El perro labrador Atila olfateó la caja de encomiendas, comenzó a mover la cola y la rasgó insistentemente, como queriendo destruirla para apoderarse de lo que había adentro. Era signo inequívoco de que el can adiestrado estaba indicando a su guía el lugar dónde podría haber estupefacientes.
La posible detección de la droga se concretó anteayer durante un procedimiento de rutina de la Sección Santiago del Estero de Gendarmería Nacional en el depósito de una empresa de transporte de carga, que tiene el servicio de encomienda.
El envío de la caja tenía el nombre de un destinatario, aunque no de su domicilio, por lo que la encomienda debía ser retirada en la empresa privada ubicada en la zona oeste de la ciudad capital.
Los investigadores de la fuerza de seguridad nacional decidieron esperar al destinatario, pero nunca apareció.
El hecho fue informado al juez Federal subrogante de Santiago del Estero y al fiscal Federal, Lionel Suárez y Pedro Simón, respectivamente. Una vez que se esperó el tiempo suficiente, el magistrado ordenó la apertura de la caja.
Con la orden judicial, los gendarmes verificaron ayer que el olfato de Atila sigue intacto y eficiente. En el interior de la encomienda había prendas de vestir usadas y otros enseres. Pero también había una caja más pequeña que contenía tres “panes” de una sustancia blanca, que al ser sometida a los reactivos químicos, se comprobó que se trataba de cocaína de alta pureza.
El jefe de la Sección Santiago del Estero de Gendarmería, comandante Pablo Badie, informó a EL LIBERAL que la droga tenía un peso de 3,172 kilogramos.
El estupefaciente fue secuestrado y trasladado a la sede de la institución, ubicada en Ejército Argentino y Chacabuco del barrio Parque Aguirre.
Las averiguaciones de los efectivos continuarán a fin de determinar si la persona que figura como destinataria en la encomienda tiene relación con el hecho delictivo.
El comandante Badie destacó la colaboración que prestan los propietarios de las empresas de servicios de encomienda, a fin de que Gendarmería pueda realizar este tipo de controles que tienden a detectar tráfico de estupefacientes.
Indicó que, el envío de droga a través de este tipo de servicios, es uno de los caminos que usan los narcos para hacer llegar la cocaína o marihuana a distintos destinos del país, sin arriesgar demasiado porque, en la mayoría de los casos, utilizan DNI falsos para enviar y retirar las encomiendas en las empresas de transporte.
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