La señorita "Toti" dejó su huella en la historia de la educación en la ciudad
La muerte de Angélica Bustamante de Siriani -seño “Toti”- caló hondo en muchos bandeños. Por eso es que siento que el homenaje desde la exteriorización de la palabra, no puede faltar, cuando una persona pasa a tener desde el colectivo social la entidad de personaje.
No fue poco lo que hizo para granjearse este estatus, edificó una escuela e hizo de esta institución una vida. Encarnado con pasión el oficio de maestra jardinera, creó el jardín de infantes Del Sol.
Corría 1983 y presagiando la llegada de nuevos tiempos para el país, en este año emblemático, así como recuperamos el derecho a la democracia, La Banda inauguraba un espacio para el conocimiento. Esta obra siguió edificándose y en 1987 nació el colegio Mater Dei, con la creación del Nivel Primario, en el año 1994 se inició el Nivel Secundario, hasta que en 1996 se concretó la obra más ambiciosa: el IES Mater Dei, con el que La Banda pasó a contar con una nueva alternativa en Educación Superior. Hoy la comunidad educativa transita 28 años de vida institucional plena y fecunda.
Si atendemos a la obra inspirada y concretada por Angélica Bustamante de Siriani, no es poco el mérito de ser la única institución educativa de la provincia creada por un particular, con casi tres décadas de existencia y con los cuatro niveles educativos integrados, lo que la constituye en modelo de unidad académica.
Con tamaño proyecto de vida y semejante envergadura de la obra, la existencia de Angélica aconteció en el fragor del desafío y la urgencia diaria. “Fue la lucha su vida y su elemento”, puedo afirmar parafraseando al himno del gran maestro de América. Lucha que significó bregar por sostener día a día la instituciones educativas a su cargo, bogar por la excelencia en el conocimiento, de aquí que invirtió sin retaceos en recursos humanos y materiales que impulsaran innovación a las aulas, apoyar la iniciativa y la libertad de desempeños de todo el personal desde el principio de que “sólo se puede crear y ser feliz en libertad”, promover la integración de niños con necesidades educativas especiales, acción de la que el Colegio Mater Dei fue pionera, y desde un posicionamiento altruista y generoso trabajar para que el colegio no fuera una institución para una élite, sino un espacio inclusivo con cabida para cualquier niño, joven o adulto ávido de aprender.
Como los grandes, tuvo pensamiento plural, mirada visionaria, sensibilidad exacerbada, humor agudo, palabra oportuna, grandeza de espíritu, convicción férrea, estrategia para la acción y corazón magnánimo.
Descansa serenamente, señorita “Toti”, con la dicha de saber que serás presencia siempre, porque tu obra, te eterniza.l
No fue poco lo que hizo para granjearse este estatus, edificó una escuela e hizo de esta institución una vida. Encarnado con pasión el oficio de maestra jardinera, creó el jardín de infantes Del Sol.
Corría 1983 y presagiando la llegada de nuevos tiempos para el país, en este año emblemático, así como recuperamos el derecho a la democracia, La Banda inauguraba un espacio para el conocimiento. Esta obra siguió edificándose y en 1987 nació el colegio Mater Dei, con la creación del Nivel Primario, en el año 1994 se inició el Nivel Secundario, hasta que en 1996 se concretó la obra más ambiciosa: el IES Mater Dei, con el que La Banda pasó a contar con una nueva alternativa en Educación Superior. Hoy la comunidad educativa transita 28 años de vida institucional plena y fecunda.
Si atendemos a la obra inspirada y concretada por Angélica Bustamante de Siriani, no es poco el mérito de ser la única institución educativa de la provincia creada por un particular, con casi tres décadas de existencia y con los cuatro niveles educativos integrados, lo que la constituye en modelo de unidad académica.
Con tamaño proyecto de vida y semejante envergadura de la obra, la existencia de Angélica aconteció en el fragor del desafío y la urgencia diaria. “Fue la lucha su vida y su elemento”, puedo afirmar parafraseando al himno del gran maestro de América. Lucha que significó bregar por sostener día a día la instituciones educativas a su cargo, bogar por la excelencia en el conocimiento, de aquí que invirtió sin retaceos en recursos humanos y materiales que impulsaran innovación a las aulas, apoyar la iniciativa y la libertad de desempeños de todo el personal desde el principio de que “sólo se puede crear y ser feliz en libertad”, promover la integración de niños con necesidades educativas especiales, acción de la que el Colegio Mater Dei fue pionera, y desde un posicionamiento altruista y generoso trabajar para que el colegio no fuera una institución para una élite, sino un espacio inclusivo con cabida para cualquier niño, joven o adulto ávido de aprender.
Como los grandes, tuvo pensamiento plural, mirada visionaria, sensibilidad exacerbada, humor agudo, palabra oportuna, grandeza de espíritu, convicción férrea, estrategia para la acción y corazón magnánimo.
Descansa serenamente, señorita “Toti”, con la dicha de saber que serás presencia siempre, porque tu obra, te eterniza.l