Opinión OPINIÓN

Buenas intenciones y realidad

Esperanza. Resignación. Confianza. Preocupación. Desilusión. Crisis. Corrupción. Transparencia. Tales son los tópicos más usados en los últimos días.

24/07/2017 -

Los funcionarios y estrategas de Cambiemos intentaron, al principio, centrar el discurso de la campaña electoral en la corrupción kirchnerista, potenciando las causas judiciales que llueven sobre la ex presidenta Cristina Fernández y, luego, sobre el ex ministro y actual diputado Julio De Vido. El objetivo era soslayar las dificultades económicas del momento, muchas de ellas producto de la propia incapacidad oficial para hacer frente a la dura herencia recibida, y atravesar la campaña electoral ubicando al kirchnerismo y su corrupción como su rival. Pero la realidad se impone y Mauricio Macri (y su equipo también) tuvo que colar a la "economía" en su mensaje. El "malhumor social", cuyo aumento se refleja en las encuestas, obligó a un cambio de estrategia. Uno de esos estudios, sobre el "humor de los argentinos", fue realizado por la consultora Kantar Worldpanel, sobre 763 hogares. Reveló que el 64,3 por ciento de los entrevistados recurren a las palabras "incertidumbre", "preocupación", "desilusión" o "crisis" para representar la situación del país, mientras que el 35,7 por ciento utiliza "esperanza", "confianza" o "estabilidad". Tanto el Presidente, quien se puso la campaña al hombro, como sus principales referentes y candidatos incorporaron una visión "optimista" del actual contexto económico. La intención es llegar con su mensaje a aquellos que sufren los aumentos de precios, el desempleo y la incertidumbre. Aquellos a los que "el cambio" aún no llegó. A ellos se les dice también que después de octubre "no habrá ajuste". Para los empresarios y grandes inversores, que recelan a la hora de poner su dinero en la Argentina, desde Cambiemos se emite otro mensaje. Prometen que luego de las elecciones se abordará una reforma laboral, hablan de lo elevado del "costo" del trabajo y de la necesidad de "bajarlo", e ilusionan con una futura reforma impositiva. Estos lineamientos son expuestos públicamente por protagonistas tan variados como los ministros Rogelio Frigerio, Nicolás Dujovne, Ricardo Buryaile, el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, o la candidata y principal aliada del Gobierno, Elisa Carrió. "Pasadas estas elecciones, el ministro Dujovne está preparando un paquete impositivo para bajar la presión fiscal que afecta a la leche, la comida, y miles de productos que en Argentina tienen una presión impositiva alta", anunció Buryaile en un mensaje que pareció dirigido a Sergio Massa, quien centra su campaña en los impuestos a los alimentos. Esperanza. Resignación. Confianza. Preocupación. Desilusión. Crisis. Corrupción. Transparencia. Tales son los tópicos más usados en los últimos días. "Sabemos que el año pasado fue un año duro, pero hace tres meses que la economía lentamente empezó a crecer", afirma Quintana, con sensibilidad más empresaria que política. "Vemos el reclamo de los que no llegan a fin de mes", dice el candidato y ex ministro Esteban Bullrich. "Lo que está en discusión acá es si estamos convencidos del camino que hemos tomado: resignación versus esperanza, mentira versus verdad, corrupción versus transparencia. De eso se trata esta elección". "Estamos yendo en la dirección correcta". "No se construye un país en 18 meses, menos el país que soñamos. Ni siquiera una pequeña empresa se construye en 18 meses, ni una familia, ni Boca", sostiene Macri. Para el Presidente, el gobierno es la "esperanza", la "verdad", la "transparencia". Y sus rivales la "resignación", la "mentira" y la "corrupción". Es más conveniente centrar la atención en el "otro" que en las dificultades propias para gestionar. Por momentos, parece que los funcionarios "comentan" la realidad. "El campo tiene una presión impositiva asfixiante", relata Buryaile desde la Rural. "La carga impositiva para las clases medias, para las pequeñas y medianas empresas y para los comerciantes es insostenible", advierte Carrió, quien convoca a un boicot de consumidores: "No compren en supermercados salvo que haya descuentos porque están poniendo un precio que es terriblemente superior al que realmente vale", exhorta. "Los impuestos nos están matando a los argentinos", había dicho Macri. No se puede más que coincidir con el diagnóstico. El problema es que quienes relatan este panorama son los que manejan el poder desde hace más de 19 meses. ¿Por qué no se bajaron los impuestos en lugar de emparchar la situación? ¿Cómo escindir el problema de la altísima carga fiscal del gigantesco gasto público? Qué hace la secretaría de Comercio a cargo de Miguel Braun (con fuertes lazos con el sector) para poner en caja a los supermercados? Los responsables de la "cosa pública" deben aplicar políticas que resuelvan esos problemas y no sólo comentarlos. La caída de las ventas de los supermercados en un 2,5 por ciento en mayo se suma a la merma registrada el año pasado y eso no se explica, como se pretende, sólo en un cambio de hábito de los consumidores respecto de dónde comprar o los "abusos" de los súper. La brecha entre los aumentos salariales y la inflación son una explicación más plausible. La inflación núcleo "muestra una persistencia con la cual no estamos plenamente cómodos", reconoce el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger. La campaña electoral, mientras tanto, sigue su derrotero. Tanto Cambiemos, como Cristina o Massa respetan al pie de la letra los consejos de sus respectivos asesores y consultores, y protagonizan una campaña "ideal". Todos muestran imágenes "junto a la gente" preparadas con esmero por sus equipos de comunicación. Macri va a La Matanza y a Avellaneda, aunque en medio de fuertes operativos de seguridad, y difunde imágenes de su diálogo con gente que le da "fuerza" para seguir. Tal como el contacto que mantuvo con el "payaso Santiago" que casi lo hace llorar, como dijo. Cristina visita al presidente de la Sociedad Rural de Lincoln (en realidad militante suyo) para escuchar "los problemas del campo", en un gesto habla a las claras de su capacidad de adaptación. Massa recorre supermercados alertando a los consumidores del monto que pagan en materia de impuestos por los alimentos. En el medio, se lanzan advertencias. Desde el kirchnerismo se alerta sobre la necesidad del voto "útil" para "frenar el ajuste". Desde Cambiemos se reclama ganar por "amplia mayoría" para que "no haya resto para garantizar impunidad para nadie". La discusión parlamentaria sobre la expulsión de De Vido del Congreso debe entenderse en el marco de la campaña. Las decenas de causas en su contra, argumento para pedir su salida, ya existían el año pasado. No obstante, en el gobierno alimentan el debate con la esperanza de restar votos a Cristina, al igual que con la detención de su contador, Víctor Manzanares. En la Casa Rosada esperan el momento de la foto de De Vido con casco y chaleco antibalas para sumarlas a las de Lázaro Báez, Julio López, Ricardo Jaime y César Milani.

 
Compartí
esta nota

También te puede interesar