Poesía de Trullenque
“POR QUÉ HOMBRE… POR QUÉ”
Hombre... ¿Por qué, contigo no firmas la paz
con el desarme del viejo odio y la ambición
y todo aquello que a tu reino pueda herir
y todo mal que a tu interés pueda alcanzar.
Porque no imitas a las nobles criaturas del creador.
Ellas no matan ni lastiman por placer.
Siembra en tu alma duendes de miel y vino.
Hui del bosque de hombres, sin luz ni trinos,
de ese país sin sueños, sin pájaros: gozá… volá…
volá viviendo y cantando amá.
¿Por qué las guerras, hombre, si fabricas juguetes?
¿Será quizá porque eres el único animal
que sabe que un día morirá?
Ay, camino sin retorno, canción fatal,
que con las mismas manos con las que escribes poesías
y amasas tu pan puedes arrancar la flor.
y vos, que sos el único con el divino don
de discernir y separar el bien del mal…
si usaras esa gracia, en tu fugaz reinado
serías el rey más justo de la creación.
“CHIPACO”
Chipaco fue la unánime respuesta
a la pregunta con lejano acento
al oír al pregón tan dulce y viejo
¿qué vende este pájaro de la siesta?
Es un par de harina, grasa y chicharrón
salmuera, amor, dolor y rancia nobleza
pan milagroso que llena la mesa
de antiguos dolores y sabe a perdón.
Pan que en horno de barro se cocina
con fuego de leña de árbol tumbado
o muerto de pie en siestas pajizas.
Cuando lo muerdas, cobrizo y crocante
sentirás la fe, el amor de mi gente
y su nostalgia por el hijo vacante.
Con matecocido es almuerzo y cena
en los días duros de la soledad
fue y es muchas veces pan de Navidad
en los ranchos parias y en las cosechas.
Y desde siempre fue pan desde el agua
la sal, el mortero y la flor del trigo
y tomó el color ocre del nativo
en bateas de sal y noches leudadas.
Ah, cuando halles un chango vendiéndolo
comprale, que podrás comprar un sueño
quizás una leyenda o una tradición.
Y al volver no olvides llevarte este pan
y llevarás con él, la gracia del Señor
para compartirla y bendecir tu hogar.
“DE HOMBRES Y NIÑOS”
Rastreando su vieja impronta
fui a la raíz de su sombra
llegué al instante sublime
en el que el hombre decide
el camino que hacía él
toma a la razón de su vida.
Bravo instante la partida
la mente y el corazón
la razón y la intuición
y tan solo él como un guía.
Lo he visto irse y no volver
de la oscuridad más cruel
caer en trampas terrenas
andar caminos sin vueltas,
sin revancha, siempre caer.
Remar sin puerto ni fecha
por una cruz en la tierra
llegar con la luz de un libro
hasta la hiel del olvido.
O en vida enterrar su estrella
entre escombro y dinamita
en las minas homicidas
y discutirle a la muerte
sobre el lecho del paciente
dignificando la vida
lo vi entre cal y ladrillo
crecer con un sueño fijo.
Techo, pan y libertad
gracias a tus manos de sal
puedo decirle a tu niño
hermano de sol a sol
desde el nudo del amor
no llores, no tengas miedo,
no están solos con los dueños
que se creen de la razón de la vida,
desde el vientre hasta nuestro último viaje
por la gracia del poder
de esos reyes de papel
y esclavos de la ambición
y que a pesar de las guerras
que no entiendes y te aterran
hay quien piensa en tu mañana
son aquellos que trabajan
mientras tú estudias y juegas.
Ellos también fueron niños
que les robaron su sino
y también tuvieron miedo
por eso velan tu sueño
y desbrozan tu camino
y sienten pena y dolor
por los desviados de Dios
y mucho más por sus hijos
que heredarán tanto horror.
“EL HOMBRE GRANDE
QUE CAMINA SOLO”
Hay un hombre grande
que camina solo
por las devastadas
regiones humanas;
es aquel que odian,
que temen y ladran
los hombres con dueño,
las pequeñas almas.
El hombre grande
que camina solo
está en las canciones
que enanos prohíben,
en los viejos miedos
de los que proscriben;
y en la autocensura
de los seudolibres.
Hay un hombre grande
que camina solo
entre los corruptos
mediocres y hueros...
y es el que no firma los acuerdos negros
por los que se entrega
bandera, himno y pueblo.
El hombre grande
que camina solo
está en las escuelas,
la prensa y los libros,
donde la obsecuencia
jamás hizo nido
y está en los ojos
y en la cruz de Cristo.
Hay un hombre grande
que camina solo
por los hospitales
y despachos vanos
de los que deciden
por tu suerte hermano
y está en el costado
noble del humano.
El hombre grande
que camina solo
está en los pueblos
que creen en sí mismos
y a los pueblos hombres
que caminan solos
no hay quien los ultraje
ni pueda destruirlos.