La fuerte demanda de combustibles, aun con precios al público recuperados, derivó en la decisión de YPF de importar, después de 30 años, 50 millones de litros de nafta súper en las próximas semanas para abastecer el mercado interno.
Tal decisión fue explicada también por la principal petrolera del país como la consecuencia de operar con los precios más bajos y por una merma en la producción y abasto de combustibles por parte de otras refinadoras y comercializadoras del mercado local.
Según datos de la Secretaría de Energía, en el mes de enero último las ventas de naftas crecieron 6,5% en el promedio de todas las compañías comparadas con enero de 2009, pero por sobre dicho promedio se ubicaron Esso con el 11,85 e YPF con el 9,91%, aunque la primera detenta una cuota de mercado muy inferior.
De la misma comparación surgió que Shell vendió 1,83% más, Petrobrás disminuyó ventas en el 6,57% y el resto de las comercializadoras vendieron 2,02% más.
En este contexto las principales petroleras priorizan el abasto de sus estaciones propias antes que las tercerizadas y se complica aún más la situación de las denominadas estaciones independientes o blancas, lo cual derivó en reiterados reclamos de la Federación de Estacioneros (Fecra).
El sector denunció “el constante deterioro de la actividad en general, por falta de rentabilidad, desabastecimiento, gran presión impositiva y resoluciones de la Secretaria de Energía que por su elevado costo es muy gravoso cumplir”.
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