| Entrevista exclusiva de PURA VIDA a “Coqui” y “Pajarín” Saavedra |
| Bailarines universales |
|
|
|
|
La esencia de “Coqui” y “Pajarín” Saavedra está en Santiago del Estero. Más allá de estar radicados en Buenos Aires y viajar por el mundo, nunca olvidan el lugar donde nacieron. Es así como los hijos de Carlos Saavedra siempre vuelven, es el eterno retorno de dos almas que piensan con una mente abierta sin por ello renegar de su santiagueñeidad.
A lo largo de seis meses, en el local de la Fundación Eugenia Morán, dictaron un taller al que, no caprichosamente, denominaron “Danzas del Río Dulce”, que tuvo una muy buena acogida y que piensan repetir el año próximo.
¿Danzas del Río Dulce es la representación genuina de nuestra identidad?
“Pensamos que todas las provincias tienen lugares emblemáticos, y la nuestra tiene al río Dulce, a nuestro Misqui Mayu. A orillas de el se genera toda nuestra cultura. Todo tiene que ver con el río. Es el río que va, que se renueva y que nunca es el mismo. Danzas del Río Dulce es el nombre del taller que escogimos porque tiene que ver con lo que acabo de decirte. Es metafórico y al mismo tiempo concreto. Es que al borde del río también se baila”.
Con la Nueva Compañía de Arte Nativo, donde ustedes reúnen tradición con modernidad, ¿también se manifiesta ese simbolismo que acabas de hacerme?
“Sí, porque la tradición es algo que está en continuo movimiento. La tradición no es estática. Las tradiciones tienen su vida propia. Hay cosas que en el tiempo continúan mientras que otras quedan obsoletas o directamente desaparecen. Las cosas nuevas que presentamos en materia de danzas están unidas en esto que se llama contemporaneidad. Lo que pasa es que hay cosas que tienen historia y otras que aparecen, pero las esencias son las que determinan un proceso de lo que ya viene siendo y lo que va a ser. En este continúo movimiento se avanza y se retrocede. El conocimiento es importante para el crecimiento”.
¿Ese proceso de evolución que ustedes asumen pasa, concretamente, por desafíos que el hombre se hace en su afán de marcar un estilo, una forma de manifestarse?
“Con un ejemplo te vamos a dar la respuesta. Hugo Díaz, que con su tremendo talento intuitivo conquistó el mundo, bebió de las tradiciones santiagueñas, tan ricas y profundas, para luego desarrollarse allende los mares. Él, en broma, solía decir “yo soy un músico de jazz”. Eso quiere decir que detrás de todo esto hay un concepto. Cuando él escucha otros tipos de músicas las adapta a su propio lenguaje. Y eso va evolucionando en el tiempo. A pesar de que en su tiempo Hugo no tuvo una contención provincial supo forjarse un espacio. En el caso nuestro, la evolución se da por el hecho de haber viajado y aprendido muchísimo y por confrontar con otras idiosincrasias pero también embebernos de las cosas técnicas en cuanto a lo corporal. Todo esto lleva un proceso de maduración para que pueda volcarse en algún tipo de resultado”.
Esta vuelta que hacen siempre ustedes a su lugar de origen, ¿es para buscar esa “contención provincial” o sólo para transmitir lo aprendido en sus viajes por el mundo?
“Es un camino que estamos haciendo. Lo interesante está en el camino. El camino mismo nos va a ir dando los objetivos. No son cosas sencillas. ¿Por qué estamos en Buenos Aires? Buenos Aires, de algún modo, nos contiene y nos permite seguir desarrollándonos. Santiago del Estero, es un deseo, debe y tiene que poder dar este tipo de contenciones. Nosotros nos sentimos santiagueños. Éste es mi lugar en el mundo. Santiago del Estero es nuestra cuna y madre”.
|
| |