Una mirada
Hombre que mira
al hombre que mira
el monte
Hombre que mira
al hombre que mira
la ciudad
Hombre que intuye
que toda sensación emigra
al hueco que ha dejado
el desencanto
Hombre que mira
la ciudad y el monte
no lo sorprende
la grandilocuencia del hombre
ni la vastedad de la naturaleza
Mira a la vida y a la muerte
como dos cachorros, lobizones,
que desconocen
su potencia
su importancia
que juegan y pelean
confunden ambas acciones
una en lugar de la otra
Hombre que mira
sorprendido
del desencanto
del desprendimiento
desde la boca
de un dragón afónico
la baba
Esa lava volcánica
cayendo sobre el hueco
que las palabras
en vano
intentan
dejarlo tal como está.