Una historia de un amor violento entre un hombre y una joven fue desmenuzada ayer en la audiencia del juicio oral que se le sigue a Héctor Santillán, quien mató al novio de su ex mujer y a ella la dejó gravemente herida.
Cobra particular relevancia la versión de una de las partes involucradas en el hecho de sangre, Laura Natalia Moreno, quien habló de los malos tratos y amenazas de las que fue víctima durante los años que convivió con Santillán, alias “Pollo”.
Justamente, dijo que el haber sido una mujer golpeada la llevó a separarse del padre de su hijo, que actualmente tiene 12 años.
La relación comenzó en 1998 y ella quedó embarazada poco después, cuando era menor de edad, según rememoró. La situación de tensión fue creciendo con el paso del tiempo y con presuntas actividades al margen de la ley por parte de su esposo.
En ese sentido, apuntó que estuvo detenido en algunas oportunidades y que hasta había sido trasladado a la ciudad de Santiago del Estero por ser presunto autor de robos y hurtos.
Pero no eran las únicas acusaciones que pesaban en su contra, sino que ella lo denunció en más de una oportunidad por lesiones y amenazas, las que se prolongaron una vez que habían dejado de convivir, dijo la testigo.
Asimismo, confió que siempre utilizaba una sevillana y que en la época previa a la separación portaba un cuchillo entre sus prendas de vestir.
La madrugada de la tragedia, el 27 de noviembre de 2005, Moreno había salido de un pub con quien era su novio, Ariel Alejandro Centurión, cuando éste habría visto a Santillán en la calle. La testigo desmintió que hubiera dirigido la palabra a su ex marido, quien en su momento aseguró que ella lo había agraviado.
Cuando estaban en la vivienda de Centurión, “Pollo” irrumpió e inmediatamente los comenzó a atacar, por lo que el dueño de casa se trenzó en lucha con el recién llegado. Una vez que lo hirió con el arma blanca que portaba, se dirigió hacia ella, quien pretendió huir del lugar, aunque la siguió asestándole numerosos puntazos. Luego, se desvaneció. Ese recuerdo la estremeció hasta las lágrimas.
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