Los clientes residenciales de luz y gas con niveles de consumos medios y altos abonarán durante los próximos dos meses una cifra extra, debido a que el Gobierno nacional decidió quitar en forma parcial los subsidios, una medida que es similar a la tomada en 2009.
En agosto y septiembre comenzarán a regir para los usuarios hogareños las limitaciones parciales que el Gobierno dispuso sobre aumentos tarifarios que habían entrado en vigencia a fines de 2008. Desde el Ministerio de Planificación admitieron el alza, pero recordaron que la quita de subsidios “ya rigió con idénticas características en agosto y septiembre de 2009”.
“En el 2008 comenzó a aplicarse una quita progresiva de subsidios para los sectores de mayores consumos, con excepciones para jubilados, desocupados y electrodependientes, que incluyó la elaboración de un padrón de excluidos tanto para el gas como para la electricidad”, señaló Planificación en un comunicado.
En 2009, por la mayor demanda residencial producto de las bajas temperaturas se restituyó durante junio y julio el 100% del subsidio a los hogares de mayor consumo para evitar las distorsiones que podía producir el uso intensivo de calefacciones, tanto eléctricas como a gas.
Asimismo, para agosto y septiembre, dado que comienzan a subir las temperaturas y se reduce la demanda residencial de energía, se restituyó sólo el 70% del subsidio a esos usuarios de mayor consumo, indicó el Gobierno.
En Santiago del Estero, la quita progresiva de subsidios alcanza a los hogares que consumen más de 1.000 kv bimestrales de electricidad y alcanza a aproximadamente el 20% de la población, según informó Edese, la empresa distribuidora de energía a nivel local. En el gas, incluye a los hogares que consumen más de 1.300 metros cúbicos anuales. A nivel nacional, son unos 800.000 hogares de todo el país que consumen más de 1.000 kw/h bimestrales y 2,3 millones en el tema del gas.
Este aumento lo decretó la Secretaría de Energía de la Nación en 2008 y es para compensar los ingresos de las empresas generadoras de energía, no así de las distribuidoras, cuyas tarifas se mantienen sin cambios desde hace una década. Según los cálculos del Gobierno, el congelamiento parcial de los aumentos tiene un costo fiscal por el restablecimiento de los subsidios de casi 500 millones de pesos anuales.
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