El obispo diocesano dejó un mensaje "de vida y esperanza" en esta Pascua de Resurrección
En su mensaje pascual, Monseñor Vicente Bokalic destacó que esta celebración es un "mensaje de vida y esperanza", al tiempo que ponderó el rol de la mujer tanto en la vida religiosa como en la comunidad, al recordar que "Jesús eligió a dos pobres mujeres para revelarles la noticia más grande de la historia", como lo fue su resurrección.
Mientras tanto, decenas de fieles católicos colmaron anoche la Catedral Basílica, y participaron con recogimiento de todas las ceremonias tradicionales de la Vigilia, como la bendición del fuego y el agua, en una ceremonia que fue presidida por el párroco Mario Rolando Tenti.
Al profundizar en su mensaje sobre la presencia de la mujer en la vida de Jesús y en la vida cotidiana, el Bokalic lamentó que "hoy una de las periferias heridas que claman al cielo es la violencia que sufren tantas mujeres en sus familias y en nuestra sociedad".
Mensaje
Este es el mensaje de monseñor Bokalic con motivo de la Pascua.
"Jesús eligió a dos pobres mujeres para revelarles la noticia más grande de la historia. Él en su caminar por la Palestina, en muchas oportunidades les habló e incorporó a los misterios del Reino.
A las que estaban excluidas y despreciadas, las escuchó, atendió, les mostró su amor y las integró en su comunidad misionera. A las que no tenían palabra las hizo primeras evangelizadoras.
Jesús eligió a los débiles para hacer su Obra. Nuestras comunidades de la ciudad y del campo, de los centros y de las periferias, tienen vida por la incansable tarea de las mujeres.
Hoy en nuestra Iglesia empobrecida de vocaciones de consagración, son también las mujeres las que toman la iniciativa para echar bases de nuevas comunidades eclesiales en zonas y en medio de gente que está abandonada de los bienes más esenciales.
La ternura y compasión de Jesús se hacen más visibles y creíbles en los testimonios de entrega fiel de tantísimas mujeres que existen dando mucha vida.
¡Cuántas mujeres llevan en sus brazos y les acompañan a sus hijos con capacidades especiales, con deficiencias. Con ternura de madre los cuidan todos los días!
La Santa Madre Teresa de Calcuta, nuestra querida beata Mama Antula y una multitud de mujeres de antes y de hoy: están en los lugares donde están amenazadas la vida y la fe de nuestra gente.
En ese corazón materno que palpita en cada corazón de mujer, Jesús sembró la semilla de la fe y del amor. Sabía que aquellas que dan y cuidan la vida, están predispuestas para recibir, acoger, en su corazón la gran Buena Noticia. Y que no se iban a quedar mirando y esperando. Hoy una de las periferias heridas que claman al cielo es la violencia que sufren tantas mujeres en sus familias y en nuestra sociedad.
Pascua es mensaje de vida y esperanza.
Con la Resurrección de Jesús irrumpió la vida y debe ser anunciada con palabras y con obras. Sentimos la ‘sed de sentido, de luz, de paz y verdad’ que hay en todo corazón humano. Pero debe ser comunicado por testigos creíbles.
Anunciar en tiempos favorables y desfavorables. El Señor que camina delante y en medio de nosotros nos anima con su Espíritu. Él nos regala desde su corazón traspasado y herido su amor que le llevó a la Cruz.
Quiere llegar a todos, en especial a los últimos, a los desplazados, a los discriminados, a los que padecen pobrezas y miserias, los que sufren violencia e injusticias, a los que no encuentran sentido a sus vidas: para sanarlos, consolarlos y decirles: ‘Tú vales mucho. Por ti derramé mi sangre para hacerte mi hermano y amigo y mi discípulo amado’.
¡Feliz Pascua de Resurrección!"l