INFORME ESPECIAL / 2ª PARTE LA BANDA

El avance de la droga no respeta edades, ni sexo

A la par del conjunto de jóvenes estudiantes y padres trabajadores, subyace una “camada” de adolescentes proclives a la droga.

La policía los tiene bien “fichados” de bailes y controles de moto.

Son menores “vacunados” contra cualquier movida religiosa resuelta en mantenerlos fuera del foco de la droga.

Suele vérselos en las calles Urquiza, Juan José Paso y en contados pasajes, sin nombre y oscuros por las noches.

Indeseada ronda

Después de las 22, cualquier buena voluntad de la policía parece estrellarse contra el sentido común.

Imposible que algún uniformado recorra las calles, sin exponerse a algún “sacado” que anda de “ronda” con cuchillo o tumbera.

Los libros de guardia documentan incidentes de vecindad, cuya impronta es la violencia neta.

Todos parecen conocer al dedillo una verdad que se asemeja a sabio consejo en este sector.

Por las dudas, el frío es la excusa perfecta para que la mayoría de la gente al caer la noche cierre puertas y ventanas.


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