Guido y su separación de Tomasito: “Me afectó mucho porque tuve un año muy difícil”
De la mano del humorista santiagueño Marcelo “El Coto” Camuñas debutará en Carlos Paz con “Very japy show”.
Por Emilio Marcelo Jozami
@emiliojozami
Guido Ramón Süller es su nombre real. Guido Süller es el que todo el país conoce a partir de la irrupción en la televisión con personajes estrambóticos que dieron que hablar. Desde hace cuarenta años que trajina en el mundo del espectáculo. Y siempre está reinventándose. Ahora, de la mano del humorista santiagueño Marcelo “El Coto” Camuñas debutará en Carlos Paz con “Very japy show”, una hilarante comedia en la que trabajará con su ex pareja, Tomasito. La obra sube a escena hoy. Antes, Guido habló con EL LIBERAL.
¿Le costó ser el hermano de Silvia Süller o eso es una circunstancia de la vida?
No, no me molesta porque es mi hermana. No hay problemas. Ella fue muy exitosa en Carlos Paz en los años 90. Fue la reina de Carlos Paz, la mujer más taquillera, ganó un Carlos de Oro, los teatros se llenaban y todos la querían ver. Eso me ponía muy orgulloso y yo la acompañaba y me deleitaba verla brillar arriba del escenario. Es una mujer con mucho carisma, brillo y escenario. Ella irrumpía en el escenario y se quedaban con la boca abierta. Eso no lo consigue cualquiera.
¿Cómo haces para sostenerte, a lo largo de cuarenta años de trayectoria, en un medio zigzagueante como es el del espectáculo?
Me reinvento. Todo el tiempo tengo que reinventarme. Al tener pocas oportunidades para permanecer, tengo que ir agregándole condimentos a mi personaje. Desde “Zap”, con Marcelo Polino, y todas esas locuras de la novia y de los vasos de agua que nos tirábamos hizo historia y nos convertimos en un personaje de culto. Después vinieron Tomasito, La Chechona. Han sido cosas sanas, divertidas y no le hacen mal a nadie y entretiene. Yo me considero un entretenedor. No me considero ni actor ni conductor ni mediático, sino un entretenedor. Desde el momento en que la gente no cambia de canal cuando yo aparezco y logro hacerle esbozar una sonrisa, eso es entretenimiento.
A propósito de Tomasito, ¿le cambió la vida, en algún aspecto, haberlo conocido y la relación que establecieron?
Sí, por supuesto. Siempre que uno conoce a alguien y hay un sentimiento intenso eso te cambia la vida, a veces para bien y a veces para mal. Son once años que lo conozco a Tomás. Se llama Marcos, pero yo le puso Tomasito. Con él también se armó como una novela que la gente lo compró y a la que le íbamos agregando condimentos. Sacamos un disco, hicimos shows, recorrimos el país. Estoy muy feliz de todo lo que me pasó en la vida.
¿Cuál es la realidad, si me permite consultárselo, de su relación con Tomasito?
Todo venía bien y ahora tuvimos un distanciamiento. La verdad que fue él quien tomó la decisión. A mí me afectó mucho porque tuve un año muy difícil. El 2019 fue el año más triste de mi vida, porque falleció mi mamá y me he sentido muy solo y muy triste. He llorado mucho. Lo necesitaba a él (por Tomasito) más cerca, pero me parece que no aguantó mi tristeza. Yo no le pude dar la felicidad que él, por ahí, esperaba y hubo un alejamiento y no sé en qué terminará. Soy abierto y sincero, le cuento todas las cosas. Esa es una de las características que el público me remarca. Cuento las cosas buenas y las malas.
¿Cómo es la convivencia si tenemos en cuenta que con Tomasito trabaja en “Very japy”?
Lamentablemente estamos distanciados, pero al mismo tiempo trabajando en el mismo espectáculo. Es un poco tenso trabajar con una persona que te acabas de distanciar. Pero bueno, así es la vida.
¿Cuál es su opinión acerca de que en estos últimos años, se comenzó a debatir sobre temas que antes eran tabúes como el matrimonio igualitario o el aborto?
Me parece bien que se lo hable. Todo lo que es censura, todo lo que es taparnos la boca estoy en contra. En mi adolescencia, que transcurrió en la época de los militares, no se podía hablar de nada, todo estaba prohibido, todo era delito. A los seres humanos, cuando le prohibís algo lo hacen diez veces más. Somos hijos del rigor. Entonces, me parece bien que se hablen cosas. Antes todo se tapaba, se ocultaba por temor al qué dirán. Yo no voy con la mentira porque no te conduce a ningún lado. Si te pasa algo en la vida no hay que ocultarlo porque si no te envenenas. No podés quedarte con un sinsabor por temor al qué dirán.
Süller trató de “súper machista” a Jacobo Winograd y de “mentiroso” a Ergün Demir
Jacobo Winograd: “Es un hombre muy mediático, pero como estamos en épocas del feminismo se apagó un poco porque es súper machista y siempre la trató a la mujer de “gato”, de “puma de bengala”, de “atorranta”. Siempre tuvo una mirada muy despectiva con respecto a la mujer. Para él, la mujer, menos su hija, todas las mujeres son gatos y no es así, está equivocado. Eso hizo que ahora esté menos en TV”.
“La Tota” Santillán: “Un humorista con mucho carisma que también atravesó por excesos, por adicciones, por momentos oscuros de su vida. Tuvo un brote psicótico y estuvo en un psiquiátrico. Lo vi hace poquito y está muy recuperado. Lo quiero. Ojalá se recupere del todo porque creo que es una buena persona”.
Ergün Demir (actor de la novela turca “Las mil y una noches”): “Un desastre. Que se quede en Turquía y que no vuelva nunca más a mentirnos y a vendernos algo que no es. Una mala persona. Yo hice ‘Un turco muy travieso’, en Las Grutas, con él y con Adriana Brodsky. Le digo que nos amargó la temporada. Una persona conflictiva, mentirosa. Es de esas personas tóxicas que hay que sacárselas de encima y que no sirven”.
Su “amor prohibido” con Ricardo Fort
Ricardo Fort: “Ricardo Fort fue mi pareja durante un año y medio en el año 88 y 89. Yo fui su primer amor. Él tenía 19 años. Con él vivimos un amor prohibido porque en esa época estaba prohibido que dos personas del mismo género se quieran. Entonces, vivimos un amor prohibido pero intenso. Para mí fue inolvidable. Lo llevo en mi corazón como a una de las personas más importantes de mi vida”.
“Pocho, la Pantera”: “Su último espectáculo lo hicimos juntos en Mar del Plata y que se llamó ‘Hasta que la risa no se pare’. Era encantador, divertido, un hombre con mucho carisma. Un hombre popular y muy querido por la gente”.
Marcelo Polino: “Una gran persona. Se preocupó mucho por adoptar un niño y no loconsiguió. Es una buen ser. Lo aprecio y le estoy agradecido”.
El mediático contó por qué no adoptaría
¿Adoptarías un hijo?
No. Yo tengo un hermano adoptivo. La verdad, fue tremendo el daño que nos hizo a la familia. Desbordado de adicciones, con drogas, alcohol y excesos de todo tipo. Mis padres sufrieron muchísimo. Yo he sufrido muchísimo también por él. Creo que esa experiencia me marcó tanto, tanto porque me daría miedo adoptar. Mi mamá, a mi hermano lo llevó a los mejores colegios, le dio la mejor educación y salió un desastre. Entonces, yo digo: uno adopta, le da todo el amor, pero no sabe qué sangre corre por sus venas. Uno no sabe si es hijo de un violador, de un asesino, de un chorro. La verdad, mi hermano salió un desastre y eso me da pánico. A mí me encantan los niños. Una de mis frustraciones es no haber podido ser papá. Soy sincero y le digo que con la experiencia de mi hermano me da un miedo terrible poder adoptar un niño.
Un santiagueño le hizo posible el sueño de debutar en Carlos Paz
¿Cuánta expectativa tiene por este debut de hacer temporada en Carlos Paz?
Con muchas expectativas. Toda mi vida veraneé en Córdoba debido a que, tanto mi hermana Silvia como yo tenemos problemas bronquiales y el médico nos recomendaba el aire de las sierras cordobesas. En la Colonia del Banco Provincia, en Tanti, pasé mi niñez y las vacaciones durante años. Después, mi papá compró una casita en Cosquín. Así que, estoy feliz de debutar en Córdoba. Por fin, se me dio la oportunidad de mostrar lo que yo sé arriba de un escenario.
¿Cuán desencadenante es su personaje en “Very japy”?
Es un personaje que tiene una gravitación en este show cómico musical donde habrá mucho baile y humor y también un poco de emoción. Hay una parte de la obra donde yo me sacó la máscara de Guido Süller y me transformó en el Guido, un muchacho común y corriente, de barrio, y me pongo a conversar con la gente siendo yo mismo. Ahí brota la emoción porque la vida me ha golpeado, como nos ha golpeado a todos.
A propósito de este corrimiento de velos, ¿qué destaca de ese Guido Ramón Süller, “muchacho común”?
Hablar de uno me da un poco de pudor, pero yo siempre fui una persona muy decente. Siempre he trabajado y estudiado toda mi vida. Acuérdese que yo soy arquitecto. Eso me llevó siete años de mi vida estudiando en una universidad. También trabajé en Aerolíneas Argentinas hasta hace unos años que me jubilé. Estuve 26 años volando y tengo 12.000 horas de vuelo en las cuales recorrí el mundo en mi rol de comisario de a bordo. He tenido una vida derecha.
¿Alejada del personaje que inmortalizó en la televisión?
Totalmente alejada de ese personaje muy loco y muy arriba. Yo soy una persona mucho más tranquila, más reflexiva, más callada, más solitaria. No me parezco tanto al personaje. El personaje es el que da el rating, cuando aparezco en televisión, y por eso lo mantengo a lo largo de los años. Hace veinte años que hago este personaje. l
¿Hubo algo desencadenante en su vida que lo llevó a dejar de lado al muchacho de barrio para ser el mediático que es?
Si bien siempre me gustó la fama, la popularidad y que me reconozcan, yo creo que voy a la tele para, en el fondo de mi ser, a buscar afecto, afecto no de la televisión que son fríos y lo único que les importa es el rating, sino de la gente. Cuando hablo a una cámara mi intención es traspasar la pantalla y llegar a los corazones de la familia. Trato de mostrarme como un muchacho que tiene una sensibilidad muy grande. Cuando se me cae una lágrima en TV eso es verdadero. Las peleas, en donde estoy muy combativo y muy belicoso, son parte del personaje. No soy así en la vida real.