"Pensar que mi hija estaba muerta, no me dejaba sentir el dolor de los golpes"
Marisa Margarita Chávez contó en exclusiva a EL LIBERAL el cruel ataque que vivió por parte de su concubino, quien además arrojó sobre la mesa a su beba de 2 meses de vida.
Temerosa por lo que pudiera pasar con su vida y la de sus hijas, Marisa Margarita Chávez, continúa "hospedada" en el Centro Integral de Salud Banda junto a su pequeña hija de dos meses de vida, tras haber sido brutalmente golpeadas por su concubino, Cristian Alberto Quiroga.
Custodiada por una policía de la Comisaría del Menor y la Mujer, la joven comerciante permanece en la sala de pediatría -en el tercer piso del nosocomio bandeño- mientras los médicos realizan estudios a su pequeña hija, quien ingresó inconsciente, minutos antes del mediodía del miércoles. Tras el calvario, la mujer accedió a hablar con EL LIBERAL, en exclusiva. "Él me va a matar, yo sé que me va a matar porque me dijo que si no iba a estar con él no sería de nadie", fueron las primeras palabras de Marisa.
Gritos y golpes
Consultada sobre aquella fatídica mañana, la mujer (39) sostuvo: "Nosotros no habíamos peleado, él amaneció tomando y yo le pedí que se vaya de la casa porque no quería seguir más con la relación. Mi vida con él era insostenible. No trabajaba y todos los días consumía alcohol, sacaba cervezas del negocio que yo tengo".
Más tarde continuó diciendo: "Ese día (por el martes) por la noche salió de mi casa hacia la casa de su madre y allí pasó todo el día tomando. Cerca de las dos de la madrugada (ya del miércoles) yo me acosté a dormir con mis hijas y él aún no había regresado".
Cuando Marisa se despertó, "el aire de la habitación estaba prendido, en la parte de la cocina había varias botellas de cerveza abiertas y una latita hasta la mitad. Yo comencé a acomodar y él apareció en la vereda y comenzó gritar. Al ver que estaba muy alcoholizado, sacado, aparentemente había consumido mucho yo cerré la puerta del negocio para que no ingresara. Cuando venía gente a comprar él me pedía ingresar, pero yo le decía que vaya a la casa de su mamá para dormir", enfatizó. Según reveló la mujer, el acusado pasó así toda la mañana. "Él me preguntaba, Marisa, ¿ya está? ¿Ya no va más? Y yo para evitar conflictos y que se genere una discusión en el negocio le contesté ‘aja’, después vamos a hablar".
Sobre los brutales ataque dijo: "Mi bebé lloraba, terminé de atender a un cliente e ingresé al comedor para darle la teta, él seguía afuera. Tenía a la bebé en los brazos y escuché un golpe muy fuerte. Él había saltado la tapia, rompió la puerta e ingresó a la casa. Lo único que alcancé a hacer es gritarles a mis hijas que salieran".
"Él me decía que me iba a matar. Me pedía que le entregue a la bebé, para que se tranquilizara sin imaginar que podía hacer algo en contra de su propia hija, se la entregué. Cuando quiero salir a la calle, me tomó del pelo con una mano y con la otra tenía a la niña".
Temor
Quiroga la tiró al suelo y la golpeó. "Yo le decía que no me haga nada, que tenga cuidado por la bebé que la podía golpear, entonces allí la agarró y la tiró contra una mesa de algarrobo que yo tengo en el comedor. Escuché un grito muy fuerte de mi hija. Su llanto era desconsolado. No sabía qué hacer, y cuando la iba a agarrar vi que él venía con una silla de madera para pegarme".
La mujer detalló: "No sé de dónde saqué tantas fuerzas, pero logré derribarlo con silla y todo. En el piso, él seguía pegándome. Allí tomó la sartén y comenzó a golpearme en la cabeza. Me decía que me iba a matar, que si no era de él no iba a ser de nadie y seguía golpeándome".
"Yo creía que me iba a matar, entonces comencé a gritarle matame, matame, ya me tienes aquí matame, pero vas a ir preso, porque todos saben que sos vos. Ahí él se asustó y me soltó. Cuando logré reincorporarme tomé a mi hija entre mis brazos. Tenía la cara ensangrentada porque él, con sus manos, la había manchado con mi sangre. Corrí hasta la policía porque creí que estaba muerta. Antes de salir de mi casa, me obligó a quitarme la ropa manchada, llamó a un remís y me mandó al hospital para que diga que me había golpeado".
Cuando nos trasladaron al Centro de Salud Banda los médicos le hicieron trabajos de rescate. Ellos me dijeron que había estado inconsciente".