|
|
| El pequeño Federico Rosales de El Porvenir, Río Hondo |
Cada vez más enfermos buscan al “niño milagroso”
Se hizo conocido por un informe de EL LIBERAL publicado el 23 de marzo de este año y ayer la revista Viva le dedicó su portada.
|
|
|
Federico tiene tres años y un inmenso peso –o virtud, según se vea-, sobre sus pequeñas espaldas: muchísima gente de Santiago del Estero, de Tucumán y del resto de las provincias del norte viene a verlo para que cure sus dolencias. Federico Rosales tiene en uno de sus ojos una imagen, como una manchita al lado de la pupila. “Es la imagen de la Virgen del Valle”, afirman todos sus ¿devotos? mientras buscan llegar afanosamente a la humilde vivienda del paraje El Porvenir al norte de Las Termas de Río Hondo con la esperanza de encontrar el alivio a sus males.
Los santiagueños conocemos a Federico, el niño de la Virgen, desde el 23 de marzo de este año cuando EL LIBERAL publicó su historia. Una historia sencilla que habla de una familia humilde, de los papás Miriam y Enrique, de los cuatro hermanitos, de carencias y de mucha fe en Dios. Y de los milagros que el pequeño comenzó a materializar sin proponérselo. Todos recuerdan que Priscila, la hermanita de siete años, estuvo muy mal con una fiebre que era imposible de bajar hasta que Federico hizo de las suyas: se tocó el ojito con la imagen de la “Morenita” y pasó su mano por la frente de su hermanita. Minutos más tarde terminó la fiebre.
Desde aquel día hasta el presente, la fama del “niño milagroso” ha ido creciendo a tal punto que la revista Viva del Grupo Clarín le dedicó ayer su informe central. “Le atribuyen poderes sanadores, atiende cien personas por días…”, indica Viva.
Los periodistas enviados por la publicación porteña estuvieron en Santiago del Estero y escribieron que Federico es venerado “como un chico con poderes sobrenaturales, capaz de sanar casi cualquier cosa: desde hacer hablar a los que no hablan, como hacer ver a los que no ven”.
Pero como sucedió en la publicación de EL LIBERAL, la revista porteña también consultó fuentes de la Iglesia católica y a científicos como oftalmólogos quienes tienen, sobre todo estos últimos, una explicación menos mística del tema. Pero todo ello, a los cientos de enfermos que encuentran ayuda en el pequeño Federico poco les importa.
|
| |