| COBERTURA - EL LIBERAL presente en el Jardín de la República |
| Emotivo homenaje de Gieco a Mercedes Sosa |
| Tributo. Tucumán se estremeció anoche con el sentido tributo que le brindó León a su entrañable amiga en un concierto brindado en la plaza Independencia. |
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Emilio Marcelo Jozami y José David Gómez
(Enviados especiales a Tucumán)
El alma de León Gieco está desgarrada. La muerte de Mercedes Sosa lo volvió vulnerable. No lo disimula. Lo manifestó en cada palabra y en cada canción que interpretó anoche en el emotivo homenaje que le rindió a la “Negra” en Tucumán, ciudad natal de la cantora y geografía nacional que encontró de casualidad a Gieco, por razones laborales, en el momento del fallecimiento de su entrañable amiga.
El músico nacido en Cañada Rosquín (Santa Fe) llegó a “El Jardín de la República” el sábado pasado para presentar, en el marco del festival Tucumán Cine, su película Mundo Alas. Además, para actuar, precisamente anoche, en el cierre del denominado Septiembre Musical, un espacio artístico y cultural de envergadura.
En este contexto, Gieco recibió estremecido la partida de Mercedes al reino celestial. Antes que esto ocurriera, el sábado mismo, en una conferencia de prensa brindada al mediodía, de la que participó EL LIBERAL, había anunciado que todas las actividades que iba a desarrollar en Tucumán estaban dedicadas a la intérprete.
Después de haber recibido la infausta noticia, con la producción de su show, decidió armar una programación tributo para la artista popular que falleció ayer en un sanatorio porteño. De esta manera, las actividades arrancaron a las 19 con la propalación de los temas de Mercedes en un escenario montado en la explanada de Casa de Gobierno.
Cerca de las 21, comenzaron a emitirse, a través de tres pantallas gigantes, imágenes de la “Negra”. Cincuenta minutos después, vestido con un joggins negro, una remera del mismo color y una campera estilo rompevientos color azul, pisó el escenario un trémulo León Gieco.
Un silencio ominoso cubrió la plaza Independencia. Un respeto reverencial del público hacia el artista que no ocultó sus lágrimas antes de arrancar con Sólo le pido a Dios. Con sus ojos húmedos y el dolor punzante en el alma, León recordó cuando Mercedes le decía: “Nene, no tienes que llorar cuando cantes porque no es conveniente”. Pero, él, anoche, desobedeció ese mandato y cantó llorando.
Su voz se quebraba continuamente pero aún así, abrigado por el recuerdo de su amiga y la calidez de los tucumanos, continuó cantando Como la cigarra, Hombres de hierro y El ángel de la bicicleta, entre otros.
Por utilizar sus propias palabras, antes de contar anécdotas de cómo conoció a Jorge Cafrune y Mercedes Sosa, dijo por favor, luego perdón y, tras ser escuchado con atención ante su emocionado relato, pronunció un gracias gigante.
“Es un público glorioso y respetuoso el que hoy nos acompaña”, destacó. Mientras agradecía, en las tres pantallas gigantes aparecían sucesivamente las imágenes de “la voz de Latinoamérica”.
Mundo Alas
La segunda parte del reconocimiento a Mercedes consistió en la presentación de todos los músicos que integran Mundo Alas, un proyecto integrador elaborado por Gieco para ayudar a personas discapacitadas. Así fue como aparecieron Karina, una joven no vidente que deleitó al público con sus canciones. Además, pronunció unas palabras dedicadas a Mercedes. “Fue una maestra y mamá de los artistas populares”, dijo. Después subió Alejandro. “Gracias Mercedes, que sin ser rockera nos enseñaste a amar la vida y la libertad”, enfatizó. Mientras tanto, en el escenario, Carlos Sosa, integrante del grupo Pintores sin manos, con el pincel en su boca, retrataba lo que allí sucedía.
Cerca de las 23.50, se emitió un video con el último recital (en el 2008) que dio Mercedes en Tucumán. “Mercedes está viva. Su legado y su voz están con nosotros”, destacó Gieco, quien a cada momento pedía disculpas porque las lágrimas inundaban su rostro. Emoción y congoja en un homenaje pleno de sentimientos puros, tanto de parte de los artistas como del público.
Gieco reconoció: “Ella, seguramente, como tantas veces lo hizo cuando hablábamos por teléfono, me hubiera dicho hoy: ‘Leoncito, andá a cantarles a los tucumanos’”.
El músico también destacó: “Mercedes, aparte de ser una cantante y una mujer extraordinaria, es un ícono de la democracia. Por eso, cuando volvió al país del exilio, en 1982, sabíamos que era el último coletazo de los militares”.
“Cuando Mercedes estaba exiliada en Europa, nos empezó a conocer a Charly (García) y a mí, porque a Víctor Heredia ya lo conocía. Entonces, le pidió a su hijo, Fabián, cintas de nuestras canciones. Así comenzó a cantar con muchos que hacíamos rock”.
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