ROBERTO (63) Y RICARDO MOLINARI (58)

"Es muy difícil conservar durante tantos años una empresa familiar"

El año que viene, la empresa familiar cumplirá 120 años. Va por la quinta generación de propietarios y rompió el maleficio de varias de sus pares que dejan de existir en la tercera generación. Recién dejaron de alquilar más de 70 años después de haber creado la empresa. Con la crisis de 2002 casi se funden, pero vendieron parte del local para subsistir. Hoy cuenta con 4 sucursales. Pero el día a día sigue siendo un triunfo.

“El abuelo la fundó, el padre la hizo crecer y el nieto la fundió”. Ese dicho popular que recorre el espinazo de la mayoría de las empresas familiares y que, desgraciadamente en muchos casos tiene su razón de ser, encontró la excepción en la familia Molinari, dueños de la óptica homónima que el próximo año va a celebrar los 120 años de un emprendimiento que nació durante el siglo XIX, tuvo sus crisis que casi la llevaron a la quiebra, pero que hoy muestra un presente estabilizado y auspicioso. La óptica, va por su quinta generación de propietarios y goza de buena salud.
En 1893, don Fortunato Molinari llegó de Modena, Italia a la Argentina. Ni bien llegó a Santiago y se bajó en la estación del ferrocarril Central Argentino, donde hoy es el Fórum, en un día de agobiante calor, cuentan que se dijo a sí mismo: ”Esto no puede ser, cómo les voy a mostrar esta tierra cuando vengan mis paisanos”. Y, de inmediato se puso a plantar árboles. “Todos esos árboles que están sobre la Perú y en el paseo frente al Fórum, los plantó él”, recuerda hoy su tataranieto, Roberto Molinari (h) gerente comercial de la óptica.
Ricardo Molinari, su tío, recuerda durante el mismo diálogo que la óptica se transformó en tal recién varios años después de la llegada de don Fortunato a Santiago. Porque en sus inicios, este hombre “tenía una imprenta, una relojería, óptica, hacía el boletín oficial de la provincia, hacía varias cosas hasta que varios años después se termina convirtiendo en óptica. En la óptica era todo artesanal, por ahí para hacer un vidrio de un anteojo se demoraba 7 u 8 horas. Era todo manual, artesanal”, recuerda.
La genealogía familiar señala que don Fortunato tuvo tras su llegada a Santiago, tres hijos. Ellos fueron Fortunato (h), Enio y Aída. De los tres, el que siguió con la óptica fue Fortunato mientras los otros dos hermanos se dedicaron a otras actividades. Más tarde, Fortunato (h) tuvo cuatro hijos: Elba, Luis, Nilda y Roberto. Precisamente, este último fue el que siguió con la tradición de la óptica mientras su otros tres hermanos eligieron otros trabajos.
A su vez, Roberto tuvo tres hijos: Ricardo (58), Roberto (63) y Alicia. Precisamente, son ellos los socios y dueños actuales de la óptica Molinari. Es la primera vez desde su creación que son tres los hermanos que se inclinaron por continuar la empresa familiar. Asimismo, el hijo de Roberto quien lleva su mismo nombre es la quinta generación de la empresa y quien está entre los más interesados en continuar con el emprendimiento familiar, al ser el gerente comercial de la firma.
Ricardo recuerda que “el negocio estaba primero en la peatonal Tucumán segunda cuadra, frente al mercado Armonía, mi abuelo Fortunato laburaba solo y murió muy joven a los 40 años, después la óptica se trasladó al lado de donde está hoy, era un pasillito con los anteojos exhibidos en unas vitrinas que estaban en la pared, era muy chiquito el lugar”.
Su sobrino Roberto, recordó que: “Primero mi tatarabuelo estaba solo, más tarde mi abuelo en principio tenía un empleado, después se metió mi viejo (Roberto), después Ricardo, pero en una empresa recién se ha transformado hace poco, porque a lo largo de esos años ha habido bajones muy importantes”.
“Yo soy la quinta generación familiar”,dice Roberto (h). “Siempre ha sido una empresa familiar. Es muy difícil conservar durante tantos años una empresa familiar, es la más antigua. Varias han desaparecido. Fue fundada en septiembre de 1893, nosotros ponemos a setiembre como mes de apertura pero no sabemos el día. El año próximo vamos a estar cumpliendo 120 años”, indicó.
Hay algunos datos que señalan las dificultades que tuvo a lo largo de su trayectoria la empresa de la familia Molinari. Una de ellas es que recién en la década del 80´pudo contar con un local propio. Para entonces, el negocio ya tenía más de 70 años. “Nosotros recién hemos podido adquirir el edificio propio en la década del 80, después de 70 años de haber instalado la óptica”, cuenta Ricardo. En la actualidad Óptica Molinari, posee una casa central y 4 sucursales: Una en esta capital, otra en La Banda, una en Frías y una última en Las Termas.
¿Cuál es el secreto para que una empresa familiar pueda durar tantos años?
“Creo que principalmente gracias a Dios”, señala Roberto y Ricardo, su tío agrega que: “hemos pasado cosas muy duras, somos una familia bendecida, pero además hemos sido gente honesta, buena gente, sin problemas. A nivel país somos la segunda óptica más antigua, la primera es una de Caseros, hay mucha mano de Dios en el medio ,hemos tenido muchos problemas, desde que ha empezado la óptica siempre hemos tenido problemas, pero los hemos podido superar.
¿Cuál fue el momento más duro de la empresa?
“Los momentos más duros han sido durante el 2002, ha sido el peor de todos porque casi se funde la óptica. No se vendía nada, la gente no entraba, todos los empleados estaban sin trabajar porque no entraba nadie, no se vendía nada. Hemos tenido que vender parte del edifico para pagar deudas”, señala Roberto.
“Los Molinari son todos laburantes, no son millonarios, entonces viene un sacudón de estos y te puede voltear, si no hacíamos eso de vender parte de la propiedad, la óptica ya no existiría debíamos como U$S80 mil. Ahora por ejemplo nos ha empezado a faltar armazones de anteojos, todo eso es importado, pero ni punto de comparación con lo que ha sido el 2002. Nosotros vendíamos muchos anteojos pero de repente no se vendía nada, una depresión única, comenzamos vendiendo 150, después 100, 80, hasta no vender nada. A los dos años recién hemos podido salir de la crisis”, agregó Ricardo.

¿Y cuál fue el mejor momento?
“El momento cumbre ha sido la fiesta de los 95 años, se ha hecho una fiesta impresionante con todos los proveedores, pero más tarde en el aniversario 100 ha fallecido mi abuelo, Roberto “Tito”Molinari, que era muy querido, tanto es así que la cancha de Unión Santiago lleva su nombre. El fallece en el 92. Los 100 años fueron en el 93 pero sin festejo. El abuelo era una persona muy querida por mucha gente. Era un tipo muy querido, muy sociable, buen tipo. Eso ha ayudado mucho a la óptica porque ha hecho una gran cantidad de clientes con esa forma de ser, la gente lo adoraba”, recuerda Roberto.
¿Cómo ven hoy la empresa?
“Bien, gracias a Dios esta estabilizada, trabajando, hemos abierto sucursales. No creo que sigamos abriendo más sucursales. Por suerte los santiagueños nos siguen eligiendo, hacemos armazones, a fin de año regalamos un viaje siempre, acaparamos las mejores marcas del mercado, por eso la gente nos elige, las marcas nuestras son exclusivas, desde las más top hasta las más populares”, comenta Roberto.
¿Cómo ven la situación de la empresa a futuro?
“Estabilizada, no hay sueño más grande que haber hecho esto que es lo que tenemos, seguir estables, equilibrados, nada más. Tener esto ya es demasiado, no sé qué puede pasar en 30 años, pero hoy es mantener lo que está hecho que es ya un gran éxito rotundo. Si baja, sube, esa es la pelea. En estos últimos meses se ha sentido un leve bajón”, agrega.
Hay empresarios que llegado un momento dicen que ya está, que hicieron lo que tenían que hacer, ¿es su caso?
“Mi viejo está medio cansado, con algunos problemas de salud, mi viejo hace unos 42 años que está en la óptica y Ricardo mi tío más de 30, es todo un tema la responsabilidad, buscar cosas, etc. Mi viejo está cansado, medio fatigado, si bien para mi viejo es parte de su vida y para mí también, a esta altura ya él está porque tiene que estar, pero en otras condiciones ya habría dejado todo si tuviera mucha plata, está cansado”, señala Roberto.
¿Cuán importante es el dinero en sus vidas?
“El tema de la plata, queremos que alcance para pagar todo, es importante para conseguir algunas cosas pero no todo pasa por ahí. Cuanto más dinero tienes, más problemas tienes, entonces tu calidad de vida disminuye, es un verso decir que tienes todo, es un lío, no duermes bien, muchas horas de laburo, muchas cosas de las cuales encargarte”, agrega.
¿Qué anécdota recuerdan que les hayan contado del fundador de la óptica?
“Mi bisabuelo tenía tierras en La Banda, en Los Lagos, fue él el que hizo el barrio Los Lagos, le hizo un lago artificial y trajo botes de Italia, entonces todo el mundo iba a pasear en esos botes, todos andaban con sus paraguas. Además ha sido el fundador del partido socialista en Santiago, era un tipo emprendedor”, indicó Ricardo. l
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