SEPULTURA

Gran congoja en el último adiós al remisero asesinado de un puntazo en el cuello

Era chofer, pero su fuerte era la gastronomía y el comercio. Separado, arribó hace un año de Bariloche. Su vida le fue arrebatada por un adolescente.

Un conmovedor adiós recibió ayer el remisero asesinado por un adolescente de un puntazo en el cuello; el mismo que antes otros tres trabajadores del volante habían esquivado y evitado levantar, debido a su aspecto y la zona en que pedía un coche.

Así se deslizó ayer, 24 horas después que fuese ultimado Marcelo Coronel Buitrago, de 40 años, con residencia en el Bº Rivadavia, atacado en San Martín y Sebastián Ábalos.

De acuerdo con los testigos, la víctima debía comenzar a trabajar a las 5 de la madrugada. Llegó temprano y salió en el coche de Madre de Ciudades, empresa en la que trabajaba hace apenas un mes.

Acudió a un pedido para Antártida Argentina al 200. "Base, toco bocina, pero no sale nadie", habría señalado por radio al momento de llegar al lugar.

Puso primera y enfiló hacia calle San Martín, un sector en que suelen reunirse algunos jóvenes.

Un menor le habría hecho señas y Buitrago detuvo la marcha.

Segundos después, el propio remisero alertaba a la empresa: "Me han asaltado; estoy herido".

Media hora después, la vida se le esfumaba de las manos al trabajador.

En la víspera, los remiseros confiaron a EL LIBERAL que antes, "tres compañeros lo esquivaron al muchacho; se lo notaba ido por las drogas", relataron.

Entre llanto de inocultable congoja, ayer familia, remiseros y amigos le tributaron un doloroso adiós al remisero asesinado.

Recordaron que hace poco más de un año, Buitrago regresó de Bariloche. Sus compañeros elogiaron su esfuerzo por el trabajo.

Es más, lo despidieron ex compañeros de una zapatería, de un local de juegos para niños, de la Unse y del Colegio Nacional.

Para qué ensayar una explicación ante tanta tragedia. Las palabras eran inútiles ante las lágrimas.

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