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La violencia familiar ha comenzado a destruir la base del hogar en Frías

Los docentes expusieron su preocupación y la Justicia condena a hombres que golpean y amenazan de muerte.

04/05/2013 - FRÍAS, Choya (C) Docentes evaluaron que “la sociedad atraviesa por una preocupante y creciente muestra de violencia”, al mismo tiempo que la Justicia emite condenas por violencia de género.
Aseguran que “la intolerancia y los insultos se han transformado en los gérmenes que contaminan los cimientos del hogar para materializar la agresión física”. Los casos están llegando con más frecuencia al seno de la Justicia y son ventilados en audiencias públicas con condena.
Uno de los tantos casos de violencia familiar se produjo recientemente cuando un hombre, a raíz de una discusión, terminó provocando lesión en uno de los ojos de su pareja. La mujer venía soportando este tormento desde el mes de octubre del año pasado. Todo terminó con una condena de prisión condicional.
Más allá del cierre legal que tuvo la causa, lo preocupante es el foco de violencia que se ha encendido en el hogar. Según relató el fiscal, Martín Silva el primero de los ataques se produjo en el mes de octubre, cuando la mujer y el acusado se retiraban de la Defensoría Civil luego de haber mantenido una audiencia, a los fines de fijar pautas con respecto a los hijos en común. En esa oportunidad el imputado agredió físicamente a la mujer y la amenazó de muerte.
El conflicto siguió y otra disputa volvió a escena en la familia en el domicilio de la mujer víctima en horas de la siesta. Antes de salir a trabajar tuvieron una discusión nuevamente que terminó con una herida cortante cerca del ojo izquierdo de la mujer.
Los médicos constatan luego de que el agresor estaba alcoholizado y la psicología, después, determinaría luego que en el acusado había indicadores de violencia y que también había sido violento con parejas anteriores. Por pedido del fiscal el imputado recibió una condena de diez meses de prisión condicional, prohibición de acercamiento y todo tipo de contacto con la víctima e iniciar un tratamiento contra el alcoholismo.
Pero no todo se circunscribe a este marco. Los indicadores de violencia están en la sociedad misma y se pueden observar desde un simple intercambio de ideas, discusión que se transforma en el hilo conductor para la reproducción de insultos, hasta el seno de la escuela misma, con el comportamiento y juegos de los alumnos que llaman la atención por el elevado grado de violencia, demostrados inclusive hasta hacia los propios padres.
Docentes y padres coincidieron en que se está perdiendo el diálogo franco de la familia e instaron a reflexionar sobre ello.

 
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