HORA DE LA VERDAD

Cuatro hipótesis defensivas y un temor común: la pena máxima

Sergio Brandán (Gabriel Brandán): Señalaría que su cliente carecía de motivo alguno para asesinar a la docente, cuyo cuerpo fue hallado en Robles el 15 de junio del año 2012. Indicará que sí tenía uno, y fuerte, Rojas, su novio hasta hace algunos meses atrás. Afirmaría el letrado que Gabriel era un hombre insolvente, influenciable, a quien los Ledesma engañaron con llevarlo a un falso asalto.

Que en Robles éste nada pudo hacer para evitar el final de Leda. Ya que la voz de mando, y toma de decisiones, eran potestad de la ‘mae’ (su madre en el umbandismo) Ledesma Eva Valev de Jensen (los Ledesma): A su turno, la defensora oficial recurriría a lo práctico y lógico. Intuye que el único ‘negocio’ posible es atenuarles la pena y, por ende, evitarles la prisión perpetua. Desde esa concepción, buscaría que sus dos clientes sean acusados de ‘homicidio seguido de muerte’, con probabilidad de una condena superior a los 20 años.

Explotaría, jurídicamente, tal vez el que no haya logrado acreditarse la autoría material del homicidio. Reconocería que todos llevaron a Leda a Robles, pero intentaría convencer a los jueces de que se trató de un robo, en cuya concreción a alguien se le fue la mano. Eugenio Chavarría (Guillermo Pereyra): Es quien llega al final bien posicionado. No logró establecerse que Pereyra haya hecho el segundo viaje, de probable mutilación. Igualmente, habría cedido apoyo para el falso atraco y traslado de Leda.

Quedó esperando a la altura del Bº Mishqui Mayu, al regreso del cuarteto cómplice. Su suerte depende de la valoración que hagan los camaristas en la antesala de la tragedia de Leda. Sergio Crespín (Mario Rojas): Imposibilitado de persuadir a Rojas para lucir (contundente) desbastado en sus emociones, la defensa remará bien de atrás. Intentará demostrar a los jueces que Rojas fue ‘idiota útil’ de los Ledesma. Que su cero ‘autoestima’ gravitó para que madre e hijo tomaran el mando del falso secuestro y dieran muerte a Leda.

Dirá que la salud mental- emocional de su cliente no es óptima, ya que nadie en su sano juicio hubiese permanecido pasivo mientras su "gran amor" (según Rojas) era golpeada, asesinada y mutilada.

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