La Iglesia santiagueña se sumó a la jornada de ayuno y oración por la paz en Medio Oriente
En respuesta al llamado del papa Francisco, las diferentes religiones se unieron en un fin de semana especial, donde lo único que importó, fue el pedido de diálogo para resolver el conflicto.
La Iglesia santiagueña se sumó ayer al pedido universal por la paz en Medio Oriente. Cada templo, cada comunidad, cada parroquia, adhirió a la jornada de ayuno y oración para demandae una resolución pacífica del conflicto en Siria.
El propio papa Francisco había convocado a todas las iglesias a unirse en una voz y pedir por la paz. En Santiago hubo una gran respuesta a su llamado y en las diferentes misas celebradas en todo el territorio de la provincia, se rezó de manera especial para que el diálogo prevalezca por sobre las decisiones políticas que señalan a la guerra, como el único camino de resolución.
La creciente preocupación hizo que los fieles se sumen a la jornada en un importante número, diciendo presente en las diferentes iglesias santiagueñas y realizando el ayuno como lo había propuesto el Papa.
En la Catedral Basílica de Santiago, la paz fue la intención primordial en cada uno de los oficios religiosos que se llevaron a cabo ayer. Frente a la grave situación, el obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Ariel Torrado Mosconi se refirió al tema y puso de manifiesto la postura de la Iglesia Católica.
“Queremos desde Santiago del Estero ser intérpretes de este grito de angustia, como dijo el Papa, ante esta realidad de violencia creciente en el mundo, y de esta amenaza en particular que se presenta en Siria, donde ya hay miles de inocentes que han muerto por los conflictos bélicos”, remarcó.
Además, el Obispo Auxiliar comentó que desde la Iglesia se han acercado al centro Sirio Libanés para brindar su apoyo, teniendo en cuenta el momento de angustia y desazón que viven por estos días.
Así también, en el resto de los templos santiagueños, las celebraciones de la Santa Misa estuvieron acompañadas por rezos para solicitar la intercesión divina por la paz en Siria.
En casi todas las iglesias se dio lectura a los documentos difundidos por el papa Francisco, convocando a la jornada de oración y ayuno. Entre los párrafos más importantes, resaltaron: “La paz es un bien que supera cualquier barrera, pero es un bien de toda la humanidad. No es la cultura de la confrontación la que construye la convivencia entre los pueblos, sino la cultura del encuentro del diálogo. Queremos que el grito de la paz se alce con fuerza para que llegue al corazón de todos y detengan las armas y se dejen ganar por el deseo de paz”.
Por su parte, monseñor Polti, señaló el último sábado en su homilía: “Queremos un mundo de paz, con hombres y mujeres de paz, queremos que en esta sociedad desgarrada por divisiones y conflictos estalle la paz, nunca más la guerra. la paz es un don demasiado precioso que tiene que ser promovido”.
Seguidamente retomó las palabras del Papa y dijo: “Miro con particular sufrimiento las numerosas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero en estos días mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria, y angustiado por la dramática evolución que se está produciendo. Por eso hago un llamamiento a la paz, que nace desde lo más profundo de mí mismo”.
Por último, el obispo instó a la comunidad a “orar mucho, y pedir a Dios por el cese de este conflicto que tanto mal está haciendo al mundo. Que se acaben los secuestros, la destrucción y lo que está causando mal al mundo”. l
El propio papa Francisco había convocado a todas las iglesias a unirse en una voz y pedir por la paz. En Santiago hubo una gran respuesta a su llamado y en las diferentes misas celebradas en todo el territorio de la provincia, se rezó de manera especial para que el diálogo prevalezca por sobre las decisiones políticas que señalan a la guerra, como el único camino de resolución.
La creciente preocupación hizo que los fieles se sumen a la jornada en un importante número, diciendo presente en las diferentes iglesias santiagueñas y realizando el ayuno como lo había propuesto el Papa.
En la Catedral Basílica de Santiago, la paz fue la intención primordial en cada uno de los oficios religiosos que se llevaron a cabo ayer. Frente a la grave situación, el obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Ariel Torrado Mosconi se refirió al tema y puso de manifiesto la postura de la Iglesia Católica.
“Queremos desde Santiago del Estero ser intérpretes de este grito de angustia, como dijo el Papa, ante esta realidad de violencia creciente en el mundo, y de esta amenaza en particular que se presenta en Siria, donde ya hay miles de inocentes que han muerto por los conflictos bélicos”, remarcó.
Además, el Obispo Auxiliar comentó que desde la Iglesia se han acercado al centro Sirio Libanés para brindar su apoyo, teniendo en cuenta el momento de angustia y desazón que viven por estos días.
Así también, en el resto de los templos santiagueños, las celebraciones de la Santa Misa estuvieron acompañadas por rezos para solicitar la intercesión divina por la paz en Siria.
En casi todas las iglesias se dio lectura a los documentos difundidos por el papa Francisco, convocando a la jornada de oración y ayuno. Entre los párrafos más importantes, resaltaron: “La paz es un bien que supera cualquier barrera, pero es un bien de toda la humanidad. No es la cultura de la confrontación la que construye la convivencia entre los pueblos, sino la cultura del encuentro del diálogo. Queremos que el grito de la paz se alce con fuerza para que llegue al corazón de todos y detengan las armas y se dejen ganar por el deseo de paz”.
Por su parte, monseñor Polti, señaló el último sábado en su homilía: “Queremos un mundo de paz, con hombres y mujeres de paz, queremos que en esta sociedad desgarrada por divisiones y conflictos estalle la paz, nunca más la guerra. la paz es un don demasiado precioso que tiene que ser promovido”.
Seguidamente retomó las palabras del Papa y dijo: “Miro con particular sufrimiento las numerosas situaciones de conflicto que hay en nuestra tierra, pero en estos días mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria, y angustiado por la dramática evolución que se está produciendo. Por eso hago un llamamiento a la paz, que nace desde lo más profundo de mí mismo”.
Por último, el obispo instó a la comunidad a “orar mucho, y pedir a Dios por el cese de este conflicto que tanto mal está haciendo al mundo. Que se acaben los secuestros, la destrucción y lo que está causando mal al mundo”. l