TORO POZO

La zapatilla extranjera y el testigo clave que sepultaron la defensa del colombiano

La Fiscalía fue desestimando el tendal de sospechosos merced a contradicciones, celulares y un allanamiento vital, 48 horas previas a la aprehensión del colombiano de 25 años.

Cuan piezas de dominó, todo el andamiaje defensivo acaba de precipitársele al colombiano, tras secuestrársele una zapatilla con sangre e irrumpir un testigo que el 28 de abril lo vio, quizá tras el asesinato de María Teresa Lobato.

En un abrir y cerrar de ojos, Jefferson Parra atrajo todos los flashes periodísticos, los mismos que el 16 de mayo lo habían relegado a un plano secundario.

A continuación, detallamos aspectos sobresalientes que de una excarcelación extraordinaria, pasó a una imputación que puede enviarlo a prisión perpetua.

El 28 de abril la joven fue asesinada y su cuerpo, hallado quizá a las 18.

Casi a la medianoche, arribaron a Toro Pozo, Salavina, las fiscales Aída Farrán Serlé y Cecilia Gómez Castañeda.

De madrugada, habrían recalado en la casa de Jefferson Parra. Éste las recibió semidormido y entregó su celular. Oh sorpresa, no figuraba María Teresa como contacto; menos, la infinidad de whatsapp que intercambiaron entre el miércoles y el viernes.

"La borré porque tengo novia en Colombia", dijo y ahondó: "Ella no era nada, encima estaba casada".

Después, brindó precisiones numéricas en su incursión en Toro Pozo, pero los testigos invocados terminaron por contradecirlo.

Por ejemplo, habría dicho: "Estuve en casa de la chica de 12 a 12.15; tipo 13.35 más o menos fui al paraje Ramírez de Velazco y vi a mi amiga V..."

Nada le costó a la Fiscalía chequear la versión. "No es cierto, él anduvo después de las 14.30 por casa", corrigió la "amiga" aludida.

Entre uno y otro testimonio emergen casi 30 o 40 minutos de diferencia, esos que ahora erosionan el sueño al detenido Parra.

Cotejada la cronología con otro testimonio, surge que cerca de las 14 el extranjero habría sido visto en motocicleta por un camino aún en Toro Pozo.

Tiempo atrás ello fue planteado por un testigo, quien relató que vio a un "tipo en una moto con ropa clara por un camino zonal".

Puesto en perspectiva, Parra ofreció verdades a medias: de la casa de la víctima ¿se fue tipo 13?

Para entonces, la jovencita yacía en su cama muerta de 18 puñaladas.

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