salen agradeciendo, pero cuesta mucho porque le tomamos tiempo y a la gente no le gusta. Sin embargo, concurren porque en vez de pagar una multa prefieren ir al taller.

Cuesta mucho la toma de conciencia, inclusive en los operativos que hicimos con menores muy alcoholizados, llamamos a los padres y nos dicen “¿me lo puedes traer a casa?”. Y tenemos 200 menores que no podemos estar llevando a cada uno a la casa.

Muchas veces nos ha tocado quedarnos en el hospital con adolescentes, generalmente chicas, en coma alcohólico hasta saber que estaban bien. Y el padre se entera al otro día cuando lo devolvemos a la casa.

FALTA DE CONCIENCIA

Tratamos de tomar todas las medidas, sancionamos con toma de conciencia, pero más allá de eso nos excede dentro de las facultades que tenemos. En La Banda y en todos lados las normas están dictadas: está prohibido todo lo que hace daño a niños y adolescentes.

Todas las situaciones de riesgo las tenemos contempladas en el digesto; si veo que faltan, voy dictando las resoluciones antes, por ejemplo para la presentación de buzos, las estudiantinas, etc. Se notifica a las escuelas, a los comerciantes de quioscos, se visita a los alumnos.

Es decir, que se hace un trabajo increíble, se mueve todo el Ejecutivo, el Tribunal de Faltas, la Policía, pero lo que falta es conciencia y aceptar que los tiempos han cambiado, que existen riesgos y que los hijos no son los mismos que hace 20 años.

Cuando le decimos al padre que su hijo tiene aliento etílico no debe ser para que se ofenda, sino para ver qué podemos hacer y cómo seguir. Hoy si nos presentamos en los boliches, la mayoría consume mucho alcohol. Esto cuesta a los padres aceptar, pero si no lo admiten no podemos hacer nada.

Creo que todo es cuestión de tomar la decisión desde los órganos de gobierno, las ONG y las familias que esto tiene que cambiar, sino va empeorando. Es muchísimo el trabajo que ejecutamos para que esto no suceda, pero sin el apoyo de la familia no logramos solucionarlo más que en ese momento.

 
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