Las Hermanas Benedictinas celebraron 50 años de su monasterio en la diócesis de Santiago del Estero
La celebración se realizó en el monasterio del Bº América del Sur. Participó el abad presidente de la Congregación Benedictina del Cono Sur, padre Mamerto Menapace, monjes y religiosas que llegaron de otras provincias.
En una íntima y emotiva ceremonia, presidida por el obispo diocesano -Mons. Vicente Bokalic Iglic- las Hermanas Benedictinas celebraron 50 años de servicio en Santiago del Estero. La misa que se realizó en el monasterio - en el Bº América del Sur- fue concelebrada por el abad presidente de la Congregación Benedictina del Cono Sur, padre Mamerto Menapace.
Además, participaron de esta ceremonia monjes benedictinos del Siambón, provincia de Tucumán, monjas de Buenos Aires, Paraná, Santa Fe, Córdoba y otras provincias, quienes acompañaron a las santiagueñas.
En la celebración, monseñor Bokalic expresó: "Los monasterios no son lugares conocidos, ni de peregrinaciones ni multitudes. Los monasterios están para que los hermanos y hermanas reciban a muchas personas que están buscando al Señor, descubrir a ese Dios, a sanar sus corazones. Son lugares privilegiados de gracia, de encuentro con el Señor, que después lo llevarán a su vida cotidiana".
"Han pasado muchos hermanos silenciosamente por esta casa, venían a rezar, apartándose un poco del trajín cotidiano, a encontrar el corazón sano. Muchas gracias por su presencia silenciosa, gracias por ser un signo de la presencia de Dios en nuestro andar y camino. Gracias por sus oraciones porque las necesitamos y cada vez más. Recen por nosotros, como dice el papa Francisco, para que seamos fieles, animosos, santos para que busquemos caminos de evangelización para llegar a hombres y mujeres que están lejos. Como la Mama Antula que ha sembrado con su evangelio por estas tierras", resaltó el obispo
"Es un monasterio especial, en el que se reza por la unidad, con la Madre de la Unidad, para vivir y acercarnos a esa comunión, que no es fácil. Hay tantas fuerzas que dispersan el encuentro con Jesús", dijo.
Asimismo, resaltó la vida consagrada a "la oración por nuestra diócesis, comunión, reconciliación, para juntarnos más y llegar a más hermanos que necesitan".l
Además, participaron de esta ceremonia monjes benedictinos del Siambón, provincia de Tucumán, monjas de Buenos Aires, Paraná, Santa Fe, Córdoba y otras provincias, quienes acompañaron a las santiagueñas.
En la celebración, monseñor Bokalic expresó: "Los monasterios no son lugares conocidos, ni de peregrinaciones ni multitudes. Los monasterios están para que los hermanos y hermanas reciban a muchas personas que están buscando al Señor, descubrir a ese Dios, a sanar sus corazones. Son lugares privilegiados de gracia, de encuentro con el Señor, que después lo llevarán a su vida cotidiana".
"Han pasado muchos hermanos silenciosamente por esta casa, venían a rezar, apartándose un poco del trajín cotidiano, a encontrar el corazón sano. Muchas gracias por su presencia silenciosa, gracias por ser un signo de la presencia de Dios en nuestro andar y camino. Gracias por sus oraciones porque las necesitamos y cada vez más. Recen por nosotros, como dice el papa Francisco, para que seamos fieles, animosos, santos para que busquemos caminos de evangelización para llegar a hombres y mujeres que están lejos. Como la Mama Antula que ha sembrado con su evangelio por estas tierras", resaltó el obispo
"Es un monasterio especial, en el que se reza por la unidad, con la Madre de la Unidad, para vivir y acercarnos a esa comunión, que no es fácil. Hay tantas fuerzas que dispersan el encuentro con Jesús", dijo.
Asimismo, resaltó la vida consagrada a "la oración por nuestra diócesis, comunión, reconciliación, para juntarnos más y llegar a más hermanos que necesitan".l