El conflicto entre los poderes Ejecutivo y Judicial se profundizó ayer, ya que la Corte Suprema replicó la reciente andanada de acusaciones de la presidenta Cristina Fernández a los jueces y le reclamó “mesura y equilibrio”, mientras la mandataria contestó, pocas horas después, que la declaración del máximo tribunal fue “poco feliz” y “tiene sonido a censura”.
En los últimos días la Presidenta criticó severamente a los jueces, a los que acusó de cometer “abuso de poder” y hasta de estar “alquilados” para fallar contra el oficialismo, y reclamó una “Justicia independiente del resto de los poderes políticos y, fundamentalmente, de los poderes económicos concentrados”.
La Corte se abstuvo en principio de responder, aunque dejó trascender su malestar, mientras replicaban asociaciones de magistrados.
Finalmente, en su acuerdo de los martes, el máximo tribunal alumbró un comunicado exhortando a “quienes tienen responsabilidades de gobierno, a expresarse con mesura y equilibrio” y a “respetar la magistratura” para “dar tranquilidad a los ciudadanos”.
“El límite de esas críticas es la razonabilidad y el respeto a la garantía de la independencia judicial que esta Corte está obligada a preservar como cabeza de un Poder del Estado”, afirmaron los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda y Raúl Zaffaroni. El juez Enrique Petracchi estuvo en la reunión pero se abstuvo de rubricar la nota.
Trascendió que Petracchi se habría inclinado por el clásico principio de que el tribunal habla “a través de sus fallos”.
Y anoche, en la Casa Rosada, la Presidenta advirtió que en el comunicado “hay algunas cosas que no me parecen acertadas en boca de nadie en la Argentina, y mucho menos de quien tiene que garantizar el ejercicio de la libertad en cuanto a la expresión”.
“La palabra mesura tiene mucho sonido a censura de lo que uno puede decir (...) La parte más importante de la Constitución es la que establece los Derechos y Garantías; establece la absoluta libertad de todos los ciudadanos -desde un barrendero a la Presidenta- para poder expresarnos con absoluta libertad”, enfatizó.
Aclaró que “si con lo que decimos afectamos a alguien, está precisamente la Justicia para poder reparar ese agravio o ese perjuicio”. Y estimó que “tal vez” los jueces “no han medido exactamente el peso específico del rol que representan, de la importancia de garantizar la libertad a todos los ciudadanos”.
En la declaración los jueces advirtieron que “exhortamos a quienes tiene responsabilidades de gobierno a expresarse con mesura y equilibrio, porque respetar la magistratura es la mejor manera de dar tranquilidad a los ciudadanos, de asegurar que sus derechos serán protegidos y que estamos en un Estado gobernado por leyes que se aplican a todos por igual”.
La Corte, que finalmente decidió dar una respuesta política al Ejecutivo kirchnerista, también estimó que el Bicentenario “es una buena ocasión para reafirmar los objetivos del Preámbulo de la Constitución, que demanda afianzar la justicia y la paz social para todos los argentinos, para lo cual resulta indispensable recurrir al diálogo institucional”.
La declaración de la Corte se suma a los dichos pronunciados horas antes por el decano del tribunal, Carlos Fayt, quien afirmó que “son tonterías” las acusaciones de la Presidenta y reclamó que “en la Argentina en estos momentos el conflicto domina la inteligencia. Es necesario entonces poner una cuota de inteligencia para dominar el conflicto”.
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