Peligro: Sin Codificar bien familiar

Yayo, Pichu y Migue Granados (huérfano de Pablo, que está en Los bañeros se divierten) manejan los mejores momentos de diversión de Peligro: Sin Codificar, entre lo que ocurre en vivo y lo que interactúan con la pantalla gigante. La versión teatral de este clásico moderno televisivo tiene chispazos súper efectivos: en orden de aplausos y risas ganan Las Remugrientas (la Angie, la Chofi y la Licha), y le siguen Los Puntos Cardenales, El Pibe Play, Los Rebos y los machos tangueros de Pichu y Pachu.

Después, un despliegue de personajes ridículos, entre los que se lleva las de ganar Pichu, con sus imitaciones geniales y parodias divertidísimas, seguido por Migue Granados con un par de intervenciones destacadas.

Yayo, más aplacado y familiar que en sus shows en solitario, es de cualquier modo el que tiene el control de todo lo que pasa en escena, como Diego Korol hace en tevé: es el que comulga (y no sólo con esa banda de cardenales que le cantan a Pancho I) con el público y coordina lo que pasa en la escena. Familiar, pero con restricciones, el espectáculo funciona con la fórmula de sketches y personajes desopilantes.l
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