ESPECIAL PARA EL LIBERAL

El estrés provocado por la crisis, factor de riesgo cardiovascular

Por el Dr. Sebastián Paz. Sociedad de Cardiología Santiago del Estero


Los problemas financieros, la pérdida del empleo o la preocupación por el fracaso de un negocio son circunstancias generadoras de estrés, sobre todo en periodos de crisis económica como el que estamos viviendo en la actualidad en nuestro país. Aunque es sobradamente conocido que el estrés afecta en varios aspectos la salud de las personas, es importante destacar que su principal complicación reside en el aumento de riesgo de padecer un infarto de miocardio.

Sin embargo, a pesar de que el efecto del estrés sobre el riesgo de infarto se observa de forma general, con independencia de la edad, sexo, región demográfica o grupo étnico, se ha demostrado que los diferentes indicadores de estatus socioeconómico, y nivel educativo vinculado a otros factores de riesgo cardiovascular, se asocian de manera consistente a un mayor riesgo de padecer un infarto, en especial en países con elevado nivel de desarrollo.

Te recomendamos: La anemia: ¿cómo afecta el corazón?

Esta situación se debe fundamentalmente a que el estrés es el gran causante del aumento de la secreción de las catecolaminas, que provocan un incremento de la tensión arterial, convirtiéndose en un importante factor de riesgo cardiovascular. A su vez, el aumento de la frecuencia cardiaca y las alteraciones metabólicas favorecen el desarrollo de la arterosclerosis, lo que puede desencadenar complicaciones cardiovasculares asociadas, tales como infartos, anginas de pecho y accidentes cerebrovasculares.

En nuestro país, el perfil de paciente que puede verse más afectado por este tipo de circunstancia, y por tanto convertirles en vulnerable, es el paciente de cualquier sexo y grupo de edad, en especial aquellos procedentes de estratos socioeconómicos bajos, con un nivel educativo inferior, y con elevados niveles de estrés que pueden ser derivados de situaciones vitales estresantes, como problemas financieros, fracaso en los negocios o pérdida del empleo.

En la actualidad existen numerosos trabajos en la literatura médica en los que se relaciona el estrés psicosocial, laboral, financiero y las situaciones vitales estresantes con una mayor incidencia de infarto de miocardio. De todos ellos, hay un trabajo científico que analiza la relación entre diferentes factores psicosociales y el riesgo de infarto en una amplia población, con más de 11.000 casos y 13.000 controles, de diferentes edades y sexos, procedentes de distintas regiones geográficas de todo el mundo y con diversos orígenes étnicos. En él se observó un exceso de riesgo de infarto asociado a niveles elevados de estrés.

Efectos del estrés

Estos ritmos de estrés arrastran cambios serios en el cuerpo, como es una tensión extra en los músculos, incremento de la frecuencia cardíaca, se multiplica la presión arterial, el corazón late más rápido y el organismo demanda más oxígeno, lo cual conlleva una mayor exigencia para el corazón y posibles anginas de pecho en personas que ya padezcan problemas cardíacos. El sistema nervioso también expulsa más hormonas, como cortisol o adrenalina, que hacen incrementar la presión arterial y dañan las capas interiores de las arterias, pues pueden endurecerlas o aumentar su grosor, generando arteriosclerosis. Su cuerpo responde al estrés en muchos niveles. En primer lugar, libera las hormonas del estrés que lo hacen respirar más rápido. Su presión arterial sube. Sus músculos se tensan y su mente corre a gran velocidad. Todo esto lo pone en acción para enfrentar una amenaza inmediata. El problema es que su cuerpo reacciona de la misma manera a todos los tipos de estrés, incluso cuando usted no está en peligro. Con el tiempo, estas reacciones relacionadas con el estrés pueden causar problemas de salud.

Los síntomas comunes del estrés abarcan:

Malestar estomacal

Incapacidad para concentrarse

Problemas para dormir

Dolores de cabeza

Ansiedad

Cambios del estado anímico

Cómo combatir esta situación

Teniendo en cuenta que, tal y como indica la realidad, es muy difícil actuar sobre los factores psicosociales, ya que en muchos casos dependen de condiciones externas, no controlables por el propio paciente, como puede ser la pérdida del empleo, es necesario incidir en mayor medida en el control de factores de riesgo cardiovascular modificables clásicos, como son el tabaco, la obesidad, el sedentarismo, la hipertensión y la diabetes, a través de la realización de ejercicio físico de forma regular y tratando de controlar periódicamente los niveles de presión arterial, glucemia y lípidos.

Para todos aquellos que consideren que tienen demasiado estrés en su día a día, existen unas recomendaciones muy a tener en cuenta en busca de la relajación o, al menos, de suavizar el frenetismo de la vida. Técnicas como el yoga o la meditación tienen muchos adeptos, pero hay más opciones, como un paseo dedicado a la contemplación en el marco de un espacio verde.

Otros consejos son recuperar hábitos normales que con una vida sofocante no siempre se pueden realizar, como es el deporte o algo tan sencillo como sentarse en silencio 10 minutos diarios y concentrarse en la respiración. Socializar con los amigos para pasar un buen rato, un buen libro o película o recuperar esa afición que todos tenemos pero que las responsabilidades impiden realizar más a menudo.

El estrés es un enemigo importante de la felicidad y de la relajación, así como del corazón. Por esta razón es fundamental no olvidar que el descanso y el ocio también son importantes para tener una vida saludable y no exponerse a los perjudiciales efectos del estrés.

Si está teniendo problemas para manejar el estrés por su cuenta, contemple la posibilidad de asistir a un especialista, el médico además de medicarlo, puede recomendarle una terapia que le ayude a mantener las situaciones o los sentimientos estresantes bajo control.

Ir a la nota original

MÁS NOTICIAS