NAVIDAD 2018

La Navidad es Jesús

Padre Gregorio Makantassis, Iglesia Ortodoxa de Antioquía.

En esta Navidad debemos centrar nuestra reflexión en la escena del Pesebre navideño, el que en primer término es un lugar de encuentro y para confraternizar con el prójimo, lugar que representa el cobertizo donde nació el niño Jesús, quien se encarnó y se hizo hombre, habitando entre nosotros. Él nació en un humilde establo acompañado de sus padres, la Virgen María y San José, y junto a ellos, los pastores y animales que les brindaron compañía y calor.

En esta reflexión debemos destacar las enseñanzas y valores que podemos aplicar a nuestras vidas como son la humildad y austeridad que manifestó el Niño Jesús al nacer en un pesebre, demostrándonos que la felicidad se hace posible en medio de la austeridad. Así que evitemos los excesos y los gastos innecesarios, puesto que los mejores regalos que les podemos dar no se compran en los negocios. Nuestro amor, nuestro acompañamiento, nuestra entrega y nuestro tiempo valen más que cualquier regalo navideño.

Fundamentalmente lo que celebramos en la Navidad es el hecho del nacimiento del Salvador. Éste es el verdadero sentido de la Navidad, cuyo centro es Jesús y no un evento comercial o una fiesta pagana. Rescatemos la Navidad para Cristo y cantemos con los ángeles de Belén: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres que confían en Él".

Nosotros, como los pastores del Evangelio, estamos llamados a buscar la verdadera luz que es Jesús, que es el regalo de Dios a la humanidad que se encuentra inmersa en la oscuridad de la noche del mundo. Cuando acogemos a Jesús en nuestras vidas, nos convertimos en un don para los demás".

Además lo que resalto es la alegría y el gozo, que no está en las cosas materiales, por más que nos gusten los regalos. la alegría es dar y recibir, es hacer felices a quienes nos rodean o disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. La felicidad de cosas materiales es efímera, pero la alegría de estar con la familia y tener buena salud es más importante que cualquier otra cosa.

Es la oportunidad para crear un ambiente de paz que nos encamine a un encuentro personal con Dios por medio del niño Jesús. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: "Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz". (Isaías 9:5).

La historia humana es "visitada" por la persona de Dios: "Dios involucra a aquellos que, confinados a los marginalidad de la sociedad, son los primeros destinatarios de su don". Estas personas en el pesebre están representadas por los pastores de Belén: a ellos "se les apareció una gran luz" (Lc 2,9-12), que los condujo a Jesús; y "con ellos en todos los tiempos, Dios quiere construir un mundo nuevo, en el que no haya más personas rechazadas, maltratadas e indigentes". "Ellos eran los marginados y sin embargo a ellos se les apareció primero Jesús".

También San Pablo, en su carta a Tito, cuando escribe que la gracia salvífica de Dios se manifestó, "enseñándonos a renunciar a la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad", para subrayar que la encarnación de Cristo, nos ha abierto el camino de la vida nueva, que debe estar fundada no en el egoísmo, sino en el amor. Sin Jesús no habría Navidad y sin Navidad no habría cruz ni resurrección ni redención ni Iglesia ni esperanza. Estaríamos perdidos a nuestra suerte en un mundo sin amor.

Por lo tanto regocijémonos en el nacimiento de nuestro Salvador. Celebramos el nacimiento del Hijo de Dios, el Creador, nuestro Mesías. Nos regocija que el Rey de Reyes viniera a la tierra, naciera en un pesebre y viviera una vida perfecta. Cuando Jesús nació, el gozo en los cielos fue tan grande que no se pudo contener. Repentinamente el ángel fue rodeado por una hueste de otros ángeles, los ejércitos del cielo, alabando a Dios: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz para con los hombres" (Lucas 2:13–14).

Cuando los pastores, en medio del campo, oyeron eso, sintieron temor por la presencia del ángel del Señor. Pero él les dijo, (Lucas 2:10,11) "No teman. Yo les traigo buenas noticias de gran gozo para todos! El Salvador ha nacido esta noche en Belén.La Navidad es Jesús. Él fue el que quiso llegar hasta nosotros para redimirnos y esta salvación no nos puede llegar en un mundo que vive en lo accesorio y más en estas fechas, cuando eso "accesorio" se convierte cada vez más en un consumismo desenfrenado. Necesitamos recibir al Salvador en nuestros corazones.

El verdadero significado de la Navidad es el amor. Juan 3:16-17 dice: "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él." El verdadero significado de la Navidad es la celebración de este increíble acto de amor. Él nos ama, porque Dios mismo es amor. (1 Juan 4:8).

Asimismo es un tiempo de renovación y transformación, para volver a comprometerse a vivir de acuerdo con la palabra de Dios y a obedecer sus mandamientos. Al hacer eso, lo honramos mucho más de lo que lo haríamos con luces, regalos y fiestas. Para que podamos aprender a perdonar a los demás y pedir perdón cuando nos equivocamos, sanando las heridas del alma.

Que al meditar en la pureza del relato del nacimiento del Salvador, sintamos gratitud sincera por su vida, sus enseñanzas y su sacrificio de salvación por nosotros. Seamos agradecidos hacia Dios por lo que Dios hizo por nosotros, que esa gratitud nos haga renovar nuestra determinación de seguirle; que también nos acerque más a nuestra familia y a nuestra Iglesia.

Finalmente la finalidad de la encarnación es elevar al hombre hasta Dios, haciéndolo partícipe de la naturaleza divina por medio de la santificación de su vida. Tal como lo expresan los Santos Padres de la Iglesia: "Dios se hizo hombre para que el hombre llegue a Dios", es decir que Jesús vino al mundo para perdonar nuestros pecados y para que nosotros tuviésemos acceso a Dios.

Feliz y bendita Navidad.

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