CELEBRACIÓN

París fue el epicentro de los festejos, como en 1998

Veinte años después de ganar su primer Mundial los franceses celebraron ayer en un clima de euforia la victoria en Rusia 2018, con Mbappé, Pogba y Griezmann como estrellas del equipo que ha logrado pasar la página por la nostalgia del 98.


Si los franceses se mostraron toda la semana confiados en el éxito, en la capital el partido se vivió con nervios y tensión por la entrega de Croacia. La euforia del gol en propia de Mandzukic, en el minuto 18, pronto cayó en saco roto cuando Perisic puso el marcador a 1-1, apenas diez minutos más tarde para volver a remontar tras el penal de Griezmann.


El segundo tiempo arrancó con el gol de Pogba y poco después con el de Mbappé y los gritos de la hinchada resonaron en toda la ciudad, que no tardó en invadir el bulevar de Grandes Bulevares o los Campos Elíseos, algunas de las principales avenidas de la ciudad, abarrotadas al término de la competición.


Banderas, petardos, humos con la tricolor y hasta algún que otro joven desnudo subiendo al techo de los coches que solo podían esperar de brazos cruzados que pasara la marabunta.


La fiesta, sin embargo, había comenzado mucho antes: los pitidos de los coches sonaban desde primera hora y ‘I will survive’, la canción de Gloria Gaynor, se escuchaba ya desde primera hora de la mañana.


"¡Como en el 98!", se repetían los aficionados a modo de despedida este fin de semana.


La hazañas que sus padres les contaron sobre aquella victoria parecían motivar a muchos a escribir hoy su propia historia ya que los más jóvenes -igual que una decena de los jugadores en la selección-, no habían nacido o eran demasiado pequeños para recordarla.


En el Campo de Marte, delante de la Torre Eiffel, la zona de seguidores en la que el Ayuntamiento instaló cuatro pantallas gigantes completó el aforo de 100.000 personas horas antes de comenzar el partido y a las 13.00 (11.00 GMT) cientos de los aficionados que intentaban entrar daban media vuelta en busca de alguna terraza libre.


La organización se vio sobrepasada por la afluencia de hinchas y los que todavía se aglomeraban en los alrededores confiando en poder acceder al recinto soltaron abucheos y se quejaron de que en ciertas entradas solo cuatro personas trabajaban en los controles y cacheos, lo que propició grandes bloqueos.


Los bares y restaurantes que emitían el partido estaban ya completos a mediodía por lo que las alternativas para seguir la emisión no tardaron en florecer.


Disturbios

Pero no todo fue alegría. Las fuerzas del orden tuvieron que intervenir esta noche en varias ciudades de Francia.

En París, uno de los comercios de los Campos Elíseos, Publicis, sufrió enormes destrozos después de que una treintena de individuos encapuchados entrara con botellas de alcohol y rompiera buena parte de las instalaciones. En Annecy (sureste), un hombre de 50 años perdió la vida tras saltar a un canal. En Nancy (norte), otro hombre resultó herido tras caer de una camioneta.

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