Obesidad infantil, un problema de familia
Es considerada una verdadera pandemia que afecta a muchos niños en todas partes del mundo. Especialistas advierten que un niño obeso tiene un 80% de posibilidades de ser un adulto obeso y que posee menos expectativa de vida.
El sobrepeso y la obesidad infantil se han convertido en una pandemia que afecta a millones de personas en el mundo. Es una enfermedad que avanza considerablemente y que si no frena a tiempo puede ocasionar graves complicaciones en la salud. Santiago del Estero no escapa a la realidad mundial y preocupa a la comunidad médica y a quienes luchan contra la obesidad. Ellos advierten sobre la necesidad de combatir el exceso de peso, que es el inicio del abismo que lleva a la diabetes y a los problemas cardiovasculares, entre otras enfermedades.
En esta nueva entrega de Puntos de Vista hemos abordado el tema de la obesidad infantil para conocer las formas de prevención, los tratamientos y la importancia del apoyo constante de la familia y el grupo de pares. Para ello hemos convocado a la licenciada en Nutrición, Raquel Carranza, y a Mariela Figueroa y Julia Moya Castro, del grupo Alco San Francisco.
En el inicio de la mesa redonda, las tres invitadas coincidieron en lo importante que es el entorno en la generación de hábitos saludables. “La estructura está fallando”, dijo Mariela, a lo que la Lic. Carranza añadió que “en la obesidad o sobrepeso tienen mucha incidencia los entornos alimentarios desde la familia, la escuela y el club”.
Por eso, se unificaron las opiniones en trabajar en la educación saludable desde la familia y luego en la escuela. “Hay que trabajar en educación desde la familia, porque si ésta no crea el entorno es muy difícil que el niño pueda tener adherencia aunque la escuela o el club lo eduquen, porque vuelve a la casa y sigue haciendo el mismo consumo”, aportó la nutricionista.
Esta intervención derivó en la importancia de crear quioscos saludables en las escuelas para que los niños puedan elegir alimentos sanos, como frutas, yogurt y barras de cereales, y evitar que sean adultos obesos.
Se destacó, además, que los tres factores principales que desencadenan la obesidad son la genética, las profusas comidas ricas en grasas y carbohidratos, y el sedentarismo. En este sentido, Julia Moya Castro señaló que “hoy los chicos pasan mucho tiempo frente a la televisión y computadora y todo este tiempo están comiendo, y no hacen actividad física”.
En este apartado se puso énfasis en que “son los padres los responsables de lo que los chicos ingieren, porque son ellos los que cocinan” y que es necesario que “los acompañen en este cambio de hábitos”.
“Lo primordial es que la gente tome conciencia de que la obesidad es una enfermedad que causa otras enfermedades, entre ellas diabetes e hipertensión; en el caso de los niños, la diabetes infantil o gestacional en la mujer embarazada”, dijo Mariela Figueroa desde su experiencia. A estas complicaciones, la Lic. Carranza sumó que “un niño con obesidad es probable que en un 80% sea un adulto obeso y con ello tiene una menor expectativa de vida”.
La comida como premio o castigo fue otro punto de análisis en este espacio. Las invitadas coincidieron que los alimentos no deben ser estimulantes para que el niño mejore su conducta. “El alimento es una necesidad básica y debe ser cubierta de esa manera, ni ser sobreconsumida o en déficit sino que tiene que ser lo justo”, sentenció Carranza.
A modo de advertencia para los padres, las integrantes del grupo Alco San Francisco y la nutricionista instaron a los padres a reemplazar la comida chatarra por frutas, verduras, lácteos y carnes.
“Debemos volcarnos a lo más natural posible y lo creativo también”, señaló Mariela y destacó que “hay que hacer participar a los chicos en la preparación de la comida, para que el niño pueda entender mejor lo que está comiendo”.
En cuanto a la forma de prevenir la obesidad, la Lic. Carranza manifestó que “es necesario que los chicos vayan al control del niño sano con su pediatra o bien al nutricionista en el caso de que la madre presuma que su hijo está con sobrepeso para poder valorarlo”. Además, se recomendó no descuidar el consumo de lácteos, carne, huevo, frutas verduras y pescado.