Los adolescentes y jóvenes que se acuestan de madrugada y no descansan el tiempo suficiente corren el riesgo de padecer una depresión profunda, advierte una investigación realizada por el Centro Médico de la Universidad de Columbia de Nueva York.
Al respecto, la psiquiatra Marta de Mochi confirmó a EL LIBERAL que “la falta de sueño, de por sí, es un síntoma de depresión”, agregando que se incrementaron las consultas de personas jóvenes por esta patología.
Aunque no hay estadísticas precisas, los especialistas estiman que en Santiago del Estero por lo menos cuatro de cada diez adolescentes y jóvenes corren riesgo de depresión como consecuencia, entre otros motivos, de la falta de sueño nocturno.
Precisamente, una de las conclusiones del estudio estadounidense es que los que se acuestan después de la medianoche tienen un 24 por ciento más de probabilidades de deprimirse que aquellos que se van a la cama antes de las diez de la noche.
En este punto, la Dra. Mochi señaló que la ausencia de sueño “puede afectar las respuestas emocionales y llevar a los jóvenes a la melancolía”.
Es así que la Dra. Mochi dejó en claro que dormir durante las horas diurnas no es reparador el sueño porque hay muchos ruidos y, además, la vida transcurre durante el día”.
Para graficar los motivos por los que muchos jóvenes duermen en horarios no habituales, la profesional hizo hincapié en la amplia gama de posibilidades de diversión nocturna que tienen actualmente, destacando que “hoy en día llevan una vida muy distinta que años atrás, ahora tienen más libertad para las salidas nocturnas”.
Denunció también que “hay una especie de falta de límites por parte de los padres, ya que en Santiago es frecuente observar a chicos de 14 años que están en la calle a las dos o tres de la madrugada”.
Por otra parte, puso de manifiesto que “la vida moderna los impulsa a salir de noche y consumir bebidas alcohólicas, entonces llega un momento en que las capacidades psíquicas y emocionales se van a agotando y caen en la depresión, tal vez porque se dan cuenta de que están siendo anulados por la vida que llevan”.
También denunció que los jóvenes, para mantenerse despiertos durante la noche, consumen drogas o pastillas acompañadas con bebidas alcohólicas, “por lo tanto pierden la noción del tiempo y cuando pasan los efectos aparece el sueño, pero ya es de día”.
Además, destacó que, en muchos casos, la falta de sueño nocturno está relacionada con la desestructuración de la familia, “ya que hay jóvenes que no quieren participar de la vida familiar porque se sienten cuestionados, no se sienten comprendidos y, por lo tanto, se evaden durmiendo de día”.
Finalmente, la Dra. Mochi aconsejó: “Para evitar los cuadros depresivos, los jóvenes, y también los adultos, deben dormir entre 8 y 10 horas, pero en horarios nocturnos, y aquellos que no puedan cumplir con esta rutina porque estudian o trabajan, deben intentar dormir la mayor cantidad posible de horas durante la noche y completar el descanso durmiendo dos horas a la siesta, por lo menos”.
Los adolescentes que duermen menos de cinco horas por día tienen un 71 por ciento más de riesgo de sufrir depresión que quienes duermen más de ocho horas, y los jóvenes que aseguran dormir “lo suficiente” tienden a deprimirse un 65 por ciento menos”.
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| Aconsejan que los jóvenes deben dormir durante la noche unas 8 horas para no caer en cuadros depresivos. EL LIBERAL/Archivo |
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