David, el terrible
Luciano Cáceres compone en El Elegido (Canal 7 Santiago del Estero) a David Nevares Sosa, un villano desvariado a través del cual se hizo conocer masivamente. Paralelamente trabaja en la dirección de El cordero de ojos azules, protagonizada por Leonor Manso, una de sus ex compañeras en la telenovela producida por Pablo Echarri.
El teatro es el ADN de Luciano Cáceres, actor argentino que hoy se destaca en El Elegido (Canal 7 Santiago del Estero) por la extraordinaria composición que hace del delirante villano David Nevares Sosa, el hijo incomprendido de Oscar Nevares Sosa.
Trabajó en los grandes clásicos de la literatura universal y, ahora, se prepara para dirigir a Leonor Manso y estrenar otra pieza con Ludovico Di Santo. Si bien los escenarios es su fuerte, fue en la televisión donde encontró la masividad.
Alto, de ojos claros y saltones. Actor, director y con incursiones en la dramaturgia, Cáceres lució su físico en la segunda edición de Sábado Bus (Canal 7 Santiago del Estero, los sábados, a las 20.30). Allí, protagonizó un increíble portfolio. De la mano del fotógrafo Gabriel Rocca, realizó una sensual producción y quedó casi al desnudo.
Pero la vida del esposo de la actriz Gloria Carrá no pasa por este aspecto puesto al descubierto por el programa que conduce Nicolás Repetto. Además de El Elegido (en televisión), estrenará el 11 de agosto próximo El cordero de ojos azules, obra teatral donde dirige a Leonor Manso, Carlos Belloso y Guillermo Berthold.
Este espectáculo es realizado en colaboración con el teatro de Fernán Gómez (Madrid, España). Pero eso no será todo para Luciano. En su rol de actor, está por empezar con los ensayos de Esa no fue la intención II, dirigido por Javier Daulte.
En esta obra compartirá escenario con Ludovico Di Santo (compañero en El Elegido), Sergio Surraco y Leonardo Saggese. Luciano, marido de Gloria Carrá, con quien tienen a Ángela (estrella de La novicia rebelde e hija de Marcelo Torres) y a Amelia (de ambos), proyecta un viaje a España en el verano justamente para hacer teatro con la obra El cordero de los ojos azules.
Dueño de una larga trayectoria en el circuito independiente (trabajó en cine, teatro y fue uno de los fundadores de la sala El Kafka) hoy disfruta con creces de este presente, que incluye nueva vida en San Isidro (“remodelamos por entero la casa de Gloria”), la crianza de su hija Amelia y una popularidad que, lo sabe, llegó para quedarse.
Nació en el Bajo Flores y actualmente vive en San Telmo. A los 20 años decidió dejar de vivir con sus padres para independizarse, pero en vez de alquilar una casa para vivir, alquiló una casa para convertirla en un teatro: la cabina de luces fue su habitación.
Ese es Luciano Cáceres, un joven que ya tiene más de cumplida que de promesa. En él, muchos ponen sus fichas. Leonor Manso lo convocó el año pasado para que la dirigiera en 4.48 Psicosis. Rubén Szuchmacher lo eligió para el papel del hijo menor de Willy Loman, en La muerte de un viajante —obra de Arthur Miller.
“Mi viejo fue actor. No se dedicó profesionalmente al teatro, pero tuvo una sala independiente en la calle Rincón, en la que yo hasta viví; en la época de los militares, se la cerraron”, comentó Luciano. Su papá se llama Genaro, pero adoptó “Ernesto” como nombre artístico, “por el Che”; trabajaba como empleado municipal para mantener a sus seis hijos.
“Yo quería estudiar teatro y a los 9 años mis papás me llevaron al Sindicato de Farmacéuticos, donde dictaban cursos gratuitos para niños; como nunca le pagaron a la profesora, el curso duró poco... Entonces fui a estudiar con Alejandra Boero”, evocó. “Estudié diez años con la Boero y participé de la construcción de Andamio 90. Iba a picar paredes, fui boletero, acomodador, actué en las primeras obras que se hicieron en Andamio. Hice de hijo, de niño del pueblo... Ensayaba hasta la 1 de la madrugada y a la mañana siguiente iba a la escuela”.
La televisión
Era de los que piensan, con prejuicio, que no es bueno que el actor trabaje en la pantalla chica. “Le tenía fobia a la televisión, todo lo que era tele me parecía que estaba mal”. Con el tiempo, tuvo que admitir otra cosa. “Entendí que parte de la profesión tiene que ver con el laburo redituable. Es muy lindo hacer teatro, pero también tenés que tener plata para comer. Mis papás siempre me apoyaron y sabía que en cualquier momento podía ir a su casa e iba a tener para comer”.
Su primera aparición en la tele fue en Por el nombre de Dios, “donde compartí tres escenas con Alcón”, recuerda. Hizo de malo en Amor en custodia; fue novio de Dolores Fonzi en El tiempo no para. Fue Ismael Hasan, en Doble venganza. Participó en Chiquititas y en Botineras. Ahora, puso su sello en El Elegido.
El cine
Si bien en la pantalla grande trabajó en varios filmes, donde se consagró fue en La mosca en la ceniza, película con la cual reabrió, el año pasado, la sala del teatro 25 de Mayo (Santiago del Estero). Allí interpretó a un perverso rufián. Precisamente, por este personaje, ganó el Cóndor al Mejor Actor Protagónico.
En este año estrenará Carne de Neón y Rouge amargo.
Trabajó en los grandes clásicos de la literatura universal y, ahora, se prepara para dirigir a Leonor Manso y estrenar otra pieza con Ludovico Di Santo. Si bien los escenarios es su fuerte, fue en la televisión donde encontró la masividad.
Alto, de ojos claros y saltones. Actor, director y con incursiones en la dramaturgia, Cáceres lució su físico en la segunda edición de Sábado Bus (Canal 7 Santiago del Estero, los sábados, a las 20.30). Allí, protagonizó un increíble portfolio. De la mano del fotógrafo Gabriel Rocca, realizó una sensual producción y quedó casi al desnudo.
Pero la vida del esposo de la actriz Gloria Carrá no pasa por este aspecto puesto al descubierto por el programa que conduce Nicolás Repetto. Además de El Elegido (en televisión), estrenará el 11 de agosto próximo El cordero de ojos azules, obra teatral donde dirige a Leonor Manso, Carlos Belloso y Guillermo Berthold.
Este espectáculo es realizado en colaboración con el teatro de Fernán Gómez (Madrid, España). Pero eso no será todo para Luciano. En su rol de actor, está por empezar con los ensayos de Esa no fue la intención II, dirigido por Javier Daulte.
En esta obra compartirá escenario con Ludovico Di Santo (compañero en El Elegido), Sergio Surraco y Leonardo Saggese. Luciano, marido de Gloria Carrá, con quien tienen a Ángela (estrella de La novicia rebelde e hija de Marcelo Torres) y a Amelia (de ambos), proyecta un viaje a España en el verano justamente para hacer teatro con la obra El cordero de los ojos azules.
Dueño de una larga trayectoria en el circuito independiente (trabajó en cine, teatro y fue uno de los fundadores de la sala El Kafka) hoy disfruta con creces de este presente, que incluye nueva vida en San Isidro (“remodelamos por entero la casa de Gloria”), la crianza de su hija Amelia y una popularidad que, lo sabe, llegó para quedarse.
Nació en el Bajo Flores y actualmente vive en San Telmo. A los 20 años decidió dejar de vivir con sus padres para independizarse, pero en vez de alquilar una casa para vivir, alquiló una casa para convertirla en un teatro: la cabina de luces fue su habitación.
Ese es Luciano Cáceres, un joven que ya tiene más de cumplida que de promesa. En él, muchos ponen sus fichas. Leonor Manso lo convocó el año pasado para que la dirigiera en 4.48 Psicosis. Rubén Szuchmacher lo eligió para el papel del hijo menor de Willy Loman, en La muerte de un viajante —obra de Arthur Miller.
“Mi viejo fue actor. No se dedicó profesionalmente al teatro, pero tuvo una sala independiente en la calle Rincón, en la que yo hasta viví; en la época de los militares, se la cerraron”, comentó Luciano. Su papá se llama Genaro, pero adoptó “Ernesto” como nombre artístico, “por el Che”; trabajaba como empleado municipal para mantener a sus seis hijos.
“Yo quería estudiar teatro y a los 9 años mis papás me llevaron al Sindicato de Farmacéuticos, donde dictaban cursos gratuitos para niños; como nunca le pagaron a la profesora, el curso duró poco... Entonces fui a estudiar con Alejandra Boero”, evocó. “Estudié diez años con la Boero y participé de la construcción de Andamio 90. Iba a picar paredes, fui boletero, acomodador, actué en las primeras obras que se hicieron en Andamio. Hice de hijo, de niño del pueblo... Ensayaba hasta la 1 de la madrugada y a la mañana siguiente iba a la escuela”.
La televisión
Era de los que piensan, con prejuicio, que no es bueno que el actor trabaje en la pantalla chica. “Le tenía fobia a la televisión, todo lo que era tele me parecía que estaba mal”. Con el tiempo, tuvo que admitir otra cosa. “Entendí que parte de la profesión tiene que ver con el laburo redituable. Es muy lindo hacer teatro, pero también tenés que tener plata para comer. Mis papás siempre me apoyaron y sabía que en cualquier momento podía ir a su casa e iba a tener para comer”.
Su primera aparición en la tele fue en Por el nombre de Dios, “donde compartí tres escenas con Alcón”, recuerda. Hizo de malo en Amor en custodia; fue novio de Dolores Fonzi en El tiempo no para. Fue Ismael Hasan, en Doble venganza. Participó en Chiquititas y en Botineras. Ahora, puso su sello en El Elegido.
El cine
Si bien en la pantalla grande trabajó en varios filmes, donde se consagró fue en La mosca en la ceniza, película con la cual reabrió, el año pasado, la sala del teatro 25 de Mayo (Santiago del Estero). Allí interpretó a un perverso rufián. Precisamente, por este personaje, ganó el Cóndor al Mejor Actor Protagónico.
En este año estrenará Carne de Neón y Rouge amargo.