Trastorno de despersonalización
Por el Lic. Mariano Vega Psicólogo Clínico Neuropsicólogo M.P.: 363
El trastorno de despersonalización se incluye dentro de los trastornos disociativos y se caracteriza por períodos repetidos en los que se experimenta una sensación de estar desconectado o separado del propio cuerpo y de los pensamientos. Existe una percepción de extrañeza hacia uno mismo. Las personas que padecen episodios de despersonalización, a veces los describen como que se sienten observados desde fuera de su propio cuerpo o como si estuvieran dentro de un sueño, la palabra más asociada a la despersonalización es la de irrealidad, o la sensación de que es irreal. Las personas que tienen esta vivencia no pierden el contacto con la realidad, identifican claramente que las cosas no son como parecen. Un episodio de despersonalización puede durar desde unos pocos minutos a muchos años. La despersonalización suele ser un síntoma de otros trastornos, entre ellos el trastorno por estrés postraumático (TEPT), trastorno de pánico, algunos estados depresivos y algunas manifestaciones de la epilepsia. Junto con la despersonalización podemos hablar de la desrealización. Este último fenómeno es casi idéntico a la despersonalización, con el matiz de que no se produce la extrañeza solamente hacia su propio cuerpo sino hacia todo el entorno: personas, contextos… ¿Cuáles son los síntomas del trastorno de despersonalización? La característica más representativa del trastorno de despersonalización es una percepción distorsionada del cuerpo. La persona puede sentir que es un robot o vive en un sueño. Algunas personas creen estar volviéndose locas o que están a punto de deprimirse o de iniciar algún trastorno grave. Para la mayoría de las personas, los síntomas son leves y duran poco tiempo. Para otros, puede alargarse en el tiempo afectando al funcionamiento diario. ¿Qué origina el trastorno de despersonalización desde el ámbito psicológico? El trastorno de despersonalización puede precipitarse como consecuencia de un acontecimiento vital estresante, como un abuso, una situación de extrema violencia, accidentes y desastres naturales, que la persona ha presenciado. La despersonalización como un trastorno aislado es muy poco frecuente. Las personas con despersonalización sienten que nada de su alrededor les parece real, como si se tratara de un mal sueño que experimentan despiertos. Si bien los mecanismos neuroanatómicos que se encuentran alterados todavía son desconocidos, se considera que en esta enfermedad están afectadas las áreas frontales y somatosensoriales del cerebro. Estas estructuras, entre otras funciones, están relacionadas con dos procesos íntimamente vinculados: la percepción de nuestras sensaciones corporales y nuestra experiencia emocional. Una inhibición extrema de las emociones por parte de la corteza prefrontal sería la responsable de la incapacidad de las personas para colorear con sentimientos (de familiaridad) las experiencias vividas. Hace tiempo que sabemos que el registro de nuestros propios estímulos corporales como, por ejemplo, la respiración, los latidos de nuestro corazón y las sensaciones intestinales, tienen un rol fundamental en nuestras emociones. Basta con recordar los cambios que sentimos en el cuerpo cuando interactuamos con una persona que nos resulta muy atractiva (o todo lo contrario), o cuando nos encontramos en una situación de peligro, o las sensaciones corporales que experimentamos al ver a alguien lastimarse. Es decir, las emociones y el cuerpo son inseparables, y es ésta unión la que se encuentra afectada en el trastorno de despersonalización. En un estudio reciente, se encontró que el trastorno de despersonalización estaba asociado a dificultades para reconocer las sensaciones corporales, específicamente para identificar la frecuencia de los latidos cardíacos. Además se encontraron dificultades en la capacidad para sentir empatía. El resultado más interesante se registró utilizando una novedosa técnica de análisis de neuroimágenes denominada "conectividad funcional", que permite analizar cómo se conectan entre sí distintas estructuras del cerebro. Así se pudo observar la presencia de una alteración en la conexión de las áreas cerebrales fundamentales para el procesamiento de las sensaciones corporales y de la experiencia emocional. También exhibe la soledad que experimentan en este proceso. Conocer cada día un poco más acerca de esta condición es esencial para promover la comprensión social y avanzar en el diagnóstico y el desarrollo de tratamientos terapéuticos. Tratamiento de la despersonalización Cuando acude a consulta una persona con un trastorno de despersonalización su preocupación principal está centrada en si habrá algún trastorno detrás de este síntoma (depresión o ansiedad por ejemplo). En la mayoría de los casos remiten los síntomas por sí solos, si persisten suelen tratarse especialmente los factores que puedan estar generando niveles de ansiedad intensa, normalmente primero desde la psicoterapia y si es necesario añadiendo algún fármaco ansiolítico que acelere la evolución positiva. A menudo lo que mantiene la percepción de despersonalización, y también la de desrealización es la propia autobservación. Cuando la persona se siente amenazada por estas sensaciones y le parecen indicativas de alguna patología grave, hace que se centre en si están o no. Busca en qué contextos se producen o si van asociadas a algún dolor o molestia. Este proceso de atención potencia todavía más las sensaciones de ansiedad, y por tanto multiplica la probabilidad de la despersonalización y la desrealización. El psicólogo clínico y el neuropsicólogo tratan las causas y los factores que mantienen esta sensación de extrañeza con la realidad. Aplica técnicas específicas para cada precipitante: estrés postraumático, depresión, trastorno de pánico… (puede ver con más detalle en qué consisten observando en los vínculos a los artículo específicos). Usa técnicas como el DACT (detección y afrontamiento de la consecuencia temida), haciendo que sea el propio paciente quien afronte y aprenda estrategias nuevas para acabar con la despersonalización. ¿Cuál es el pronóstico para el trastorno de despersonalización? Los síntomas a menudo desaparecen por sí solos o después del tratamiento. En los casos en los que no se trata, el trastorno puede cursar con diferentes episodios a lo largo de la vida. La percepción de amenaza que cada persona tiene cuando se producen los síntomas, determina la rapidez en la mejoría con tratamiento. Hay personas que lo integran con mayor normalidad en su cotidianidad, y apenas les deja huella los episodios de despersonalización. Otros trastornos asociados a la esfera de los trastornos disociativos son el trastorno de identidad disociativa, la amnesia disociativa, la fuga disociativa y el no especificado. Tener una enfermedad poco frecuente suele ser una situación muy angustiante no solo por padecer los síntomas que esta genera, sino también por la incomprensión del entorno, sumado a lo agotador que resulta pasar por médicos y especialistas hasta llegar a un diagnóstico preciso. En síntesis, mejorar la calidad de vida de quienes padecen este trastorno. Debemos decir una vez más que, en tal caso, lo raro son las enfermedades, no las personas que las sufren.