PROCESO

Detienen a un árbitro, sicario de una banda narco que operaba en territorio santiagueño

El acusado tenía una doble vida. El testimonio de un familiar fue clave para inculparlo. La organización narco es de Frontera, Santa Fe.

La Policía santafesina detuvo a un hombre que está sospechado de ser sicario de una organización narcocriminal que operaba en Santiago del Estero y otras provincias de la zona centro del país.

Según lo refleja una noticia publicada por el diario La Nación, el sospechoso era árbitro e impartía "justicia" en las canchas de las ligas regionales de Córdoba y de Santa Fe. Pero también sembraba muerte: era un asesino a sueldo del clan de Héctor Argentino Gallardo, el "Patrón", que a pesar de estar preso desde 2013 en la cárcel cordobesa de Bouwer manejaba los hilos del narcotráfico a través de su hermano en la localidad de Frontera, un pequeño pueblo santafesino de 12.000 habitantes separado por una calle de la localidad cordobesa de San Francisco.

En julio, Figueroa fue detenido en un megaoperativo de la Gendarmería ordenado por el jefe de la Procuración de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias, y el fiscal federal de Rafaela, Federico Grim. El juez federal Miguel Eugenio Abásolo procesó al árbitro y sicario por un doble crimen: el de dos hombres que fueron ejecutados porque pretendían irrumpir en los dominios del clan Gallardo. Son sólo algunas de las muertes que, se sospecha, están ligadas al narcotráfico en esa zona del centro del país, convertida en un nodo logístico para la distribución de estupefacientes en Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Mendoza, Buenos Aires e incluso Chile, señala la información.

En el dictamen de los fiscales se detalla cómo Figueroa, de 24 años, asesinó a dos narcos oriundos de Santo Tomé, miembros de la "Banda de los Santafesinos" que querían asentarse en la zona para mover la droga.

Poco antes de las 17, mientras el sol de ese 23 de enero de 2015 estaba todavía bien alto e intenso, Germán Losada y Martín Chamorro pasaron a buscar a Figueroa en un Peugeot 307. Él subió al asiento de atrás con un revólver Smith & Wesson calibre 32 y una pistola 9 milímetros en la cintura. Figueroa, según señala el expediente, se había ganado la confianza de sus víctimas tras realizar un par de transacciones de estupefacientes.

El conductor tomó por la avenida Sastre, un camino repleto de tierra que se interna en las afueras del pueblo. Allí estaba previsto que Figueroa les comprara droga a los dos miembros de los "Santafesinos". Pero cuando Losada frenó el auto en pleno descampado, Figueroa fue un rayo: sacó las armas y les disparó a los dos narcos en la cabeza.

Losada recibió un solo tiro de 9 mm; a Chamorro le gatilló tres veces con la Smith & Wesson. Luego, según consta en el expediente, sacó un fósforo y prendió fuego el asiento de atrás del auto. En cuestión de minutos el Peugeot 307 se transformó en una bola de fuego. Los dos santafesinos se carbonizaron adentro.

El tío de Figueroa dio un testimonio clave y lapidario: confesó que sabía que Franco iba a matar a los dos miembros de la "Banda de los Santafesinos". Daniel Figueroa relató que su sobrino le había propuesto matar a Losada y a Chamorro, y que le había contado la cantidad de armas que tenía para esa misión: tres revólveres y dos escopetas.

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