1820-1853

Felipe Taboada: Precursor del arte de Santiago del Estero

Este 18 de noviembre se cumplieron 158 años de su heroica muerte en Cruz Grande, departamento Figueroa.

Felipe Taboada nació en 1821, Matará, Santiago del Estero, primer centro político y religioso de la entonces próspera provincia del Tucumán. Fue hijo de Leandro Taboada y de Agueda Ibarra. Su abuelo paterno, Antonio Gil Taboada, noble español, comerciante, llegó al país en 1768 y contrajo nupcias con Francisca Luisa de Paz y Figueroa, hija del Teniente Gobernador Juan José de Paz y Figueroa que pertenecía a la clase principal del Virreinato del Río de la Plata.
Tuvo otros hermanos: Antonino, Gaspar, Manuel, Javier, Andrés, Mercedes, Fortunata e Isidro (muere joven).
Integraba lo más representativo de la clase dirigente, tanto en el orden político, como en el social y económico. Herederos de grandes extensiones de tierra, eran verdaderos terratenientes. Sin embargo, tanto Antonino como Gaspar mueren pobres.
Matará, su lugar natal, era un pueblo pequeño rodeado de grandes estancias donde tenían centradas las actividades ganaderas a las que se dedicaban regularmente, aunque no era el lugar de residencia habitual.
En este paisaje de inmensas llanuras e impenetrables selvas, el clima y la vida ruda tuvieron una enorme influencia en la formación del carácter de Felipe.
En aquel ámbito de libertad, aprendió a ser jinete, a disfrutar de lo lúdico, a superar adversidades, así como a madurar un sentido de prudencia; el escenario de su infancia estuvo lleno de magia, de interrogantes, y rodeado por las fuerzas invencibles de la naturaleza permanentemente.
En el campo desarrolló su personalidad, la destreza en el caballo y el manejo de armas, ambas condiciones vitales de la época. Sus hermanos Manuel y Antonino, cuatro y siete años mayores que él respectivamente, fueron sus compañeros en jornadas inolvidables.
En la década de 1830, Antonino y Manuel partieron a Buenos Aires a realizar estudios, donde tuvieron activa militancia política. Alrededor de 1840 regresaron a Matará para hacerse cargo de las actividades ganaderas, sobre todo Antonino, quien además tenía otros establecimientos en el Chaco.

Enfermedad
Aproximadamente a la edad de 11 años, en la plenitud del goce físico y espiritual de su vida, una enfermedad le paralizó una de sus piernas en un grado difícil de determinar.
Relata Pablo Lascano, nuestro primer escritor santiagueño: “Cruzaba las distancias a saltos, y a veces se sujetaba el brazo derecho con el izquierdo para controlar el movimiento”
Es muy probable que sus hermanos y tíos, que viajaban regularmente, y algunos sacerdotes instruidos cercanos a él, hayan contribuido en su formación plástica con revistas, periódicos, libros y, de esta manera, se haya poblado de imágenes su universo personal. Es el período mas duro de su vida, en que se alimentó tanto de vivencias externas, muy intensas, como de mucha introspección y vida interior.
Pasada su pubertad, poseedor de inquietudes artísticas, comenzó en su adolescencia a desarrollar la fuerza interior que le ayudó a vivir. Le ayudó el Arte.
Es dable observar que cada tanto surgen en el mundo criaturas asombrosas y elocuentes que se elevan desde el sufrimiento para convertirse en personajes ejemplares.
Ellas dan cuenta de la capacidad del espíritu humano para emerger de sentimientos lacerantes y sublimarlos trasladando estas incapacidades en algo vital y sorprendente. Éste es el caso de Felipe.

Contexto y entorno
Santiago del Estero fue históricamente un lugar de paso, de comercio hacia el Alto Perú y al puerto de Buenos Aires. Su territorio era transitado por carretas o tropas frecuentemente. A esta ruta se le llamó Camino Real.
Durante el siglo XIX se comerciaban mulas, cueros y caballadas principalmente, hasta que, la presencia del ferrocarril –entre otras causas- cambió las necesidades de aquel momento.
En 1810, Santiago del Estero fue la primera ciudad en adherirse a la Revolución de Mayo, dando claras muestras de su idiosincrasia.
En 1820, el territorio santiagueño se declaró autónomo y quedó constituido como provincia en abril de ese año. Al decir de Andrés Figueroa: “es una época embrionaria”
Juan Felipe Ibarra asumió el gobierno de la provincia y constituyó una figura importante por su peso político para el gobierno nacional. “…Defendió una férrea preservación territorial y una concepción soberana de lo nacional.
Con Ibarra la provincia tuvo una activa presencia en la vida política de la Confederación Argentina…”
En 1821, una época de gran efervescencia política, nació su sobrino Felipe Taboada Ibarra. Durante su infancia, Felipe escucharía seguramente apasionadas e interesantes conversaciones de familiares y personajes de la política, así como de extranjeros e investigadores que documentaban lo que ocurría en este territorio nuevo.
A Felipe, por su situación, se le facilitaría bibliografía sobre arte. Incluso su tía Ana María, fundadora de la casa de Belén (1821) donde se enseñaba pintura y escultura, habría contribuido a ello.
No existe documentación sobre su formación plástica, aunque indudablemente tuvo oportunidad de viajar al Alto Perú y a Buenos Aires en las volantas y galeras que regularmente cruzaban nuestros campos.
De todas maneras, aunque hubiera accedido a estudios, el artista nace en la labor diaria, en la disciplina del taller, y en la exigencia personal por la buena obra.
Como expuso el filósofo francés Alain Badiou: “Las verdades surgen a partir de cuatro procedimientos: el amor, la ciencia, el arte y la política”.
Este joven adolescente se aferró a su marcada inclinación artística y, al comprobar las posibilidades de su talento, se dejó atrapar por el arte como profesión.
Ya nunca estuvo solo, aislado, ni en el apagado ámbito de un pueblo sin sobresaltos.
Su contexto era ágil o expectante, nunca de quietud somnolienta. Tampoco tomó distancia de los acontecimientos políticos y, como buen santiagueño, participó más allá de sus posibilidades.

Obra
Desarrolla su obra artística en Santo Domingo, San Francisco y La Merced.

Iglesia La Merced
Su obra es particularmente relevante porque su tío, Juan Felipe Ibarra, le encarga la decoración completa del templo. Felipe Taboada acomete tal obra durante ocho años (hasta la caída del gobierno de Ibarra)

Imaginería
Realizó distintas obras y tallas de santos para los conventos de Santo Domingo, San Francisco y La Merced.

Pintura de caballete
La inmigración al país en ese entonces era escasa. Las pocas embarcaciones que llegaban al puerto de Buenos Aires traían consigo riquezas, documentos y testimonios en libros, revistas y periódicos.
En el desarrollo de su labor plástica, tuvo predisposición por el Retrato, al cual, por ese entonces, se le adjudicaba un nivel artístico superlativo, además de constituir una importante documentación histórica.
Pintó a los Presbíteros Tomás Taboada y Sebastián del Jesús Gorostiaga, también a Fray Cernada.
En el Colegio de Belén se conservó durante mucho tiempo un retrato al óleo, tamaño natural, de María Antonia de la Paz y Figueroa. En el Museo Histórico Orestes Di Lullo, se encuentra entre otras obras su autorretrato al óleo de exquisita factura.
Su naturaleza libre lo llevaba a retratar personajes e imágenes conocidas que lo gratificaban en lo afectivo o en lo espiritual. Pintó a sus hermanos: Manuel, Antonino y Gaspar.

También realizó un retrato de la Beata, su tía, María Antonia de La Paz y Figueroa.
Analicemos: No conoció personalmente a su tía. ¿Por qué la pinta? Imposible que haya sido encargo, fue fruto de su libre selección que delata sus predilecciones. En este caso por la admiración de lo que ella encarnaba: era el ejemplo de la convicción y de una fortaleza fuera de lo común.

La “Mama Antula”, como se apodaba, de sólida formación jesuita, fundó la Santa Casa de Ejercicios Espirituales en la Capital Federal, entre otras en el país. Fue construida con quebrachos santiagueños y poseía varias capillas que aún hoy se conservan. Su valioso patrimonio artístico contenía imágenes de bulto de riquísima factura, de origen peruano, español y portugués. Habrá gozado de esas maravillas Felipe? Si no fue así, con toda seguridad las historias tan cercanas a la Beata deben haberlo conmovido dando rienda suelta a su fantasía e imaginación.
Así fue construyendo su mundo en imágenes, en valores, en proyectos. Se encuentra en su juventud poseedor de una gran belleza física, y al mismo tiempo, de una incapacidad que lo hace sentir “diferente”. Efectivamente, sí, era diferente, su lucha estaba clara y su rumbo también.
No optó por ser un pintor testimonial. Lo cotidiano, el contexto externo en su vida, la relación entre los personajes y su entorno real son ámbitos que se entrelazan incesantemente en su vida diaria.
Esa frontera entre el quehacer cotidiano y la realidad del mundo se difuman en él. Vive los escenarios naturales de las historias desde adentro.
Necesita del arte y se aferra a temas mayores, entrañables, que no puede evitar.
Acude a su fantasía, por eso “vive y trabaja”.
En su quehacer diario sabe de luchas, esfuerzos, disciplina, superación de flaquezas y del goce de la buena obra. De la obra concluida.
Lo entusiasma el trabajo, es conciente del privilegio de haber encontrado su sentido. Si hay un Dios, está cerca, lo mira. En su gabinete con el olor de los óleos y aceites, rodeado de sus telas, tablas, pinceles, el silencio es presencia. No hay un piano que lo acompañe, ni mujer que admire su hermosura? A pesar de todo, Felipe no está solo, tiene una fuerza interior que lo impulsa, hacia dónde? …
Cada noche sueña. Sueña con el alba para concretar más y más obras. Ya probó su talento y disciplina. Ahora puede soñar. Solo es necesario tiempo, que su mal no avance, lo demás… es lo demás. El puede con su destino.
Lo que Dios le quitó con una mano se la dió con la otra. El puede…

Vitraux
Realiza con las técnicas de ese momento esa labor tan delicada artesanalmente para las puertas principales del templo de La Merced, que perduran hasta nuestros días.
Las imágenes de Vírgenes y de escudos mercedarios, símbolos religiosos, los clavos de la pasión que hacen a la historia de la iglesia católica, quedaron plasmados en el templo.

Escultura
Realiza un Cristo crucificado, talla en madera, hoy emplazado en el muro testero del altar mayor de la Iglesia de la Merced. Al decir de Di Lullo “era un Cristo sumamente expresivo”. Contaba con dos ayudantes santeros santiagueños, Guzmán y Abalos.
También se destaca la talla del Señor de la Misericordia para la capilla de la Casa de Belén, encargo de su fundadora, su tía Ana María Taboada

Muralismo
Ibarra le encarga la pintura mural del templo La Merced, propuesta artística de magnitud dada las dimensiones de los muros y la importancia de la obra.
¿Podría Ibarra hacer caridad con la iglesia que atesora entre sus paredes la Virgen a la cual nombró patrona de la ciudad?
¿Podría pensar el General en arriesgar la calidad de las imágenes de bulto, pinturas artísticas y decorados sólo para beneficiar a su sobrino?
¿Sabía Ibarra de muralismo o es su sobrino quien propone realizarlo en las técnicas del fresco? Sin duda fue Felipe, quien conociendo estas técnicas, propone, decide y arriesga en la institución más cara de la feligresía santiagueña y del discutido y temido personaje gobernante. ¿Estarían ambos tan seguros de que el resultado estaría a la altura de las expectativas? Probablemente, sí.
Para Felipe sería “La Obra” de su vida. Había leído de las pinturas al fresco en las iglesias de Europa, como también gozado de las hermosas tallas cuzqueñas tan cercanas en el tiempo y existentes algunas en Santiago.
¿Como concibió los murales? Debió previamente planificar qué imágenes tendrían que estar presentes, y la naturaleza y el carácter de las mismas.
El propósito sería transformar lo irreal, lo divino, lo religioso en una realidad creíble para los espectadores. Provocar el sentimiento de presencia y protección de las vírgenes y ángeles como si fueran conocidos y cercanos. Debía contar una historia verosímil y, si lograba conmover, su objetivo estaría cumplido. Éste sería su aporte piadoso desde la plástica.
Acometió la obra con fervorosa dedicación y cubrió aquellos muros de imágenes de vírgenes, cielos y ángeles arcabuceros.
Mientras trabaja el vive un presente fantástico. Es feliz seguramente. Todos los días se siente llamado a ese ámbito donde es el líder en ese pequeño gran refugio. Él es el elegido para demostrar su capacidad ante las discapacidades con que se enfrenta diariamente. En el desarrollo de la obra, sube con sus propias fuerzas a los andamios que le permiten alcanzar la altura necesaria. Es observado y admirado. Responde consultas con solvencia. Hay algo de vanidad en su persona, en su trabajo, la cual, le es necesaria.
Es de imaginarse la suntuosidad de las obras artísticas, a lo que debemos agregar el lujo del Altar Mayor y del Púlpito, y las tallas de los confesionarios.
Lamentablemente, con el terremoto de 1861, caen los murales y, con ellos, la obra de Felipe Taboada.
Todo le fue difícil a este artista precursor, así como lo fue reconstruir su historia, pero como la escritura es un arte y hacer de la vida un arte, un propósito, también la imaginación, que es la llama de la inteligencia, es la que insuflará siempre a quien quiera rescatar del olvido a personajes ejemplares que forman nuestra fibra más digna.
Si tenemos en cuenta que en las artes plásticas “de la carencia nace el estilo”, en el caso de Felipe, su discapacidad física le permitió desarrollar su fuerza moral y espiritual. Vivir para el arte fue su estilo.

Muerte
“A raíz de la caída de Rosas, invadió la provincia de Santiago del Estero el General Celedonio Gutiérrez, gobernador del Tucumán. El pintor Taboada, a pedido de su hermano Antonino, armó una tropa y montando su caballo partió en defensa del terruño. Peleó bravíamente y murió luchando en la batalla de Cruz Grande en plena juventud (1853)
Esto ocurrió en un momento de su vida en que no conocía el decaimiento, solo sabía de superación personal, de sublimación de carencias. No pudo continuar su obra primigenia. De haber vivido unos años más, seguramente hubiera formado seguidores y, sin dudar, hubiera pintado nuevamente los murales de la Merced, derrumbados con el terremoto de 1861.
Es interesante rescatar la carta que dirige a la Honorable Sala de Representantes en 1852: “… ejercí desde el año 44 el oficio de arquitecto, escultor y pintor en los trabajos que se emprendieron en el gobierno del Gral. Ibarra… que aunque humildes, atestiguan mi piedad sin salario…”
También es de destacar la carta que escribe a su amigo, el Capitán don Gaspar Sequeira, desde Cruz Grande: “… esta noche espero el desenlace de todo el movimiento del norte, o que se rindan o que me maten…”
Su muerte tiene una significación vital, es un profundo impulso para los protagonistas de hoy y del futuro. Muere luchando por una causa valiosa. Murió como vivió, con el espíritu de lucha que caracterizó su vida.

Epílogo
¿Por qué pensar la vida de Felipe Taboada?
Para saber que hay otros mundos posibles, comprobar la realidad de los sueños, de la realidad interior, del mundo interior.
¿Lo intangible, lo que imaginamos, es más o menos real que el mundo exterior?
El equilibrio entre estos dos mundos es siempre dinámico. La carencia de uno genera la actividad en el otro.
Entonces, como personas, ¿qué nos salva?, Desarrollar los dos mundos, ya que si solo nos volcáramos al mundo exterior, siempre necesitaremos de la fuerza, el impulso, y el fuego interior para avanzar.
Es el desarrollo de la riqueza interior lo que permite trascender al artista.
En el caso de Felipe, su incapacidad física, la carencia exterior, es el bastón moral que lo ayuda a elevarse sobre sí mismo y trascender; trascender a sus fuerzas y a la historia de Santiago del Estero. l

ADRIANA RAMOS TABOADA
MIEMBRO DE NÚMERO
ACADEMIA DE CIENCIAS Y ARTES
DE SANTIAGO DEL ESTERO
adriramost@yahoo.com.ar

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