Cae San Martín
San Martín cae en la esquina de las actuales calles Bv Sargento Cabral y San Martín y la lucha que se generó a su alrededor fue salvaje. Estaba a merced de la primera línea de la infantería española. Zabala, sabiéndolo el jefe, se lanzó sobre él y pudo herirlo de un hachazo en la mejilla pero en ese momento un grupo de granaderos entró en escena llevándose todo por delante con sus caballos alejando a los infantes a sablazo limpio. El Sargento español de apellido Almada pudo zafar del círculo de granaderos y se abalanzó sobre San Martín pero en ese momento surgió el granadero puntano Juan Bautista Baigorria que lo lanceó de costado levantándolo literalmente del suelo. Al momento, llego el correntino Juan Bautista Cabral, desmontó para ayudar a San Martín, cuando le gritó: ¡Hágalo al estilo araucano!. Cabral entendió de inmediato y tomo las riendas de su caballo y las ató del bozal del caballo muerto. De esta manera pudo arrastrar el peso muerto. San Martín pudo salir de tal situación. Cabral lo ayuda a ponerse de pie pero recibe un disparo de fusil que le desgarra el hombro. Igualmente ayuda a San Martín a sostenerse ya que éste tenía un desgarro en la pierna y le costaba caminar. Alejándose del centro de la acción, ve entre el polvo de la batalla al Teniente Hipólito Bouchard que en un épico combate mano a mano le arrebata la bandera española al oficial realista que caía bañado en sangre. San Martín estaba saliendo de aturdimiento cuando un infante realista ensartaba con su bayoneta a Cabral por la espalda, cuando reacciona, un granadero parte el cráneo del español con un violento sablazo. Con suavidad, San Martín deposita a Cabral en el suelo cuando le alcanzan un caballo. En ese momento, un granadero hería de un lanzazo en la pierna a Zabala que veía como el combate se le escapaba de las manos. Pero el valiente jefe realista ordena reagruparse…
La Revancha
La columna de Bermúdez había entrado con una violencia inusitada sobre el flanco realista haciéndolo pedazos. Ordena tocar reunión y con los granaderos que se le acercaron ordenó una nueva carga. El clarín tocaba ahora ¡¡A DEGUELLO!!. Habían herido a su coronel y nos los perdonarían. La carga fue terrible. Zabala hizo todo lo posible por organizar el desorden pero no pudo y el desbande se generalizó. Desde los barcos comenzaron a disparar para intentar frenar a los granaderos y una esquirla le destrozó la pierna al Capitán Bermúdez que caía de su caballo. El joven Teniente Díaz Vélez se hico cargo de las columnas y ordeno otra carga que fue más violenta que las otras. Los realistas perdieron toda compostura y algunos se arrojaron desde las barrancas para intentar escapar encontrando la muerte en el salto. Solo las andanadas de artillería de la flota salvó a los infantes que poco a poco pudieron llegar a las lanchas y llegar a los barcos. En esta carga, por la violencia que llevaba, se desbarranco el joven Díaz Vélez que muy mal herido cayó prisionero de los realistas. Pasados esos momentos de tensión por la caída de San Martín, éste ya estaba al mando nuevamente. Ordenó tocar ¡¡REUNIÓN!! y los granaderos en forma casi automática se fueron reuniendo en derredor de su jefe. Al mirar en dirección de las barrancas, pudo ver que solo faltaba Hipólito Bouchard; lo veía que cabalgaba de un lado a otro de la barranca sosteniendo la bandera enemiga arrebatada. La agitaba y la mostraba a los barcos en una clara señal de desafío. Fue el último en reunirse a sus compañeros. Eran las 07,50 hs. El combate había terminado.
Consideraciones Finales
Luego de la lucha, San Martín ordena a Celedonio Escalada que sus hombres formen guardias en la costa para evitar cualquier sorpresa de los realistas. La acción correspondió después a la atención de los heridos de ambos bandos. Los padres franciscanos con el presbítero Julián Navarro a la cabeza se hicieron cargo de la situación. El convento se adecuó para la atención según la gravedad. Dos casos revestían celeridad: Juan Bautista Cabral y el Capitán Bermúdez. Cabral agonizaba en una de las mesas del comedor del convento. Para dolor de todos, alrededor de la 09,00 hs fallecía. A Bermúdez se le tuvo que amputar la pierna y el 14 de febrero, luego de una crisis de depresión, el bravo oficial se sacó los vendajes y dejo correr la sangre falleciendo a los pocos minutos.
16 fueron los granaderos que cayeron en el combate y 6 fueron heridos. Los realistas soportaron 40 muertos en combate y 14 fueron tomados prisioneros, 12 de ellos heridos de distinta consideración que fueron atendidos junto a los granaderos. Además perdieron una bandera, las 2 piezas de artillería, 4 bayonetas y 40 fusiles.
El combate de San Lorenzo duró en todo su desarrollo alrededor de 1,50 hs a pesar de que el clímax de la lucha fue de solo 15 minutos fue de una violencia inusitada. Veamos mejor esto. Es revelador. Se enfrentaron 250 realistas y 125 granaderos, es decir 375 hombres. Sumadas las bajas totales entre muertos y heridos, 54 españoles y 22 patriotas tenemos 76 hombres: un 21 %. El dato más impactante es el de los muertos en combate: 40 realistas y 16 patriotas, la suma es de 56 muertos. Vale decir casi un 15 % en 15 minutos. ¡Impresionante!.
Además, todos los oficiales fueron muertos o heridos. San Martín con la pierna magullada, brazo dislocado y herida profunda en la mejilla. Bermúdez muerto y Díaz Vélez, una vez canjeado por los prisioneros realistas, murió a causa de una infección generalizada. Por el lado español, Zabala con una herida de lanza de consideración en la pierna, Martínez herido de consideración al igual que Murray en tanto que Olloa cayó muerto en combate.
Siempre hemos leído que el combate el San Lorenzo fue una acción de poco importancia militar y solo produjo la presentación en sociedad del Regimiento de Granaderos a Caballo. Analicemos esto…
Si los españoles hubiesen resultado vencedores habrían tenido al convento de San Carlos como base de operaciones en una zona de suma importancia a mitad de camino entre Montevideo y Asunción. También controlarían a los patriotas pudiéndolos batir sin inconvenientes al recibir refuerzos en forma rápida. Además estaban a un paso de la ciudad de Santa Fe, objetivo primario del plan realista. Ocupar la ciudad significaba un cambio en la geopolítica y en la estrategia futura.
El combate cobra entonces importancia ya que demostró a los españoles que ya no se podían manejar con total impunidad por las costas del Paraná, dio seguridad a las poblaciones ribereñas así como a las comunicaciones entre Santa Fe, Paraná y Buenos Aires. Mantuvo abierto el comercio entre Asunción y Buenos Aires logrando un poco de tranquilidad para los comerciantes de ambas ciudades.
Algo diferente a lo que dice la Historia:
• Recorrieron 420 km en cinco días en verano con temperaturas que llegaban a los 40º.
• Adaptación al combate; San Martín decide la táctica momentos antes de lucha y la llevaron adelante sin inconvenientes.( Recordemos que tenían apenas once meses de vida militar.).
• Quizás lo más importante sea que a pesar de estar varios minutos en lo más álgido del combate con sus tres jefes heridos, los suboficiales llevaron el peso del combate y la toma de decisiones y no se perdió el pulso del mismo. Actuaron con una coordinación asombrosa. Una victoria pequeña puede tener efectos importantes con el tiempo y esto lo demuestra el combate de San Lorenzo.
• El combate es significativo por lo que generó alrededor de sí mismo. Y por que mostró el sello de su esencia que se haría famoso en toda América y causaría temor entre sus adversarios: El empuje que imponían en esas cargas legendarias causaban estragos en la moral de los infantes y caballería realista. El mismo San Martín decía: “La experiencia nos había enseñado que un sólo Escuadrón de Granaderos bastaría para arrollar y hacerlos pedazos”…El empuje, ese fue el secreto.