Padre Koffi Gilbert OPINA SANTIAGO

No temas, Jesús está siempre a tu lado

Por el padre Koffi Gilbert - Párroco

13/08/2017 -

Este domingo vamos a reflexionar sobre un tema muy importante para nosotros como cristianos, porque sabemos de personas que manifiestan escuchar ruidos, voces, ver sombras y hablan de fantasmas. Y esto lo vemos incluso en los cristianos.

Pero debemos preguntarnos si creemos que Jesús es un fantasma.

“No pienso que Jesús es fantasma como él ha dicho”. “No temas yo Soy”.

Como decía Pedro: “Recibirlo en su barco es llegar a su destino. Que nos llene el corazón de fe. Él está en su barco, no está ausente. Cristo no es fantasma, no es demonio. Su presencia es libertad, es paz y tranquilidad”.

Como ha dicho Pedro, en nuestros miedos, en nuestra manera de pensar, podemos vivir en la confusión total. Podemos decir como Pedro: Señor, sálvame. Señor, no me dejes hundir. El miedo hizo titubear la fe de Pedro. Jesús se presenta como salvador. Cristo es nuestro salvador.

No son sólo palabras. Jesucristo aporta a los hombres una salvación mucho más importante que lo físico.

Para ser salvados es necesario acoger con fe el evangelio, la palabra de Dios, y con Él a Jesucristo ya que Él vino para estar con nosotros, para salvar lo que ya estaba perdido, para salvar al mundo y no para condenarlo.

El miedo puede sustraernos a la acción de Jesucristo y llevarnos a dejar de verlo.

Muchas veces podemos hundirnos por falta de fe, pero también sería bueno gritar con firmeza: Señor, sálvame. Jesús ha venido para hacer de nosotros hombres y mujeres de fe, y no llenos de miedo. Ha venido para liberarnos. La única persona que puede darnos a nosotros la libertad para vivir en paz es Él.

A veces estamos presos del miedo, de todo pensamiento, idea, vida futura que nos hace vivir con estrés y angustia. Pero son exhortaciones y advertencias para no temer y no dejarse dominar por el miedo, porque el miedo paraliza todo y nos hace dudar de lo que es Dios.

No vivimos de los sentimientos sino de las realidades. Muchas veces los sentimientos son engaños. Debemos confiar únicamente y absolutamente en Dios.

Cuantas veces nos dejamos engañar, ya que incluso hay sacerdotes que predican y hablan del demonio, de Satanás, del diablo. Dicen “te han hecho daño”, “te han hecho el mal”. Pero ¿quién hace eso? Nadie.

Capítulo 2 de 10 a 11: “¿Quién confió en el Señor y se arrepintió de haberlo hecho?, ¿quién perseveró en su temor y fue abandonado? ¿Quién lo llamó y no fue escuchado?

Entonces, para llegar a vivir o dar una respuesta a esas preguntas, debemos confiar en Dios. En las pruebas, en las dificultades, en el momento que no podemos entender la vida, pues el Señor es ternura y misericordia. Él perdona nuestros pecados y salva en los momentos de angustia y aflicción.

Hay que pedirle a Dios todos los días el don de la confianza y la liberación de todos nuestros miedos.

¿Por qué hoy cuando decimos que somos seguidores de Cristo, continuamos dudando? Cristo no ha venido para hacer de nosotros hombres y mujeres de dudas, de falta de confianza... ha venido para mostrarnos el camino, “el que quiere seguirme que tome su cruz para caminar conmigo; el que quiere seguirme que no mire atrás”.

Cuando miramos atrás vivimos con dudas, con miedo. La vida continúa.

Entonces debemos disfrutar de esa presencia activa de nuestro Dios.

Como Pedro ha dicho: “Tú eres el hijo de Dios”.

Cuántas veces decimos que Dios es todo para nosotros. Que Cristo es todo para nosotros. Que quién tiene más poder más que Cristo. Quién puede sacarnos del amor de Dios. Quién puede colocar obstáculos para no poder recibir el amor de Dios. Dios está en la barca con nosotros. No duerme. Cristo está preocupado por cuidarnos.

El salmo 39 dice: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad, esa voluntad tuya que a veces nos cuesta tanto entender y hacer”.

Que este domingo y esta semana que vamos a vivir sean unos días para experimentar nuestra fe, nuestra confianza, en ese único Dios que nos ama.

Que nuestra Madre que ha entregado su vida, nos ayude a ser testigos de esta fe, que nadie pueda sacar la gracia que hemos recibido.

Que los cristianos hoy no sean cristianos de formalidad que viven solamente de devociones. Que sean cristianos de fe, de confianza, de firmeza.

Que todo lo que hagamos lo hagamos con la gloria de Dios y por el bien de nuestro hermanos.

Amén.


 
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