UN SIMPLE ENTUSIASMO PUEDE CONVERTIRSE EN UNA ELECCIÓN DE VIDA

Vocación sacerdotal: cuando el llamado de Dios se hace carne entre los jóvenes

Cómo diferenciar entre un simple entusiasmo y el verdadero llamado de Dios. Cómo es la vida de un seminarista y de los ya consagrados religiosos.

La llamada de Dios no viene a través de visiones misteriosas en la noche, o por un silencioso suspiro al oído, o por voces que nos hablan desde el más allá. Como en muchas otras áreas de la vida y la fe, Dios trabaja a través de causas secundarias.

Y es así como su llamada puede despertarse en cada persona por el ejemplo de otros sacerdotes, por la lectura de un libro o para seguir con mayor profundidad, la entrega al catolicismo que en su seno familiar se vive.

Ejemplo de ello son los considerados “elegidos de Dios para servir a su prójimo” que hoy se encuentran en el Seminario Mayor Diocesano “Santiago el Mayor”, cumpliendo con la formación legal que requiere la Iglesia para ser considerados sacerdotes.

Ellos son 13. Comparten un mismo objetivo. Llevan a flor de piel la idea y el deseo de acercar la Palabra a cada rincón del mundo. Están deseosos de tender una mano, siempre interponiendo al Señor, a aquel que se siente abatido, abandonado y sin esperanzas.

Así, con todas esas ideas, y firmes en sus convicciones es que los seminaristas viven sus años de formación, y cada vez se muestran más seguros de su elección. Sin embargo, Santiago necesita de ellos, pero también de muchos más. La Iglesia local sufre hoy la carencia de sacerdotes, que se hace sentir aún más en el interior provincial, y por eso, el padre Julián María Cueva, rector del Seminario Mayor, llama a los santiagueños a meditar, a estar pendientes al llamado de Dios y a animarse a recorrer el camino del sacerdocio sin temores.

“Les pido que confíen en Dios, en la oración. El diálogo con Jesús es fundamental para saber si los está llamando. Además hay que dejarse guiar y ayudar por los sacerdotes, que son quienes les mostrarán el camino en su elección. Dios no elige a las personas que tienen todas las condiciones, a los mejores o a un grupo selecto; elige a quien quiere. Y al que elige le va dando las condiciones y la gracia para que pueda realizar lo que Él les manda, porque si no estaríamos hablando de un Dios cruel. Dios da a todos las mismas posibilidades”, expresó el padre Cueva. Por su parte, Franco Salvador Gómez y Ezequiel Nicolás Suárez, dos seminaristas que hoy se encuentran cursando la carrera para convertirse en sacerdotes, contaron sus primeras sensaciones, su experiencia e incluso sus temores antes de decidirse a transitar por el camino que Dios les marcó. Además, entre risas contaron cómo es el vivir en el seminario, al que ya consideran su hogar, y la relación con el exterior.

“Somos personas totalmente normales. Por supuesto que nuestros amigos, compañeros de la carrera de Filosofía o jóvenes en general que nos encontramos fuera del Seminario siempre tienen sus cuestionamientos.

Quieren saber qué sentimos, cómo vivimos, por qué elegimos este camino y todo lo que se les viene a la mente, pero siempre con el respeto que nos merecemos. Y nosotros les explicamos que somos totalmente normales, pero que elegimos este camino.

Además hasta existen algunas bromas, pero que no son ofensivas a las cuales ya nos acostumbramos y es parte de toda esta vida”, expresaron los seminaristas que hoy se encuentran cursando el 4º año de los 9 que requiere la formación sacerdotal

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