 | | Partida. La parroquia La Inmaculada se vio colmada de familiares y fieles que acompañaron el oficio religioso, previo a la inhumación de los restos del sacerdote. | Numerosos familiares, amigos y feligreses se unieron ayer a la emotiva despedida del padre Carlos Arturo Boix, quien estaba a punto de cumplir los 32 años de vida sacerdotal y de entrega a la iglesia de Santiago del Estero. La noche del miércoles sufrió una descompensación cardíaca que provocó su muerte casi inmediata.
Los restos fueron velados en una sala de calle Pedro León Gallo y, minutos antes de las 15.30, fueron trasladados hasta la parroquia La Inmaculada del barrio Belgrano, para el correspondiente oficio religioso.
La misa fue concelebrada por el obispo de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti y, por el obispo auxiliar, Ariel Torrado Mosconi.
 | | Dolor. El padre Carlos falleció en los brazos de su progenitor, Pedro Boix que recibió el consuelo de los obispos. | En el acompañamiento se vivieron escenas de profundo dolor, especialmente, de parte de sus familiares y de todos los fieles que ahora guardan un hermoso recuerdo de un sacerdote dedicado a la entrega al prójimo.
Durante la celebración religiosa también estuvieron presentes numerosos sacerdotes que llegaron desde distintos puntos de la provincia.
Tras el oficio, los restos fueron conducidos hacia el cementerio privado Parque de la Paz, siempre seguido por un numeroso cortejo fúnebre.
En declaraciones a EL LIBERAL, monseñor Polti dijo que siente un “gran dolor, porque se perdió a un activo colaborador en la Iglesia de Santiago del Estero”.
“Por otra parte, siento alegría de ver en esta Iglesia a numerosos sacerdotes dando testimonio de unidad y, a tantos fieles, agradeciendo la labor realizada por el padre Carlos, en sus diversos ministerios”, indicó.
El obispo recordó que el padre estuvo dos veces al frente de la iglesia de Villa Ojo de Agua, en la parroquia Sagrado Corazón, fue formador del Seminario Mayor y párroco de Fernández, entre sus principales intervenciones.
“Por eso, pedimos que se eleven oraciones hacia su persona y, por otra parte, nos encomendamos para que interceda por nosotros, ante nuestro Señor”, dijo Polti.
En tanto que, monseñor Torrado Mosconi sostuvo que el padre Carlos “fue un sacerdote que se destacó por su sencillez y su simplicidad”.
“Seguramente, él ya está en el cielo, rezando por nosotros y pidiendo para que haya abundantes vocaciones sacerdotales, para poder cumplir con esta misión tan importante, como es de poder llevar consuelo y esperanza a nuestro pueblo”, expresó.
El padre Carlos había nacido el 29 de diciembre de 1952 y se había ordenado como sacerdote el 12 de agosto de 1978.
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