LO LOGRÓ

El día que Florencia Genesir volvió a abrazarse con la vida

El 3º piso de la Fundación Favaloro es hoy su lugar, allí se recuperan los pacientes trasplantados. Una historia increíble, con el mejor premio a la fe y la paciencia.

Esta vez la vida encendió la luz que tanto se esperaba en esa paradójica dicotomía que tiene el milagro de unir, de alguna manera, a la vida y la muerte.

El corazón que concluyó su misión en un ser en esta existencia, vuelve a ponerse en marcha para darle vida a alguien que apenas está empezando su camino, que lo necesita y fue capaz de despertar un "grito silencioso": el de la oración de miles de almas, que hoy celebran que Florencia Genesir se recupere feliz de una maratónica madrugada en el quirófano de la Fundación Favaloro y que ahora estará tres días en minuciosa observación.

A mil kilómetros de distancia, en Frías, Santiago del Estero, su papá Silvio destila alegría como vía de escape a tanta angustia, preocupación, miedo, impotencia y ruegos contenidos.

"El jueves a las 17 me llaman mis padres, quienes están allí con Florencia, para avisarme que mi hija había entrado en operativo (esto significa que hay un órgano disponible para ella y que se deben realizar todos los estudios correspondientes)".

Entre el temor frente a la desazón por un par de anteriores intentos fallidos y la ansiedad que cada vez se puede contener menos, había que esperar el paso de las horas. "Es tremendo ese momento porque estás entre la esperanza de que puede ser el corazón por el que tanto rogamos y la frustración de un nuevo resultado negativo".

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Después de las 22 se confirmó la compatibilidad. Florencia entró al quirófano a la 1 del viernes y recién el hermético silencio se rompió diez horas más tarde, pero con las más lindas palabras que sus abuelos podrían haber escuchado: "La operación fue todo un éxito, Flor está muy bien".

El celular parece transpirar en las manos y la pantalla se moja con el mar de lágrimas de felicidad que bañan los rostros de los papás de Silvio mientras le dicen a su hijo, como pueden, que la vida esta vez le había agarrado la mano a su nieta.

Fe, a pesar de todo "Florencia nunca perdió las esperanzas, ella presentía que en algún momento llegaría el corazón", le cuenta Silvio a EL LIBERAL, esforzándose para que la emoción no le quiebre la voz.

Sin embargo, la vida la pondría frente a una nueva prueba de fortaleza. "En los días previos al milagro, la aparición de un cuadro virósico en su cuerpo obligó a los profesionales a concentrar la atención allí porque, para los pacientes que se encuentran en la situación de Florencia, eso puede ser el significante de un alto riesgo".

El cuadro viral demoró varios días en ceder y la jovencita experimentó incluso unas líneas de fiebre, por cuanto los médicos se vieron en la obligación de sacarla de la lista de emergencia hasta tanto volviera a estar en las condiciones óptimas para un trasplante en caso de que se produjera la llegada del corazón. Y afortunadamente así fue. Ya nada podía detener el milagro.

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