La pequeña caja que contenía la droga estaba llena de café para evitar que el olor característico de la cocaína sea detectada por el can adiestrado para este tipo de procedimientos.
El café emana un fuerte olor que puede llegar a cubrir la fragancia que tiene la cocaína, generando confusión en el animal y evitando que indique a su guía la presencia de estupefacientes. Los narcotraficantes también utilizan con ese fin mostaza y combustible, entre otros elementos que podrían anular el olfato de los canes.
En este sentido, los gendarmes explicaron que los perros son adiestrados para detectar droga a través de un juego. El guía trabaja con una pelotita que presenta un olor característico, similar al de las drogas, y que la esconde durante el adiestramiento. El animal busca constantemente esa pelotita. Durante los procedimientos, cuando su olfato detecta el olor que tiene la pelotita, escarba para encontrarla, pero en realidad, está indicado la presencia de drogas.
|
|
|