El golpe emocional que produce en los adolescentes descubrir que sus propias imágenes de fuerte contenido sexual son distribuidas, sin su consentimiento, a cientos de personas a través de teléfonos celulares, puede llevarlos a profundas depresiones y hasta intentos de suicidio.
La práctica se conoce como sexting y consiste en realizar un video sexual para luego intercambiarlo con sus amigos a través de la nueva tecnología celular, como fue el caso de la jovencita loretana de 14 años que se conoció ayer por EL LIBERAL y que causó conmoción en esa ciudad y en todo el ámbito educativo de la provincia.
Sin embargo, lo que al principio puede ser consentido, cuando adquiere notoriedad pública hace caer al protagonista en un profundo quebranto, el que con el tiempo puede llegar a desenlaces fatales.
Precisamente, estas problemáticas están siendo tratadas en el congreso de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, que se desarrolla en Buenos Aires, y que tiene como participante al santiagueño Daniel Rodríguez, médico especialista en sexología.
En diálogo con EL LIBERAL, el médico explicó: “La práctica del sexting puede ser vista como una de las nuevas causales de depresión, e incluso de actos suicidas en los jóvenes. Recordemos que la principal causa de muerte en adolescentes son los accidentes de tránsito, seguido de los suicidios”.
Para Rodríguez, aunque todo depende de la personalidad del sujeto, “en este caso se está ante personas en una edad donde están formando ese temperamento y una situación de estas, puede tener una connotación fuerte, sobre todo en ciudades pequeñas de Santiago”.
Y es que, según sostuvo el especialista santiagueño, en caso de aparecer un video en las grandes ciudades es casi imposible individualizar a la persona. “Sin embargo en comunidades chicas, como Loreto, Beltrán y tantas otras, los problemas familiares pueden cobrar trascendencia inmediata”, indicó.
Diálogo
A pesar de que los padres ignoren cuáles son y cómo funcionan las nuevas tecnologías, son ellos los que deben establecer una conexión entre la educación para la vida real de sus hijos y la educación para la vida digital.
“Si los adultos no están al tanto de las prácticas de sus hijos, es factible que aparezcan peligrosas consecuencias si el video se hace público a través de la web”, resaltó el sexólogo.
Según una encuesta de la Asociación Civil Chicos.net y dos organizaciones extranjeras, nueve de cada 10 adolescentes tiene celular y el 36 por ciento admitió que envía fotos suyas en poses provocativas
En Missing Children alertan que estos adolescentes pueden ser captados luego por redes de trata de personas. También que sus fotos aparezcan en sitios pornos en el peligroso mundo de internet.
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| Cada vez más jóvenes tienen videos sexuales en sus teléfonos. EL LIBERA/Archivo. |
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