Alfonsín, Menem y Kirchner: tres apellidos que resumen 28 años de democracia
Un resumen histórico con los Jefes de Estado que tuvieron a su cargo los destinos del país durante el último ciclo democrático y las huellas que dejaron sus mandatos.
Los 28 años de la democracia argentina pueden ser resumidos en tres apellidos: Alfonsín, Menem y Kirchner, por orden de aparición histórica.
A lo largo de casi tres décadas, una generación entera de argentinos siempre apeló a un Menem, a un Kirchner o a un Alfonsín para entregarle la administración de los principales asuntos públicos.
Según como se lo vea, los datos podrían ser tomados como signos llamativos de estabilidad política, tanto como de ausencia de un espíritu definidamente crítico de los electores a la hora de elegir la máxima conducción del Estado. ¿Tal vez un deseo de no arriesgar mucho, cuando están frescas experiencias tan traumáticas de crisis recurrentes?
El 30 de octubre de 1983, contra todos los pronósticos, el radical Raúl Alfonsín derrotó al primer peronista abatido en las urnas, Italo Lúder.
El 14 de mayo de 1989, Carlos Menem triunfó sobre el candidato radical Eduardo Angeloz en elecciones anticipadas y la presencia de un sucesor electo en medio de una crisis financiera que no pudo corregir, obligó a Alfonsín a la entrega anticipada de poder en julio.
Los votantes definieron a los dos primeros presidentes del ciclo democrático (1983, 1989) en forma indirecta: en las urnas se ponían boletas con los nombres de los electores que luego se reunían en colegio electoral y sufragaban por un presidente, que duraba seis años en el gobierno.
El sistema cambió con la reforma constitucional de 1994 que estableció la elección directa en doble vuelta, la reducción del mandato a cuatro años y la posibilidad de reelección por un período.
El texto estableció que la segunda ronda de comicios debe realizarse si el candidato mejor ubicado no alcanza el 45 por ciento, o llega al 40 por ciento con 10 puntos de ventajas sobre el segundo.
En tres, de cuatro elecciones presidenciales que se realizaron desde entonces, no fueron necesarias la segunda vuelta (1995, 1999 y 2007), porque los candidatos superaron el 45 por ciento de los sufragios. En la restante, en 2003, en medio de un contexto político particularmente crítico, ningún postulante llegó al 25 por ciento, pero el que llegó primero se negó a presentarse a la segunda vuelta, ante la evidencia de una derrota estruendosa.
El 14 de mayo de 1995, Menem fue reelegido en primera vuelta por el 49,94 por ciento de los votantes en unos comicios en los que superó a los candidatos de raíz peronista, José Bordón y Carlos ‘Chacho’ Alvarez.
El 24 de octubre de 1999 no estuvieron en la grilla electoral ninguno de los apellidos que se habían repetido y de los que repetirían en ese futuro al frente de las fórmulas presidenciales ganadoras. Triunfó Fernando de la Rúa y fue derrotado Eduardo Duhalde.
En cambio, el 27 de abril de 2003 en nuevos comicios adelantados, los principales contrincantes fueron Menem, que había sido elegido presidente en dos oportunidades anteriores, y Néstor Kirchner, un candidato al que apeló el presidente Duhalde para cortar el acceso del riojano a la Casa Rosada.
Por la renuncia de Menem a participar de la segunda vuelta, Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo, y dio inicio a un ciclo político de ocho años en el que siempre gobernó alguien con ese apellido.
Cuatro años después, el 28 de octubre de 2007, Cristina Fernández de Kirchner ganó el derecho a gobernar con el 45 por ciento de los sufragios, a una distancia de 22 puntos de Elisa Carrió.
Por esas vueltas de la historia, en las Primarias del 14 de agosto los dos candidatos más votados fueron los portadores de un apellido Kirchner, Cristina Fernández, y de un Alfonsín, Ricardo, el hijo del primer mandatario, aunque con una diferencia de votos abismal, de más del 38 por ciento.
Hubo Alfonsín en 1983, Menem en 1989 y 1995. Menem y Kirchner en disputa en 2003. Néstor Kirchner en la presidencia de 2003 y Cristina de Kirchner en 2007 y seguramente Cristina de Kirchner para el mandato 2011-2015, contra un Alfonsín.
Curiosidades que dejará signada esta nueva oportunidad que tendrán los electores argentinos de reforzar las instituciones democráticas a través del sufragio.
Sin lugar a dudas, el 23 de octubre de 2011 será recordado por las particularidades en las que se realizó, como el caso del desarrollo del debut de las Elecciones Primarias efectuadas el pasado 14 de agosto. l
A lo largo de casi tres décadas, una generación entera de argentinos siempre apeló a un Menem, a un Kirchner o a un Alfonsín para entregarle la administración de los principales asuntos públicos.
Según como se lo vea, los datos podrían ser tomados como signos llamativos de estabilidad política, tanto como de ausencia de un espíritu definidamente crítico de los electores a la hora de elegir la máxima conducción del Estado. ¿Tal vez un deseo de no arriesgar mucho, cuando están frescas experiencias tan traumáticas de crisis recurrentes?
El 30 de octubre de 1983, contra todos los pronósticos, el radical Raúl Alfonsín derrotó al primer peronista abatido en las urnas, Italo Lúder.
El 14 de mayo de 1989, Carlos Menem triunfó sobre el candidato radical Eduardo Angeloz en elecciones anticipadas y la presencia de un sucesor electo en medio de una crisis financiera que no pudo corregir, obligó a Alfonsín a la entrega anticipada de poder en julio.
Los votantes definieron a los dos primeros presidentes del ciclo democrático (1983, 1989) en forma indirecta: en las urnas se ponían boletas con los nombres de los electores que luego se reunían en colegio electoral y sufragaban por un presidente, que duraba seis años en el gobierno.
El sistema cambió con la reforma constitucional de 1994 que estableció la elección directa en doble vuelta, la reducción del mandato a cuatro años y la posibilidad de reelección por un período.
El texto estableció que la segunda ronda de comicios debe realizarse si el candidato mejor ubicado no alcanza el 45 por ciento, o llega al 40 por ciento con 10 puntos de ventajas sobre el segundo.
En tres, de cuatro elecciones presidenciales que se realizaron desde entonces, no fueron necesarias la segunda vuelta (1995, 1999 y 2007), porque los candidatos superaron el 45 por ciento de los sufragios. En la restante, en 2003, en medio de un contexto político particularmente crítico, ningún postulante llegó al 25 por ciento, pero el que llegó primero se negó a presentarse a la segunda vuelta, ante la evidencia de una derrota estruendosa.
El 14 de mayo de 1995, Menem fue reelegido en primera vuelta por el 49,94 por ciento de los votantes en unos comicios en los que superó a los candidatos de raíz peronista, José Bordón y Carlos ‘Chacho’ Alvarez.
El 24 de octubre de 1999 no estuvieron en la grilla electoral ninguno de los apellidos que se habían repetido y de los que repetirían en ese futuro al frente de las fórmulas presidenciales ganadoras. Triunfó Fernando de la Rúa y fue derrotado Eduardo Duhalde.
En cambio, el 27 de abril de 2003 en nuevos comicios adelantados, los principales contrincantes fueron Menem, que había sido elegido presidente en dos oportunidades anteriores, y Néstor Kirchner, un candidato al que apeló el presidente Duhalde para cortar el acceso del riojano a la Casa Rosada.
Por la renuncia de Menem a participar de la segunda vuelta, Kirchner asumió la presidencia el 25 de mayo, y dio inicio a un ciclo político de ocho años en el que siempre gobernó alguien con ese apellido.
Cuatro años después, el 28 de octubre de 2007, Cristina Fernández de Kirchner ganó el derecho a gobernar con el 45 por ciento de los sufragios, a una distancia de 22 puntos de Elisa Carrió.
Por esas vueltas de la historia, en las Primarias del 14 de agosto los dos candidatos más votados fueron los portadores de un apellido Kirchner, Cristina Fernández, y de un Alfonsín, Ricardo, el hijo del primer mandatario, aunque con una diferencia de votos abismal, de más del 38 por ciento.
Hubo Alfonsín en 1983, Menem en 1989 y 1995. Menem y Kirchner en disputa en 2003. Néstor Kirchner en la presidencia de 2003 y Cristina de Kirchner en 2007 y seguramente Cristina de Kirchner para el mandato 2011-2015, contra un Alfonsín.
Curiosidades que dejará signada esta nueva oportunidad que tendrán los electores argentinos de reforzar las instituciones democráticas a través del sufragio.
Sin lugar a dudas, el 23 de octubre de 2011 será recordado por las particularidades en las que se realizó, como el caso del desarrollo del debut de las Elecciones Primarias efectuadas el pasado 14 de agosto. l