El “Chango” Córdoba, de campeón del mundo a papá del corazón
Hoy su vida transcurre entre el cariño y el afecto que les ofrece a sus sobrinas Milagros y Celena Banegas, que perdieron a su papá en un momento dramático y doloroso para la familia. “Disfruto día a día de ellas y me hacen feliz”, dijo el ex campeón del mundo de la OMB.
Siempre fue un campeón. Mamó el boxeo desde la cuna y viene de una familia que lo apoyó en todo momento. Tocó el cielo con las manos y hoy siente que es muy feliz. “Vivo con mi madre a la que le doy mi cariño y cuido de ella. Fue la que me dio todo en esta vida y nunca voy a dejar de agradecerle lo que hizo y sigue haciendo por mí”.
Ese sentimiento muy especial es de Juan Domingo Córdoba. Aquel enorme guerrero que el 17 de enero de 1998 se consagró campeón mundial de los minimoscas de la OMB e hizo historia para todo el deporte de Santiago del Estero. Fue en estadio del Club Ciclista Olímpico de la ciudad de La Banda y ante el aguerrido luchador mejicano, Melchor Cob Castro.
Pero eso es otra historia. La que viene ahora es diferente y familiar. Tiene un dejo de tristeza porque se trata de una persona que tomó una drástica decisión y que dejó a todos con un dolor difícil de borrar. Y para el “Chango” Córdoba su vida cambió.
“Fue muy duro ese momento. El papá de mis dos sobrinas, que en ese momento tenían 7 años y dos meses, respectivamente, tomó la decisión de quitarse la vida y dejó a toda la familia con mucho dolor. Era una persona que se ocupaba de su esposa y de sus hijas. No les faltaba nada a ellas. Sabrá él por qué hizo lo que hizo”, expresó Juan Domingo cuando recordó la terrible situación familiar y que dejó a Milagros y Celena Jazmín Banegas sin el amor de su padre.
Luego acotó: “A partir de ese momento cambié mi vida. Me dije a mi mismo que iba a estar al lado de mis sobrinas y que me iba a hacer cargo de darle cariño y contención. Hoy las dos me dicen papi a mí. La mayor tiene un problema físico y la más chica también es un amor. Me hacen feliz y disfruto de compartir muchos momentos de mi vida con ellas”.
El “Chango” siempre fue de divertirse y salir a bailar. También le gustaba beber y juntarse con amigos donde muchas veces no faltaba el alcohol. “Confieso que me gustaba la joda, pero aquella situación me hizo pensar. Lo primero que hice fue alejarme del alcohol. No era lo correcto para una persona que había asumido el compromiso de cuidar de mis dos sobrinas y que habían perdido a su papá. Se dio así y aquí estoy. Feliz de acompañar sus crecimientos y educación”, señaló el primer campeón mundial que tuvo la provincia en el boxeo.
Para Milagros Banegas (la mayor de las sobrinas que fue diagnosticada con mielomeningocele), hace casi un par de año fue un momento muy especial. Cumplió 15 años y tuvo el orgullo y la alegría de vivir y disfrutar de su fiesta. “Fue hermoso verla cumplir con su sueño. Junté plata desde donde pude y le organicé su cumpleaños como yo quería hacerlo”, comentó Córdoba que cuando lo recuerda pone rostro de emoción y de felicidad.
El boxeo siempre fue su vida. Desde niño, su papá Mario (también ex boxeador) lo mostraba en cualquier espectáculo callejero o en otros eventos donde exhibía sus condiciones y hacía presagiar un gran futuro. Llegó a participar de los tradicionales corsos que se hacían por la avenida Belgrano y junto a su hermano “Jhon” ofrecían una exhibición en un ring armado en una motocarga para representar las históricas peleas de Carlos Monzón y el colombiano Rodrigo Valdez.
“Siempre perdía yo. El árbitro era mi otro hermano José”, cuenta Córdoba que por aquel entonces era muy pequeño y que ya pintaba para seguir con la tradición boxística de la familia.
La charla con el hombre que vive en el barrio Sarmiento de esta ciudad iba entre historias e recuerdos. Pero también de confesiones ante EL LIBERAL.
“Tengo tres hijos que son de diferentes madres. Uno está trabajando como radiólogo; el otro me dijeron que está practicando boxeo en Córdoba y la restante es mujer que vive en la esquina de mi casa y que aparte me hizo abuelo. Tengo de nietos a un varón y a una mujercita”, agregó.
Córdoba de lo único que se arrepiente es de no haber estado al lado de sus hijos para darles la crianza como hicieron sus padres Marta y Mario. “Me hubiera gustado estar con ellos y criarlos a mi manera”, dijo.
Hoy la vida del ex campeón del mundo transcurre en el gimnasio del Club Coronel Suárez donde enseña boxeo recreativo y competitivo. Lo hace en el tiempo que tiene libre y que no se interponga con sus obligaciones laborales.
“Trabajo en la secretaría de Deportes de la provincia y como dije al principio vivo con mi madre. Tengo a mi novia Marta que me acompaña en todo momento y una familia a la que no la cambio por nadie, ni siquiera por el título del mundo”. l