ADN COLECTIVO

El valor de las pruebas científicas precipitaron un final inimaginado

Sin testigos presenciales, la Fiscalía tuvo como únicos aliados a la fuerza policial, la ciencia y la tecnología. La primera, con más de una veintena de hombres desplegados por toda la región. Hasta anoche, trabajaban Homicidios, sus pares de Sumampa, Los Telares y de Ojo de Agua.

A su vez, la ropa y el cuerpo de María Teresa eran "potestad" de los forenses y expertos de la provincia de Jujuy, ante quienes se envió material genético. Por aquello de que los cuerpos hablan, los forenses extrajeron muestras desde el cuello de la víctima, en busca de ADN. También, hisopados en 12 hombres: incluido, el colombiano.

Allanamientos

Sin pausa, la policía allanó al menos una docena de propiedades: canteras, tabiques y casas de varios "amigos" presos de la amnesia.

Un detalle nada ajeno al andamiaje judicial, con ribetes particulares y efectos multiplicadores: el silencio indisimulable de algunos vecinos, cercanos a la jovencita.

Desde ese "desierto" verbal, la Fiscalía encomendó la suerte del caso a la tecnología: pidió a la empresa de telefonía celular, informes por los cinco chips que María Teresa utilizaba a diario. Puertas adentro, los pesquizas asumían que en ellos adquirían "vida" los amigos no reconocidos de la víctima: con dos, intercambiaba hasta 30 sms diarios. Uno de ellos, el colombiano.

Ir a la nota original

NOTICIAS RELACIONADAS

MÁS NOTICIAS