Un hombre dejó de existir anoche en una confitería de calle Independencia, a metros de Avellaneda, mientras compartía un café con su hijo.
Alrededor de las 21, Carlos Mema, de 70 años, se descompensó y sufrió un paro cardíaco. Durante más de 20 minutos, familiares, policías y luego personal del Sease lo socorrieron. Todo fue en vano.
Según trascendió de su entorno, recientemente la víctima había sido intervenida quirúrgicamente del corazón y recibió el alta médica en los últimos días.
Después de que los paramédicos del Sease realizaron múltiples masajes de reanimación, arribó el médico de cabecera de Mema. Agotados los recursos de la medicina y cumplidos los trámites legales de rigor, la Justicia dispuso que los restos de Mema fueran entregados a su familia.
La fatalidad congregó a más de medio centenar de personas, entre clientes de confiterías y circunstanciales transeúntes, que no pudieron abstraerse del triste fin de Mema. La infortunada víctima residía en Alsina Nº 259 de la ciudad capital.
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